UPR: The “empty chair” crisis

La semana pasada seguímos el Examen Periódico Universal de varios países, entre ellos los Estados Unidos. Os dejamos en esta entrada nuestras impresiones sobre el mecanismo y la participación de la sociedad civil

Sans titre

Last week the 22nd session of the Universal Period Review took place at Palais des Nations. Speaking on the podium, on behalf of the state they represent, were the delegations of United States of America, Marshall Islands, Croatia, Jamaica and Libya. The reports were issued by states different in composition, history and culture: this heterogeneity has been reflected in the content and modalities of their expositions, but the equal speaking time and modalities of interaction given to each state highlight how the UPR can be an instrument of comparison based on equality and inclusive participation.

If homogeneity has been granted to speakers, as to ensure the equal right of expressing progresses made and concerns linked to human rights protection in their country, the “public” taking part to the reports changed profoundly as the speakers alternated on the podium.

Listeners of the UPR of United States were numerous and active, despite the short speaking time given to each of them. They pointed out copious issues to be discussed and they stressed the urgency of several ingoing violations. On the other hand, Marshall Islands, as well as Croatia Jamaica and Libya, faced a limited and compliant audience. These features affected the debate: in the first occasion, an insufficient time was dedicated to the debate, while for the second group of countries it was not exploited in a profitable and proper way.

But the unexcused absence was that of the civil society. In a mechanism conceived for the participation of the “third actor”, greater importance should have been paid to the point of view the representatives of interests diverging from those pursued by the State were carrying. The UPR, as it was imagined, should be an instrument by which NGOs and other relevant organizations could express their opinions, in order to sensitize the Government to whom they are addressing and other States to their concerns.

As a matter of fact, instead, the role played by those actors is lacking of incisiveness and has been reduced to a mere, formal recognition of the existence and relevance of those parties, without the possibility to concretely influence the conduct of States and International Organizations.

It seems to be evident that only by focusing on active participation, of both state and civil society representatives, and by stressing the importance of the role of NGOs as an alternative view, the UPR could gain more adherence to reality and could enforce progresses made in the field of protection of Human Rights. As long as States carry on considering it not as a deadline to achieve important goals and as an instrument of accountability and transparency, the UPR sessions would continue to be perceived as a non  binding mechanism of control, despite the potential significance this instrument has been conferred with.

Federica Chiaro

El gran despropósito del Grupo de Trabajo para el Derecho al Desarrollo:

El viernes hace dos semana, a pesar del sol y las ganas de empezar, la sesión informal de la preparación del Grupo de Trabajo por el Derecho al Desarrollo terminó tensa y con malas vibraciones. Algunas filtraciones auguraban lo peor, pero como a menudo creíamos que nos encontrábamos ante las teatralizaciones propias de la diplomacia. Nosotros, el CINGO –plataforma dentro la que está OIDEL para estas negociaciones-, encarábamos la semana de la reunión del Grupo de Trabajo con la tensa ilusión de que podíamos hacer un paso adelante en la realización del Derecho al Desarrollo.

Antes de continuar permítanme hacerles una cuña introductoria. El Derecho al Desarrollo fue adoptado por la Declaración hace 29 años con el único voto contrario de los Estados Unidos, y se ha ido consagrando en el derecho internacional dentro la Declaración de Rio sobre el medioambiente y el desarrollo (1992), la Declaración y programa de acción de Viena (1993), la Declaración del Milenio; y recientemente en el Programa de acción de Estambul a favor de los países menos desarrollados por el decenio 2011-2020 (2011) y el documento final de la trigésima sesión de la Conferencia de la Naciones sobre el comercio y desarrollo (2012).

El derecho al desarrollo es el derecho humano que faculta a todo ser humano y pueblo a participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales obligando a todos los estados a cooperar y a crear condiciones nacionales e internacionales favorables para su realización. Navi Pillay llegó a decir que mil millones de personas en el mundo sufren extrema pobreza no por accidente, sino por la violación del derecho al desarrollo.

No obstante, la globalidad del concepto y los tejemanejes diplomáticos han provocado que siempre sea un derecho que genera fuertes tensiones. Para solucionar este problema en 2010 se creó un Grupo de Trabajo de Alto Nivel con el objetivo que hicieran un informe sobre la implementación del derecho al desarrollo en criterios y sub-criterios operacionales. El problema es que el Grupo de Trabajo se excedió en su mandato estableciendo la necesidad de fijar indicadores. El remedio fue peor que la enfermedad. Desde entonces, este pequeño detalle ha provocado el principal punto de discusión entre los dos grandes grupos en las negociaciones Estados Unidos y Europa –defensores de la inclusión de indicadores- y el Movimiento de los no alineados – contrarios a la inclusión de los indicadores.

Volvamos a la historia del viernes anterior al comienzo del grupo de trabajo. En las negociaciones sobre el programa de la semana siguiente ya se respiraba mucha tensión. Y junto con las discusiones ya tristemente habituales sobre la inclusión o no de indicadores, surgieron disputas que parecían querer enrocar la negociación. Muchas salidas de la sala de los diplomáticos, demasiadas llamadas furtivas durante la negociación y excesivas puertas cerradas por una simple negociación de la agenda. Los silencios diplomáticos se volvieron más largos y nos fuimos tarde y asumiendo que el lunes siguiente – día que empezaban las negociaciones- algo sonado estaba apunto de pasar.

PalaisEl lunes la sesión empezó en la sala XVI, sala grande, se esperaba mucha gente, tanto misiones como sociedad civil. Las misiones diplomáticas llegaron tarde, demasiado tarde, y pronto, demasiado pronto, se cerró la sesión formal. Se reabrió por segunda vez para echar de forma súbita de nuevo a las ONGs hasta las 4 de la tarde.

Por la tarde, el equipo OIDEL llegó con retraso. Pero con tiempo justo para ver lo esencial. La presidenta del Grupo de Trabajo, Tamara Kunanayakam –Sri Lanka – no estaba, y la media hora fue justo para decir que la sesión se postponía sin fijar fecha por no haber consenso en la búsqueda de nuevo presidente. Kunanayakam fue vetada por su propio país por un contencioso con su Ministerio de Exteriores. Según las misiones occidentales esta situación el NAM la sabía ya de hace días, y la mantuvo a escondidas para forzar la elección de un presidente iraní. Según las misiones del NAM, las misiones occidentales han bloqueado la elección de su candidato como forma de paralizar la negociación.

Lo único que sabemos las ONGs es que el despropósito de las misiones han conducido a la pérdida del trabajo de semanas y de muchísimos recursos económicos de las Naciones Unidas. Lo que no sabemos las ONGs es porque en la última resolución del derecho al desarrollo anima a más participación de la sociedad civil para dejarnos luego colgados de esta manera.

Volviendo de la sesión en autobús viví una escena, muy repetida, que materializa la frustración y el despropósito que ha supuesto esta sesión. Dos activistas chinos me comentaban que habían hecho un enorme esfuerzo para venir, pagando aviones y hoteles para nada, y siendo muy concientes que no podrán volver cuando se reabra la sesión. Ellos, como muchos, se van de esta sesión con mucha frustración y preguntándose si hay realmente algún país dispuesto a luchar por el derecho al desarrollo.

Ignasi Grau i Callizo

Formación de Mujeres Indígenas: trabajar eficazmente con el Consejo de Derechos Humanos

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Hoy finaliza la formación de lideresas indígenas organizada por OIDEL con el apoyo de la AEXCID, Cooperación al desarrollo de Extremadura que durante una semana se ha desarrollado en Extremadura y Ginebra. Hoy precisamente asisten a la sesión del Examen Periódico Universal para conjugar saber teórico con la práctica de los mecanismos.

Las participantes vienen de Mexico, Honduras, Ecuador, Guatemala, Colombia, Bolivia y Venezuela y ya han seguido previamente formaciones en Ginebra. Entre ellas figura la Subsecretaria de la Mujer del Gobierno de Guatemala.

El tema central de la formación era la utilización de los instrumentos y mecanismos internacionales para fortalecer los procesos de empoderamiento de la mujer en América Latina. Los talleres mostraron la larga experiencia de las participantes y permiteron elaborar estrategias concretas para dar más protagonismo a la mujer indígena en los países.

La formación tenía como objetivo, igualmente, mejorar la eficacia de las acciones de los mecanismos de las Naciones Unidas que protegen a los Pueblos Indígenas, y esto en un periodo histórico dominado por los conflictos en Medio Oriente y Ucrania y de crisis financiera en el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.