Paulo Freire y la libertad de enseñanza

Es difícil entender los debates educativos en el siglo XX sin la figura de Paulo Freire.  Paulo Freire no desarrolló de forma explícita ni un discurso ni a favor de un monopolio educativo estatal, ni al contrario de un modelo educativo pluralista. No obstante, en su libro La Educación como práctica de la libertad Paulo Freire desarrolla una base muy sugerente en pro de  la libertad de educación.

El discurso de Paulo Freire se basa en que “no existe educación sin sociedad humana y no existe hombre fuera de ella”. Un poco en la línea de aquella frase de José Antonio Marina: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”. El hombre no solo está en el mundo, sino que está con el mundo. ¿Qué significa esto? ¿Sobre qué concepción de hombre se basa Freire? El hombre a diferencia de los animales, existe en el tiempo,  hereda del pasado, incorpora el presenta y modifica el futuro. Esta concepción del tiempo es terreno exclusivo humano, sin la cual no podemos concebir ni la cultura, ni la historia.  El hombre  que se hace suyo el tiempo y el espacio según Paolo Freire es libre, en contra-posición tenemos al hombre acomodado, cosificado, que mira las vida con ojos de gato.

El objetivo de la educación debe ser ayudar al hombre a salir de dicha situación de cosificación. Una de las grandes tragedias del hombre moderno, ya anticipada en 1965 por Paulo Freire, es que a nivel particular el hombre está dominado por mitos y dirigido por publicidad organizada renunciando a su capacidad de decidir, sin tan siquiera darse cuenta. Freire define esta sociedad propia del hombre cosificado como una sociedad emocional, acrítica, arrogante, anti-dialogante, con un gran gusto por el eslogan y poco por la reflexión. No debe sorprendernos en este sentido  ciertos fenómenos de la sociedad actual. Un buen ejemplo es el triunfo de Twitter, donde la idea se reduce al eslogan y el debate a la frase suspicaz.

¿Por qué según Paulo Freire la educación no favorece a crear este hombre libre, ni esta sociedad abierta? Freire calificaba la educación actual como la educación bancaria, puesto que el proceso educativo se concibe como una simple deposición de contenidos por parte del educador en la mente del educando. Esta reducción de la educación y la escuela está muy alejada de la herramienta que debe servir de capacitación del ser humano a ser un ser libre, crítico e íntegro capaz de construir una sociedad abierta.

Paolo Freire decía en su particular poética prosa que:

 “La escuela es… el lugar donde se hacen amigos, no se trata sólo de edificios, aulas, salas, pizarras, programas, horarios, conceptos… Escuela es sobre todo, gente, gente que trabaja, que estudia, que se alegra, se conoce, se estima. El director es gente, el coordinador es gente, el profesor es gente, el alumno es gente, cada funcionario es gente. Y la escuela será cada vez mejor, en la medida en que cada uno se comporte como compañero, amigo, hermano. Nada de isla donde la gente esté rodeada de cercados por todos los lados. Nada de convivir las personas y que después descubras que no existe amistad con nadie. Nada de ser como el bloque que forman las paredes, indiferente, frío, solo. Importante en la escuela no es sólo estudiar, no es sólo trabajar, es también crear lazos de amistad, es crear un ambiente de camaradería, es convivir, es unirse. Ahora bien, es lógico… que en una escuela así sea fácil estudiar, trabajar, crecer, hacer amigos, educarse, ser feliz”.

No es nuestra tarea entrar a éste debate tan necesario de qué es la escuela. No obstante, en la línea de lo dicho por Freire podemos afirmar que hay una relación entre la libertad de educación y la educación libertadora de Paulo Freire. Casi podemos decir que no hay educación libertadora, sin libertad de educación .Paréntesis: ¿Qué es la educación liberadora?  En contraposición de la educación bancaria, Freire dijo que hay una educación liberadora donde el individuo es tomado como sujeto como un ser pensante y crítico reflexionando la realidad que vive.

La educación liberadora concibe pues al hombre como este ser libre, pensante y crítico. Al ser humano hay que tomárselo en serio.  En este sentido, la construcción de un sistema educativo monopolístico no parece que tenga mucho en cuenta al ser humano como este ser con capacidad de optar, ni pensante, ni crítico.  ¿Se puede concebir el ser humano como Freire, y ejercer un paternalismo vertical limitando la capacidad de opción por el modelo educativo? Se me hace difícil pensar cómo.

Ignasi Grau

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