“9 lessons we should retain of the last report of the UN Special Rapporteur on the Right to education on education as a cultural right”

Last week the new report of the Special Rapporteur on the Right to Education of the United Nations became public. The Special Rapporteur on the Right to education, Koumbou Boly Barry, is the highest ranked independent expert on this topic. This is an annual report that the Special Rapporteur drafts to present in the meeting in the council, which will take place from the 21st of June to 9th of July 2021. This report has an enormous influence in the debates of the United Nations about education and is determinant to some extent. This report is crucial as it focuses again on education in one essential feature of education, as a right that goes beyond the skills. This new approach implies considering education as a common good, hearing all the actors, and enabling a pluralistic educational system. Here you have the nine main lessons of this report: 

  1. The right to education is a cultural right: We understand the right to education as the right to have access to the cultural resources needed to develop one’s own identity, and, thanks to this, to be able to have relationships worthy of mutual recognition and face the challenges of our world. 
  2. “Culture” includes all disciplines: Culture goes beyond what we have popularly heard last years: folklore and arts. Culture also includes languages, religion, social sciences, human rights… All these disciplines contribute to ensure the development of the personality and the understanding of our surroundings. 
  3. International institutions’ duty is to set the objectives of the right to education: These must ensure that educational institutions and programs are culturally available, that they are accessible without any discrimination, that educational contents and forms are acceptable for students and parents, and that the education is adaptable to the different changes and needs of society. 
  4. State’s responsibility is to recognise education as a common good: As other common goods, States must manage education so that it reaches everyone in the community. This approach to education as a common good implies that states should guarantee the right to education, but not as the only actors, but in collaboration with the rest of the actors, listening and considering what education communities have to say and which are their needs, including parents and institutions. Each actor (international institutions, States, local authorities, teachers, parents and students) has different responsibilities, and their contribution is necessary for a holistic realization of the society.
  5. Local institutions must adapt the objectives of the right to education to local needs: These institutions are more likely to know better the needs of each community, therefore, they must have a degree of autonomy to be able to set educational projects that meet the specific cultural values. They also must ensure teachers receive the necessary training so that they can provide an inclusive and non-discriminatory education.
  6. Teachers and students should ensure an inclusive space for learning: Schools must be a place where every piece of culture is respected as part of the wealth of the community, and teachers and students must make sure this is possible. The classes should be a space where opinions can be expressed, where issues are discussed and where students interact with each other, accepting themselves and others, without discrimination, and can access, use, and contribute to the cultural resources needed to develop their identity.
  7. Educational pluralism is a cornerstone for cultural diversity: By respecting the freedom of parents to choose schools according to their convictions and the freedom of private institutions to establish educational institutions, we are granting cultural diversity. 
  8. Private schools allow diversity in educational life: Private schools are also part of the education ecosystem, and these are the reflection of students’ diversity, as they respond to their demand. For this reason, public action should respect educational freedoms and adopt measures such as financing private schools.
  9. The autonomy for educational institutions and the decentralization of the educational system is crucial for the achievement of the new cultural perspective: the achievement of the new cultural perspective requires of a degree of decentralization, so local authorities can protect local cultural resources and a degree of autonomy for educational institutions, so they can set up educational projects according to the needs of local communities.


To know more about this, here you have the link to of the whole report: https://undocs.org/en/A/HRC/47/32 

9 lecciones que debemos destacar del último informe de la Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la educación como derecho cultural

La semana pasada se hizo público el nuevo informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la educación de la ONU. La Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Koumbou Boly Barry, es la experta independiente de mayor rango en este tema. El mencionado es un informe que la Relatora Especial redacta anualmente para presentarlo ante el Consejo de Derechos Humanos, que este año tendrá lugar del 21 de junio al 9 de julio de 2021. Este informe tiene una enorme influencia en los debates de la ONU sobre la educación, y puede ser determinante en muchos aspectos. El informe es de enorme interés, ya que se centra en una de las características esenciales de la educación, el de la educación como un derecho que va más allá de las habilidades. Esta nueva perspectiva implica la concepción de la educación como un bien común, la necesidad de escuchar a todos los actores, y el establecimiento de un sistema educativo pluralista. Aquí constan las nueve lecciones principales del informe: 

  1. El derecho a la educación es un derecho cultural: Entendemos el derecho a la educación como el derecho a tener acceso a los recursos culturales necesarios para el desarrollo de la propia identidad, y, gracias a ello, ser capaz de mantener relaciones dignas de reconocimiento mutuo y hacer frente a los desafíos del mundo.
  2. En “cultura” están incluidas todas las disciplinas: Se entiende por cultura no solo lo que en los últimos años se ha entendido popularmente, limitándose a disciplinas artísticas o de folclore, sino que se incluye disciplinas como las ciencias sociales, el hecho religioso, los idiomas, los derechos humanos…Todas ellas contribuyen a asegurar la formación de la personalidad y el entendimiento de lo que nos rodea. 
  3. La labor de las instituciones internacionales es establecer los objetivos del derecho a la educación: Estas deben asegurar que las instituciones y programas educativos sean culturalmente adecuadas, que sean accesibles sin discriminaciones, que tanto los contenidos como la forma sean aceptables para los padres y alumnos, y que dichas instituciones sean capaces de adaptar la educación a los cambios y necesidades de la sociedad. 
  4. La responsabilidad de los estados es la de reconocer la educación como bien común: Al igual que con el resto de los bienes comunes, el estado debe garantizar la educación de manera que llegue a todos los miembros de la comunidad. El enfoque de la educación como bien común implica que el estado debe garantizar el derecho a la educación en colaboración con el resto de los actores, escuchando y considerando las necesidades y la voz de toda la comunidad educativa, incluyendo padres e instituciones. Cada uno de los actores (las instituciones internacionales, Estados, autoridades locales, profesores, padres y alumnos) tienen diferentes responsabilidades, y su contribución es necesaria para asegurar una realización holística de la sociedad.
  5. Las instituciones locales deben adaptar los objetivos del derecho a la educación a las necesidades locales: Estas instituciones, los centros educativos y gobiernos locales, están más cerca de las necesidades de cada comunidad, por lo que deben tener un grado de autonomía que les permita establecer proyectos educativos acorde a los valores culturales específicos del lugar. Deben también asegurar a los profesores la formación necesaria para proveer una educación inclusiva y sin discriminación. 
  6. Los profesores y estudiantes deben encargarse de crear un espacio de aprendizaje inclusivo: Las escuelas deben ser lugares donde se respete la cultura como parte de la riqueza de cada comunidad, y los profesores y alumnos son los que deben asegurar que esto ocurra. Las clases deben ser espacios en los que los alumnos puedan expresar las propias opiniones, donde discutan temas de interés y donde puedan interactuar entre ellos, aceptándose y aceptando a los demás, sin discriminación. Debe ser un lugar donde puedan acceder, practicar y contribuir a los recursos culturales necesarios para desarrollar su identidad. 
  7. El pluralismo educativo es un pilar de la diversidad cultural: Para garantizar la diversidad cultural se debe respetar la libertad de los padres para elegir los colegios según sus convicciones, y la libertad de las instituciones privadas para establecer instituciones educativas. 
  8. Las escuelas privadas permiten la diversidad en el panorama educativo: Entre los diferentes actores del ecosistema educativo, se encuentran las escuelas privadas, que reflejan la diversidad cultural de los alumnos, ya que responden a la demanda de estos. Por ello, la acción pública debe ser respetuosa con las libertades educativas y adoptar medidas como la financiación de las escuelas privadas. 
  9. La autonomía de los centros educativos y la descentralización del sistema educativos son esenciales para la realización del enfoque cultural: La realización de un enfoque cultural requiere de un cierto grado de descentralización, de manera que las autoridades locales puedan proteger los recursos culturales locales, y un cierto grado de autonomía para las instituciones educativas, de manera que puedan establecer un proyecto educativo acorde a las necesidades de las comunidades locales. 

Para saber más, aquí está el enlace del informe completo: https://undocs.org/en/A/HRC/47/32

Historic mobilizations in Spain to protest against a law that limits Freedom of Education.

Fuente: EFE

A few days before Christmas the Spanish Senate passed the new educational Law. This Law has been promoted by the current Minister for Education and Professional Training in Spain, Mme. Celaá. This new law, called LOMLOE, but most popularly known as Ley Celaá, has generated serious debates between the government and the opposition, as well as unprecedented civil society mobilizations.

Following amendments made to the initial draft, the government managed to proceed with the proposed bill, creating major discontent among the opposition. The organic bill went ahead in Congress and in the Senate, despite many protests and political opposition. 

We can highlight two controversial aspects of this law. First, the most problematic aspect of the bill concern the abandonment of the criteria of social demand to distribute public funds. The new law limits the access to public funds for escuelas concertadas – non-governmental publicly funded schools- to those cases in which state-run schools do not have enough room for all the students. The second controversial aspect concerns educational centers for students with special needs.

Concerning the educational centers for students with special needs the law argues that within 10 years, special education centers must have been fully absorbed by public inclusive education centers. This has caused major unease around the capability to adapt all centers to the particular needs of all these children, given that there are already experienced educational centers that fulfill special needs. 

Finally, we would like to reflect on the most controversial issue, the rigid focus of LOMLOE concerning the funding of education. Escuelas concertadas – non-governmental, non-commercial publicly funded schools- have conformed the Spanish educational system since 1985. They were based on the French model of 1957. They constitute an alternative to a unique educational model, which favours diversity in the country. Today, around a quarter of Spain’s students attend these centers. The dual educational model ensures plurality in society, which is essential to democracy. Under this model, which equally considers public and private education, freedom of parents is fully guaranteed. What is most interesting of the model is the focus on the right of choice. On previous educational laws, the Spanish state had a positive obligation to guarantee the freedom of parents to choose from different educational models. The new law wants to limit these schools to those students who do not have access to publicly managed schools.

The absence of an available for all alternative to public education endangers the right to free education under the International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights (ICESCR) as stated in Articles 13.3 and 13.4, which specifically obliges states to respect the parents’ right to freedom of education. Despite the health crisis, in Madrid, and in most of the major cities of Spain, there have been massive car demonstrations to protest against this law.

Emma Ramos

¿El fin del homeschooling en Francia?

Francia, como otros países, está aprovechando este período convulso para reformar la ley educativa. De momento sobre el proyecto educativo galo aún sabemos poco, pero una cosa que el presidente francés ha dejado claro es su clara intención de suprimir el home-schooling excepto en los supuestos de enfermedad.  

En estos momentos la ley francesa indica que la educación es obligatoria de los 3 a los 16 años, y los padres puedes escoger educar a sus hijos ya sea en un establecimiento privado –público o privado- o bien asegurar ellos mismos la instrucción.

Los padres que escogen la educación en casa deben informar al director académico de los Servicios de la Educación Nacional y al ayuntamiento del municipio en el que residen. Por un lado, el ayuntamiento tiene el deber de verificar, cada dos años, que la realización de esta modalidad educativa se puede realizar en el entorno familiar escogido. Los servicios académicos igualmente efectúan varios controles anuales de tipo pedagógico para verificar que adquiera los conocimientos propios de un niño de su edad y asegurar la pertinencia de los métodos pedagógicos ejercidos. Si los resultados de alguna de estas dos evaluaciones son negativas el niño es obligado a asistir a la educación en un colegio.

El homeschooling es un buen indicador de la confianza que los gobiernos tienen en sus ciudadanos ¿Qué mejor ejemplo que permitir a los padres educar a sus hijos para evaluar la confianza en tus ciudadanos? Asimismo, el sistema implementado actualmente se precia como muy garantista, asegurando que los derechos del niño son garantizados a lo largo del proceso de aprendizaje.

El homeschooling en Francia es una opción bordeando lo marginal y el sistema actual, hasta el momento, había levantado pocas ampollas. La narrativa utilizada por esta futura prohibición es la radicalización de los niños educados en casa. No obstante los padres se han sorprendido de estas afirmaciones no demostrables, y por las que tampoco han sido consultados.

En fin, seguiremos observando…

Apuesta valiente de la Conferencia Episcopal Italiana por la libertad de enseñanza:

Tal y como se desprende del Índice de Libertad de Enseñanza 2016 de OIDEL. Italia es uno de los países de la Unión Europea que otorga menos financiación pública a las escuelas no gubernamentales. La libertad de enseñanza es un debate que vibra en el corazón del país de la bota. A nivel político vemos ciertos partidos que hacen bandera de las libertades de los padres sin muchas manías, y la sociedad civil consigue movilizarse cada vez que esta libertad sufre un embate.

En un país donde la libertad de enseñanza goza de escasos o nulos apoyos gubernamentales, más que un derecho es un privilegio. Derecho que pueden disfrutar ya sean aquellas familias que tienen suficientes recursos, o aquellas que hacen malabares financieros para poder enviar a sus hijos a la escuela que desean para sus hijos. En un contexto de coronavirus y de apremiante crisis económica esta libertad reconocida por los organismos internacionales se ha visto gravemente afectada. Varios padres se han visto obligados a retirar a sus hijos de la escuela que consideraban mejor para sus hijos, y varias escuelas a cerrar. Las consecuencias son aún difíciles de cuantificar.

En este contexto desde OIDEL queríamos señalar la valiente apuesta de la Conferencia Episcopal Italiana para asegurar este derecho para las familias más desfavorecidas. En este sentido, la Conferencia Episcopal Italiana ha otorgado hasta veinte mil becas de estudio por valor de 2000 euros cada una para los estudiantes matriculados en escuelas paritarias en el curso 2020/21, como medida de apoyo a las familias de alumnos más en dificultad. Las normas de estas becas son muy claras y sencillas, y la fórmula para pedirla también.[1]

Desde OIDEL llevamos varios años señalando que algo se mueve en Italia. En el campo de la libertad de enseñanza hay ganas de cambio y se la toman enserio. Y esta iniciativa no hace más que corroborarlo.

Ignasi Grau


[1] https://www.chiesacattolica.it/scuole-paritarie-sussidio-straordinario-per-gli-studenti-bisognosi/

Historic step forward in the realization of freedom of education in the US Supreme Court:

The Supreme Court of the United States has just proclaimed the support of the important principle of freedom of education. In the state of Montana parents will now be able to use public funds to freely choose an education in accordance with their values and their religious views.

The  Montana State Legislature –formed by the Montana State and the Montana House of representatives- approved a tax-credit program in 2015, with the objective to enable parents to choose the education of their choice despite their income.

The program helped parents of modest means do what more affluent parents can do: send their children to a school of their choice”, including religious inspired schools.  (Justice Alito, p.13)

However, the Montana’s Department of Revenue banned this proposed program arguing that it would infringe Montana’s Constitution, which restricts governments use of taxpayer money to fund activities carried out by religious groups. According to this prohibition, called the Blain Amendment, the government cannot use tax-payers money “ to aid any church, school, academy, seminary, college, university or other literary or scientific institution, controlled in whole or in part by any church, sect or denomination”.

The Amendment discriminated them choosing a faith-based school and restricted their freedom of choice. Three mothers of children of the school Stillwater Christian School raised their voices against this discrimination and sued the Montana’s Department of Revenue in the State Court for not being able to use the scholarship funds to pay the tuition of their children.

Last Monday, 30 of June 2020, Supreme Court Justice Roberts proclaimed in his final decision on this case, that “the prohibition burdens not only religious schools but also the families whose children attend them “(p.19). He brought to our memories the “enduring American tradition” to support the rights of the parents to raise their children in a religious atmosphere. The US Constitution itself protects the freedom of choice of parents of sending their children to a faith-based schools.

In the precedent judicial instance, at the Montana’s Supreme Courts, the counterpart argued that shutting down the support for religious schools by saying that this reflects the “state interest in preserving funding for public schools” (Brieg for respondents 7). However, according to Justice Alito, the parents affected by this banner are among those who support through taxes the public schools system. So, it is more than just to give them an effective alternative to Public Schools.

The substance of the matter under discussion according to Dissenting Justice Sonia Sotomayor is not about the separation of church and state, but about the realisation of freedom of choice of education. The banning of this aid in Montana’s Constitution “imposed”, in words of Chief Justice Roberts, “a heavy burden on people on faith and their ability to educate their children in that faith”. Therefore, he declared the provision as unconstitutional, violating the First Amendment, in specific the Free Exercise Clause.

This judicial sentence of the Supreme Court is a landmark to guarantee the right of education. It fulfils the positive obligation the state has to promote plurality and freedom of choice for the full realization of the right to education.

María Teresa Gerns

Histórico paso adelante por la libertad de enseñanza en la Corte Suprema de Estados Unidos:

La Corte Suprema de los Estados Unidos acaba de proclamar su apoyo acerca del importante principio de libertad de educación. A partir de ahora en el Estado de Montana los padres podrán usar fondos públicos para escoger libremente la educación de acuerdo con sus valores y opiniones religiosas.

En 2015 el poder legislativo del Estado de Montana aprobó un programa de créditos fiscales con el objetivo de posibilitar a los padres que escojan la educación de su elección a pesar de sus creencias. Este programa estaba especialmente enfocado a familias de bajos recursos.

“El programa ayudaba a padres de recursos modestos a hacer lo que padres con más recursos podían hacer: mandar a sus hijos a un colegio de su elección”, incluidos las escuelas basadas en la fe (Justice Alito).

Sin embargo, el Departamento de hacienda de Montana prohibió este programa, argumentando que infringía la Constitución de Montana, la cual impide al gobierno prestar ayuda a grupos religiosos. Según esta prohibición, conocida como Blain Amendment, el gobierno no puede usar fondos públicos para “ayudar a cualquier iglesia, escuela, academia, semanario, facultad, universidad u otra institución literaria o científica, que está controlada total o parcialmente por cualquier iglesia, secta o denominación”.

La enmienda discriminaba a las familias que escogían escuelas de inspiración religiosa, al no poder estas acceder a financiación pública. Tres madres de niños del colegio Stillwater Christian School alzaron sus voces en contra de esta discriminación y demandaron al estado de Montana por impedirles el acceso a los fondos públicos para poder escoger la educación de sus hijos con independencia de su poder adquisitivo.

El lunes pasado, el 30 de junio de 2020, el juez Roberts ha proclamado en la decisión final de la sentencia, que “la prohibición no solo impone una carga a los colegios religiosos, sino también a las familias, cuyos hijos atienden dichas escuelas”. Nos lleva a la memoria “la perdurable tradición americana” de asegurar el derecho de los padres de educar los hijos en un ambiente religioso. La misma Constitución americana protege la libertad de elección que los padres pueden ejercer mandando a sus hijos a colegios religiosos.

En la anterior instancia judicial, en la Corte Suprema de Montana, la contraparte arguyó que el cierre de este programa de ayudas a escuelas religiosas se justificaba debido a la prioridad de preservar esta financiación para la escuela pública (Brieg for respondents 7). No obstante, según el juez de la Corte Suprema Alito, los padres que se han visto afectados por la delimitación son los mismos que contribuyen al mantenimiento de las escuelas públicas a través del pago de impuestos. Por ello, es más que justo darles una alternativa a los Colegios públicos.

El fondo de la cuestión según la opinión discrepante de la juez Sonia Sotomayor no es sobre la separación iglesia y estado, sino sobre la realización de la libertad de elección educativa. La restricción de la ayuda escolar por la Constitución de Montana “impone”, en palabras del juez presidente Roberts, “una pesada carga sobre personas de fe y sobre su capacidad de educar a sus hijos en aquella fe”. Por lo tanto, declaró la provisión como inconstitucional, por violar la Primera Enmienda de la constitución, y en concreto la cláusula sobre la Cláusula de la Libre Expresión.

Esta sentencia judicial de la Corte Suprema es un hito importante para garantizar el derecho de educación. Con ella se cumple le obligación positiva que tiene el Estado de promover la pluralidad y la libertad de elección para el pleno ejercicio del derecho de educación.

María Teresa Gerns

Las razones por las que aún podemos ser optimistas:

Clark Kerr, una de las principales figuras de la academia norteamericana, decía en una Conferencia en Harvard en 1962 que “Lo que los ferrocarriles hicieron durante la segunda mitad del siglo pasado y el automóvil durante la primera mitad de este siglo puede ser realizado en la segunda mitad de este siglo por la industria del saber” [1]. Los años siguientes a estas palabras fueron caracterizados por un período transformador para el sistema educativo. En el mundo occidental, el porcentaje de alumnos con acceso universal a la enseñanza primaria y secundaria aumentó sin precedentes, y el incremento de la población universitaria fue mayor que el de cualquier período anterior. El presidente americano Johnson apuntó que “La respuesta a todos los problemas nacionales se solucionan con una sola palabra: educación” [2]. Esta revolución cuantitativa supuso un fortalecimiento de la clase media y permitió el empoderamiento de muchos ciudadanos occidentales. No obstante, muchos frentes quedaron pendientes. Ni las tensiones sociales disminuyeron, ni el rendimiento educativo mejoró[3].

Desde los inicios del siglo XXI se oyen de nuevo cantos de sirena ligados a nuevas revoluciones en el campo de la educación. Los avances en la neurociencia, el desarrollo de la tecnología, el factor E… La nueva revolución que se anuncia ya no es tanto cuantitativa, sino cualitativa, aunque para muchos las expectativas son las mismas que en 1960.

¿Por qué hablar de estas revoluciones en plena crisis del coronavirus? Los cambios ofrecidos por estas revoluciones han sido muy positivos, y han abierto –y siguen abriendo- muchas posibilidades en la realización del derecho a la educación. No obstante, el paradigma revolucionario siempre conlleva un peligro. Las revoluciones tienden a concebir el motor revolucionario como un elemento disruptivo que puede solucionar los problemas, como una barita mágica, ninguneando consecuentemente otras instituciones que sí que han funcionado. Entre las instituciones más afectadas por este menosprecio están los padres y las familias, pero también podríamos mencionar a los profesores o la sociedad civil. Esto no significa que estas políticas públicas o descubrimientos pedagógicos sean realidades contrapuesta a la familia. Significa que las políticas educativas son complejas, y que no se pueden reducir las mejoras a la introducción de una simple variable. A modo de ejemplo del impacto de esta minusvaloración, en Naciones Unidas, en ninguna de las últimas resoluciones sobre el derecho a la educación del Consejo de Derechos Humanos se ha hecho referencia ni a la familia, ni a los padres. Lo mismo se podría decir de muchos documentos de la UNESCO.

¿Qué ha cambiado con el coronavirus? El coronavirus ha supuesto un cataclismo en los sistemas educativos de alrededor del mundo. Esta crisis ha servido para mostrar las fortalezas, debilidades y oportunidades del sistema. Por ejemplo, ahora podremos observar, en serio, las posibilidades de la educación a distancia y del potencial de las tecnologías en la educación. Al principio de esta crisis, durante un webinar, Andreas Schleicher, Director de Educación y Competencias de la OCDE, señalaba que este no era el momento de probar ideas nuevas, sino de identificar las que funcionan y trabajar en la expansión de su implementación[4]. En este sentido, si algo nos ha mostrado esta crisis es el importante papel de los padres. En un contexto en el que, según la UNESCO, hasta un 90% de los niños no han podido asistir a la escuela[5], los padres han aparecido como el principal apoyo del aprendizaje de los niños. Los padres han vuelto al centro del tablero educativo como nunca en los últimos años. Se ha hecho referencia a ellos, se les ha cargado de trabajo, pero también han sido el foco de varias políticas dirigidas a apoyar el aprendizaje. Asimismo, a nivel internacional, ha sido sorprendente estos últimos meses el reconocimiento y las referencias sin precedentes a los padres.

En un grado distinto, se ha valorizado de nuevo el papel de los profesores. Para muchos, esta crisis ha servido para darse cuenta de que el profesor no puede ser simplemente un experto en métodos de aprendizaje o un vomitador de contenidos.

La crisis del coronavirus nos ha permitido ver el sistema desnudo, observando algunos de los elementos imprescindibles de un sistema educativo para la realización del derecho a la educación. La OCDE ya había mostrado la complejidad del sistema, y la inexistencia de varitas mágicas[6]. No obstante, el coronavirus nos ha obligado a reflexionar sobre el sistema para no dinamitar estos pilares en el futuro. Podríamos pasarnos párrafos desarrollando el papel de algunos actores que se han minusvalorado y escrutando la complejidad del sistema, pero no es el objetivo de este artículo.

Cómo podemos pensar la educación aprovechando las innovaciones tecnológicas, sin menoscabar actores esenciales como los padres, los profesores, o la sociedad civil. Un paradigma susceptible de conseguir consensos en un mundo complejo es la perspectiva del bien común. Este paradigma que se remonta al aristotelismo pero que fue reivindicado por la UNESCO en 2015 está aún muy vigente[7]. El paradigma del bien común permite solucionar el enfoque vertical niño – estado, teniendo en cuenta todos los actores en la introducción de novedades educativas y haciendo frente a desafíos educativos. No paramos de oír que hay que salir de esta crisis juntos. El paradigma de la educación como bien común se toma en serio el juntos, conscientes que de la iniciativa de los padres y de la innovación de la sociedad civil nos beneficiamos todos.

Esta crisis nos ha dado razones para ser optimistas sobre la resiliencia de nuestro sistema ante un futuro cambiante e incierto. No destruyamos estas razones.

Ignasi Grau

 

 

[1] To know more: KERR, C. (1966) The Uses of the University, New York

[2] KIRP, D.L. (1982) Just Schools: The Idea of Racial Equality in American Education, University of California Press. Own translation”The answer for all our national problems comes down to one single word: education

[3] For example National Institute of Education Compensatory Study, New York

[4] https://soundcloud.com/oecdtopclasspodcast/episode-23-how-have-countries-dealt-with-coronavirus-school-closures-and-whats-next-for-education

[5] https://en.unesco.org/news/covid-19-school-closures-around-world-will-hit-girls-hardest

[6] OCDE (2017) School choice and school vouchers: An OECD perspective, Paris

[7] UNESCO (2015) Rethinking Education. Towards a new paradigm?, Paris

Derechos Humanos y confinamiento

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Desde OIDEL somos conscientes de la situación que se esta viviendo a nivel mundial, por ello queremos estar lo más informados que nos sea posibles, como no es viable asistir a las reuniones internacionales presenciales estamos asistiendo a diferentes webinars en relación a los derechos humanos. Así el pasado jueves 14 de mayo, tuvo lugar una videoconferencia titulada “Derechos Humanos y Confinamiento” con la intervención de Araceli Mangas, catedrática española especializada en derecho internacional y europeo y con Susana Sanz, catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, como moderadora.

Susana Sanz en el discurso de apertura, quiso resaltar que debido al confinamiento muchos derechos humanos se habían visto restringidos, señalando el caso del derecho al trabajo, a la salud, o el derecho de los niños. También destacó como sólo tres países de la UE habían comunicado al comité de derechos sociales de la Unión que habían tenido que limitar algunos derechos, cosa que deberían haber efectuado un mayor número de países, los que si que lo comunicaron fueron: Estonia, Letonia y Rumania. Y dejo una pregunta encima de la mesa, visto lo visto que competencias tiene la UE a este respecto?

Posteriormente, se dio paso a Araceli Mangas, quien inició su discurso resaltando la importancia que en este tiempo había tenido el miedo. Y como los poderes públicos habían encontrado una población más dócil debido a este factor, señalando que es consciente que ante situaciones extraordinarias se deben tomar medidas delicadas, estas deben ir siempre de la mano de la legalidad, la finalidad, la necesidad y la proporcionalidad como indica el articulo 15 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Araceli quiso centrar su discurso en 3 limites esenciales que se estaban viviendo en Europa debido al confinamiento.

El primero, en relación a la libre circulación entre los países de la Unión Europea, esta limitación para la interlocutora es un acto normal regulado en la legislación europea, y que no debe ser entendido como un cierre de fronteras si no más bien como un restablecimiento de los controles fronterizos, resaltó como los medios de comunicación cuando se inició esta limitación consideraron que era el fin de la Unión Europa por entender la libre circulación de los países como el eje central de la Unión.

La segunda limitación que mencionó, fue la restricción de la libre circulación dentro del territorio de cada Estado. En relación a esta, Araceli consideró que se han limitado indirectamente muchos otros derechos que bajo su punto de vista no deberían haberse visto afectados, como el derecho a la manifestación (mencionando el caso de Israel donde el derecho a la manifestación ha seguido vigente pero manteniendo los 2 metros de distancia) el derecho a las manifestaciones de libertad de culto, el derecho a la vida privada o el derecho a la vida familiar también destacó acciones se realizaron en España, que considera que no deberían haberse llevado a cabo, como los interrogatorios por parte de la policía al patrullar por la calle, o las multas administrativas, que a tenor de expertos en la materia solo deberían aplicarse si la persona muestra oposición.

Por último las limitaciones al, en este caso muy relacionadas. Primero resaltó la importancia del derecho a la vida como uno de los derechos que es inherente a todas las personas y que es inderogable, en él no cabe ningún tipo de restricción. A esto se une el de derecho al acompañamiento de los familiares enfermos, por ejemplo a los niños con patologías que han seguido ingresados en el hospital o los mayores que han fallecido en los mismos. En este caso menciono, que ya no se ven sólo afectados los derechos de las personas fallecidas si no que las personas que siguen con vida van a tener que vivir siempre con el hecho de que su familiar falleció sin poderle realizar un duelo o ceremonia. Apremiando el increíble trabajo que han hecho los sanitarios, considera que el acompañamiento familiar es fundamental.

Los países europeos donde más se ha visto afectado el derecho a la vida es por ende aquellos países donde más se ha visto afectado también el derecho a la salud es decir aquellos en los que se ha sufrido un colapso sanitario: Italia, España y Reino Unido. Además se debe hacer una mención especial a las personas mayores, quienes en muchos casos se han visto condenadas a morir por el triaje, no por parte del personal sanitario si no por parte de los poderes públicos.

Como reflexiones finales quiso resaltar una vez más el poder del miedo, que se ha extendido en las sociedad irrefrenablemente y que ha permitido actuar, en ocasiones fuera de sus limites, a los poderes públicos, así como la inclusión que los mismos han tenido en la vida privada y como el virus en sí ha sido muy selectivo llevándose la vida de las personas mayores, enfermas y pobres debido a la poca preparación de los países en este aspecto, aun resaltando que la Unión Europea ya había puesto en pre aviso.

Enlace con la videoconferencia: https://youtu.be/HUTiwx-gwwI

La educación participativa como pilar de la lucha contra el COVID-19

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Previsible o no, la explosión del COVID nos ha dejado a todos a contrapié. A pesar de los esfuerzos iniciales para dar imagen de normalidad, la realidad es que la brutalidad de este virus ha afectado al conjunto de sectores y de rutinas del mundo entero. El campo de la educación ha sido uno de los más afectados por esta crisis, millones de niños imposibilitados de asistir a las aulas y la inmediatez con lo que se ha desarrollado la educación de masas online son buena prueba de ello. La misma Audrey Azoulay – Directora General de la UNESCO -reconocía en una entrevista en France 24 que ningún sistema educativo estaba preparado para semejante crisis.

En 2015 Naciones Unidas lanzó los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo 4 dicta “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. En el contexto actual, este objetivo mantiene toda su vigencia. El mismo 2015, la UNESCO lanzó el documento Educación 2030 con directrices e indicaciones para implementar este objetivo. Es importante recordar qué nos dice este documento y como nos puede ayudar a garantizar la realización del derecho a la educación ante el desafío actual.

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En este contexto son varias las tentaciones, tanto a nivel teórico (Zizek por ejemplo), como a nivel legislativo, que exigen una colectivización y centralización de competencias con el fin de garantizar el bienestar general. El campo de la educación no es una excepción. El documento Educación 2030 nos recuerda que el papel del estado no puede ser de proveedor único, sino de garante. El documento subraya “La educación es una causa común de la sociedad, que conlleva un proceso participativo de formulación y aplicación de políticas públicas”.

El documento Educación 2030  otorga un papel muy importante a la sociedad civil. La sociedad civil en la nomenclatura onusiana incluye las escuelas no gubernamentales. Educación 2030 considera la sociedad civil esencial para garantizar que la educación sea un proceso participativo en sus distintas fases, especificando además algunas de sus funciones en este proceso. Una función reconocida, y de especial interés en el contexto actual, se refiere a “crear enfoques innovadores y complementarios que contribuyan a avanzar en el logro del derecho a la educación, particularmente para los grupos más excluidos” (p.80).

Durante esta crisis estamos observando buenas sinergias entre el sector gubernamental y el sector no gubernamental en cuanto hace referencia  al campo educativo, en la realización de la educación como causa común. Muchos proyectos que pudieron probarse con éxito gracias a un sistema de educación participativa en que la sociedad civil pudo fundar escuelas alternativas a las del estado, ahora pueden ser de provecho para el conjunto del sistema educativo. Por ejemplo, las escuelas Waldorf Steiner francesas están colaborando con el gobierno compartiendo metodologías que puedan ser útiles por el conjunto de la población escolar en este contexto particular. La confianza por parte de los gobiernos en su sociedad civil se ha mostrado como un aliado importante en el momento de hacer frente a este tipo de crisis. En este sentido, podemos pensar tanto en sistemas de apoyo a los padres para apoyar el aprendizaje de los hijos, material de soporte para realizar la educación online o metodologías nuevas de evaluación. Andreas Schleicher, encargado de la dirección de educación de la OCDE, decía en una reciente entrevista que este no es el momento de impulsar nuevas ideas, sino de detectar las que están funcionando y expandir su implementación. En este particular contexto, no sé de ninguna entidad no-gubernamental que se haya negado a colaborar y apoyar a ninguna administración pública que se haya dirigido en búsqueda de apoyo desde una perspectiva abierta y constructiva.

La visión de la educación como bien común y el enfoque participativo fijado en el documento Educación 2030 suponen un importante paradigma que permiten una mejor preparación para situaciones como las actuales. Ni es el momento de abrir debates inútiles que vayan más allá de la salida de esta crisis, ni es el momento de hacer experimentos peligrosos. Necesitamos de miradas generosas, que vean la crisis actual desde una perspectiva de derechos humanos de todos, y no como un escenario nuevo en una lucha de opuestos.

Ignasi Grau