El gran despropósito del Grupo de Trabajo para el Derecho al Desarrollo:

El viernes hace dos semana, a pesar del sol y las ganas de empezar, la sesión informal de la preparación del Grupo de Trabajo por el Derecho al Desarrollo terminó tensa y con malas vibraciones. Algunas filtraciones auguraban lo peor, pero como a menudo creíamos que nos encontrábamos ante las teatralizaciones propias de la diplomacia. Nosotros, el CINGO –plataforma dentro la que está OIDEL para estas negociaciones-, encarábamos la semana de la reunión del Grupo de Trabajo con la tensa ilusión de que podíamos hacer un paso adelante en la realización del Derecho al Desarrollo.

Antes de continuar permítanme hacerles una cuña introductoria. El Derecho al Desarrollo fue adoptado por la Declaración hace 29 años con el único voto contrario de los Estados Unidos, y se ha ido consagrando en el derecho internacional dentro la Declaración de Rio sobre el medioambiente y el desarrollo (1992), la Declaración y programa de acción de Viena (1993), la Declaración del Milenio; y recientemente en el Programa de acción de Estambul a favor de los países menos desarrollados por el decenio 2011-2020 (2011) y el documento final de la trigésima sesión de la Conferencia de la Naciones sobre el comercio y desarrollo (2012).

El derecho al desarrollo es el derecho humano que faculta a todo ser humano y pueblo a participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales obligando a todos los estados a cooperar y a crear condiciones nacionales e internacionales favorables para su realización. Navi Pillay llegó a decir que mil millones de personas en el mundo sufren extrema pobreza no por accidente, sino por la violación del derecho al desarrollo.

No obstante, la globalidad del concepto y los tejemanejes diplomáticos han provocado que siempre sea un derecho que genera fuertes tensiones. Para solucionar este problema en 2010 se creó un Grupo de Trabajo de Alto Nivel con el objetivo que hicieran un informe sobre la implementación del derecho al desarrollo en criterios y sub-criterios operacionales. El problema es que el Grupo de Trabajo se excedió en su mandato estableciendo la necesidad de fijar indicadores. El remedio fue peor que la enfermedad. Desde entonces, este pequeño detalle ha provocado el principal punto de discusión entre los dos grandes grupos en las negociaciones Estados Unidos y Europa –defensores de la inclusión de indicadores- y el Movimiento de los no alineados – contrarios a la inclusión de los indicadores.

Volvamos a la historia del viernes anterior al comienzo del grupo de trabajo. En las negociaciones sobre el programa de la semana siguiente ya se respiraba mucha tensión. Y junto con las discusiones ya tristemente habituales sobre la inclusión o no de indicadores, surgieron disputas que parecían querer enrocar la negociación. Muchas salidas de la sala de los diplomáticos, demasiadas llamadas furtivas durante la negociación y excesivas puertas cerradas por una simple negociación de la agenda. Los silencios diplomáticos se volvieron más largos y nos fuimos tarde y asumiendo que el lunes siguiente – día que empezaban las negociaciones- algo sonado estaba apunto de pasar.

PalaisEl lunes la sesión empezó en la sala XVI, sala grande, se esperaba mucha gente, tanto misiones como sociedad civil. Las misiones diplomáticas llegaron tarde, demasiado tarde, y pronto, demasiado pronto, se cerró la sesión formal. Se reabrió por segunda vez para echar de forma súbita de nuevo a las ONGs hasta las 4 de la tarde.

Por la tarde, el equipo OIDEL llegó con retraso. Pero con tiempo justo para ver lo esencial. La presidenta del Grupo de Trabajo, Tamara Kunanayakam –Sri Lanka – no estaba, y la media hora fue justo para decir que la sesión se postponía sin fijar fecha por no haber consenso en la búsqueda de nuevo presidente. Kunanayakam fue vetada por su propio país por un contencioso con su Ministerio de Exteriores. Según las misiones occidentales esta situación el NAM la sabía ya de hace días, y la mantuvo a escondidas para forzar la elección de un presidente iraní. Según las misiones del NAM, las misiones occidentales han bloqueado la elección de su candidato como forma de paralizar la negociación.

Lo único que sabemos las ONGs es que el despropósito de las misiones han conducido a la pérdida del trabajo de semanas y de muchísimos recursos económicos de las Naciones Unidas. Lo que no sabemos las ONGs es porque en la última resolución del derecho al desarrollo anima a más participación de la sociedad civil para dejarnos luego colgados de esta manera.

Volviendo de la sesión en autobús viví una escena, muy repetida, que materializa la frustración y el despropósito que ha supuesto esta sesión. Dos activistas chinos me comentaban que habían hecho un enorme esfuerzo para venir, pagando aviones y hoteles para nada, y siendo muy concientes que no podrán volver cuando se reabra la sesión. Ellos, como muchos, se van de esta sesión con mucha frustración y preguntándose si hay realmente algún país dispuesto a luchar por el derecho al desarrollo.

Ignasi Grau i Callizo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s