Calidad: pautas del Programa Mundial de Educación en Derechos Humanos

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La semana próxima en el Consejo de Derechos Humanos nos ocupamos del Programa Mundial de educación en derechos humanos. Estamos finalizando la segunda fase y programando la tercera. El Programa Mundial ofrece pautas para la calidad  del sistema educativo que merece la pena poner en evidencia.

La Calidad dice el Programa mundial exige coherencia en las políticas en primer lugar. Consenso y participación de las partes implicadas. Implica además control de resultados, transparencia, todas, características de una gobernanza democrática.

El Programa Mundial sobre educación en derechos humanos señala algunos principios:

1.         El Estado debe compartir la responsabilidad de la educación con las partes implicadas, en este caso la sociedad civil y el sector privado

2.         La buena gobernanza es una gobernanza democrática implica una transparencia de las autoridades públicas que posibilita la participación de las partes implicadas. Las autoridades públicas rinden cuentas regularmente de su acción ante la sociedad civil y favorecen la evaluación participativa de las políticas.

3.         Diálogo político versus técnico o pedagógico. Se hace cada día más necesario que las políticas públicas vayan precedidas de un diálogo. Se estima más importante el consenso entre los diferentes actores que la perfección técnica de la propuesta.

La calidad exige ante todo reconocimiento de derechos y la educación impone obligaciones a los Estados que deben respetar. No es aceptable excusarse en la falta de medios. Todos sabemos que los medios son siempre escasos, lo que es preciso es utilizarlos bien.

Europa: la descomposición del alma

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Sede de la Stasi, Berlín

Algunos me han dicho que mi anterior texto era demasiado trágico. Si lo que he conseguido es catártico me parece excelente. Pero voy a abundar, se habla mucho de los fundamentales en educación: lectura, escritura y cálculo. Pues bien de nuevo estamos en el surrealismo. Lo importante de verdad es devenir lo somos como decía Píndaro. Para ellos tenemos las familias, las religiones, la educación. No tienen otro sentido. Concentrémonos en la escuela que es lo nuestro. No se puede decir que sea eficaz cuando vemos el nivel de insolidaridad, de violencia, de egoísmo de la sociedad actual. Cuando vemos la preocupación actual de la Unión Europea por la ciudadanía activa. ¿Qué  está pasando en esta sociedad de bienestar, un bienestar jamás conocido en Occidente?.

No podemos quedarnos tranquilos cuando la segunda causa de mortalidad de los jóvenes es el suicidio. Cuando en la sociedad más opulenta de Europa el aumento de jóvenes de entre 18 y 25 que viven del seguro de invalidez es espectacular. Las estructuras de sentido, la escuela en primer lugar, están fallando de modo estrepitoso. La mentalidad dominante es una máquina de “descomposición del alma”*. Tenemos que vivir en la realidad ahora que tanto se habla de políticas basadas en evidencia. Necesitamos estructuras que den coherencia a la educación y esta es la función esencial de los proyectos pedagógicos. Pero de esto hablaré la próxima vez.
*Evocador título de un programa excelente de la cadena ARTE sobre la Stasi.