Sobre cómo se llegó a “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.”

La libertad de educación está bajo cuestionamiento en muchos países. Con el objetivo de entender un poco más su importancia compartimos con vosotros un pequeño post sobre la discusión en 1948 del artículo 26.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos relativo a la libertad de educación.

Hace dos semanas haciendo un Skype con mi hermano me decía, es curioso el consenso que hay alrededor de la mayoría de libertades – libertad de prensa, libertad religiosa, libertad de expresión…- pero sin embargo no es el caso cuando hablamos de educación. A pesar de la presunta zafiedad de mi hermano, éste llegó a la misma conclusión que constitucionalistas franceses como Jacques Robert.[1]

adoption UDHR

La controversia sobre la libertad de educación es aún más escandalosa cuando observamos su reconocimiento en el artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.”
En este caso, como en tantos, he pensado que sería interesante echar la vista atrás y ver porqué Eleanor Roosvelt, René Cassin, Malik o Chang decidieron consagrar la libertad de educación como un derecho fundamental.

Pues bien, vamos a situarnos. La verdad es que en el borrador inicial de la Declaración Universal de Derechos Humanos realizado por el canadiense Humphrey y el francés Cassin en 1947 no figuraba el punto 3 del artículo 26. Fue en la discusión posterior con los estados y la sociedad civil previa a la adopción de la declaración por la Asamblea cuando la libertad de educación apareció. En esta discusión se propusieron dos modificaciones importantes al artículo 26.

Durante las negociaciones en el seno de la Comisión de los Derechos Humanos hubo pocas discusiones sobre las atrocidades nazis. Probablemente, según algunos biógrafos de aquel momento histórico, debido a que esta tarea estaba encomendada a otros organismos más versados en derecho de guerra. El artículo 26, no obstante, fue una excepción y su discusión estuvo fuertemente influenciada por las atrocidades nazis y por el importante efecto que tuvo la escuela alemana nazi de la época.

En este sentido cabe destacar las dos intervenciones más influyentes en vistas al contenido final del documento.

Por un lado el Congreso Judío Mundial propuso que la educación debía promover la tolerancia, el entendimiento y el respeto a los derechos humanos por razones más que obvias. Siendo esta propuesta el germen de la educación en derechos humanos.

La otra propuesta fue hecha por el diplomático holandés Beaufort. Beaufort, recordando el devastador efecto que tuvo el monopolio educativo estatal nazi y la consecuente socavación de los derechos parentales, pidió a la Comisión la inclusión de la libertad de enseñanza para evitar tales abusos.[2] No debe extrañarnos que fuera la Misión Holandesa la que incluyera este enunciado puesto que en su constitución – que data del siglo XIX- ya se incluye la libertad de educación y la obligación del estado de financiar escuelas no gubernamentales. [3]

Simpática coincidencia que en la misma discusión donde se dictaminó la importancia de la educación en derechos humanos se deliberara también el derecho preferente de los padres a escoger la educación de sus hijos. Como ya hemos dicho en más de una ocasión, estas dos realidades no son antagónicas, sino que complementarias y mutuamente necesarias para la realización del derecho a la educación, especialmente en sociedades plurales.

La historia sobre el artículo 26.3 no terminó aquí. Este se vería más tarde más definido por el Comentario General Número 13 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, pero ésta ya es otra historia.

 

Ignasi Grau

[1] J. ROBERT, (1994). Droits de l’homme et libertés fondamentales, Montcrestien, Paris, 5ème édition

[2] GLENDON, Mary Ann, 2001  A World made new. Eleanor Roosevelt and the Universal Declaration of Human Rights Random House (p.159 y 190)

[3] Artículo 23 de la Constitución del Reino de los Países Bajos, 24 de Agosto de 1815

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