Declaración de Incheon: Esencia y desafíos (1/2)

Ya, a pesar de ser agosto, la Declaración de Incheon empieza a ser un documento recurrente en las discusiones sobre el derecho a la educación. El otro día explicamos el impacto de Incheon sobre la libertad de educación, pero ¿Cómo concibe el derecho a la educación? Y sobre todo ¿Qué desafíos principales establece?

Antes de empezar a discernir lo esencial de la Declaración de Incheon es pertinente recordar su enclavamiento en medio del conglomerado de declaraciones, resoluciones y tratados. Rápido y resumido.  Primero, la Declaración de Incheon sigue la herencia ya marcada por las anteriores declaraciones de Jomtien y Dakar. Segundo,  la Declaración busca complementar y ampliar el contenido de los documentos Educación para Todos de 2014, concretamente  su objetivo 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible Post-2015 (“Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”).

0129_unesco-reportLa declaración se reafirma en primer lugar en que la concepción de la educación como un bien público, un derecho humano fundamental y la base para garantizar la realización de otros derechos. OIDEL no podría estar más de acuerdo con esta afirmación. El documento no obvia la importancia de la educación como herramienta para el desarrollo. No obstante, es muy importante des de la perspectiva de un enfoque de derechos y pura dignidad del ser humano que la educación no sea vista como un instrumento, si no como un derecho.

Sobre el acceso a la educación se concreta  como objetivo garantizar la educación primaria y secundaria de calidad, equitativa, gratuita y financiada con fondos públicos durante 12 años, de los cuales al menos nueve serán obligatorios. El elemento nuevo que aporta este documento es alentar a los estados que igualmente impartan un año de educación preescolar de calidad, gratuito y obligatorio. Este punto nos parece muy relevante igualmente, puesto que sin perder la concepción de la educación como un bien público, no limita las obligaciones del estado a los colegios gubernamentales.

La declaración recuerda el papel de la educación como piedra angular para la inclusión y la equidad. La educación tiene una función de empoderamiento. El derecho a la educación es un derecho de todos, independientemente del nivel socioeconómico, el género, raza etc. La Declaración compromete a las partes interesadas –inclusive estados- a luchar contra la exclusión, marginación, disparidades, desigualdades en el acceso, la participación y los resultados en el aprendizaje. OIDEL celebra este punto al incluir el compromiso a hacer los cambios legislativos necesarios en las políticas necesarias, albergando la esperanza que este punto tenga más incidencia más allá de las simples palabras.

Ignasi Grau

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s