¿Cuál es la verdadera función de los sistemas educativos?

 

Sabemos que los sistemas educativos, nacidos la mayoría en el contexto de la construcción del Estado-nación, han sido frecuentemente utilizados como el instrumento privilegiado del sistema político. No fue, en muchos casos, el deseo de educar a sus ciudadanos lo que empujo a los Estados sino la construcción de una identidad colectiva.

Ya en 2004,  el Informe Mundial sobre el Desarrollo Humano – cuya lectura recomendados encarecidamente – bosquejó en pocos rasgos las estrategias de construcción del Estado-nación, estrategias integracionistas que tratan de instaurar identidades nacionales focalizando las actividades culturales y educativas sobre este objetivo:

  • « -Adopción de leyes relativas al idioma oficial, definiendo el idioma del grupo dominante como el único idioma nacional que debe ser utilizado por la administración, los tribunales, los servicios públicos, el ejército, la educación superior y las instituciones oficiales.
  • Construcción de un sistema nacionalizado de educación obligatoria promoviendo un programa estandarizado y enseñando el idioma, la literatura y la historia del grupo dominante, definidos como el idioma, la literatura y la historial « nacional ».
  • Difusión del idioma y de la cultura del grupo dominante por medio de las instituciones culturales nacionales, como los medios de comunicación controlados por el Estado, o los museos públicos. »

 

El informe trata de las libertades culturales consideradas como una especie de lujo democrático. Sin embargo, sabemos hoy que es imposible disociar las libertades de los otros componentes del derecho. Derecho social, el derecho a la educación es también – y de manera indivisible – cultural. Por ello podemos exigir del Estado, el respeto, la protección y la implementación de las libertades educativas.

 

Alfred Fernandez

 

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Pluralismo: la escuela y la libertad de conciencia

En sus sentencias, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha debido pronunciarse en numeros ocasiones, particularmente en los últimos años, sobre el derecho a la educación y sobre el contenido del artículo 2 del primer Protocolo relativo a la libertad de enseñanza.

No se puede separar el derecho a la educación de otros derechos humanos y en particular de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión: “Las disposiciones de la Convención y del Protocolo deben ser consideradas como un todo. Por lo tanto, debemos leer las dos frases del artículo 2, no sólo entre ellas, sino también, en relación con los artículos 8, 9 y 10 de la Convención, que proclaman el derecho de cualquier persona, incluyendo a los padres y a los niños, “al respeto de su vida privada y familiar” a la “libertad de pensamiento, de conciencia y de religión” y “libertad de recibir y difundir informaciones e ideas” (Sentencia Kjeldsen, Busk, Madsen y Pedersen, párr. 52).

El Tribunal concibe la libertad de enseñanza en un contexto específico: el de una sociedad democrática pluralista. La jurisprudencia ha puesto de manifiesto la importancia del respeto de las minorías y del pluralismo ideológico. La mayoría no puede imponer un modelo educativo o un modelo de sociedad: “La democracia no se reduce a la supremacía constante de la opinión de la mayoría, ordena un equilibrio que garantice un trato justo a las minorías y evita el abuso de una posición dominante “(Sentencia Valsamis, párr. 27).

El pluralismo debe ser preservado, incluso si implica riesgos como la libertad en general. Cuando surgen tensiones a causa del pluralismo “el papel de las autoridades en tales circunstancias no es eliminar la causa de la tensión mediante la eliminación de pluralismo, sino garantizar que los grupos que compiten se toleren mutuamente.” (Sentencia Serif, párr . 53).

Sólo desde 1997 se considera a la educación como un derecho fundamental a nivel internacional. Hoy es objeto de numerosos estudios a partir de los que se está construyendo un verdadero consenso internacional. Si las políticas educativas han sido durante mucho tiempo un asunto de buena voluntad por parte de los responsables, deber ser ahora reconocidas como obligaciones morales y jurídicas.

Alfred Fernandez

My internship at OIDEL:

The internship at OIDEL has been an incredible experience because it allowed me to practice languages, learn more about other cultures, know how the ONU works and so much more.

During this three weeks internship I have been able to do a course on human family and solidarity. This course last one week and it has been incredible and a good way to meet wonderful people from different parts of the world. There have been many discussions about the diversity and how important is to accept it and embrace it. In order to do that, professionals around the world gave us some talks in which we could participate afterwards. The different points of view were incredible and it helped me to see things under a new perspective. In addition, at the end of the course they gave us a certificate.

The other two weeks, besides helping with what was on the table that particular day in the office, I did a research project about the history of the education right, which allowed me to understand better how the ONU works and gave me the opportunity of being in touch with the very genuine documents that were signed by the States Parties.Raquel Herrería

It taught me, that not always everything is as easy as it seems and that we must stand up for our rights and fight for them, although not in every part of the world the States are willing to give them to the people.

It was also very open minded because it enabled me to appreciate the politics under every right that we claim ours now, and that it wasn’t recognize from the beginning. The stones that some States put in the way, to make more difficult to grant that right to the people, only made more amazing the moment that it was achieved.

But not everything was work! We received a guided visit to the Palace of the ONU and we were able to see the different buildings and what was done in every room. We also could attend to the World Conference on Indigenous. Although it was really captivating, it also was very heartbreaking because things that we take for granted such as water was not so evident to many indigenous communities.

It made me reconsider our problems and see how lucky we are to have what we have. There is much more to do and sometimes we forget it because we are really comfortable in our skin.

This internship has helped and showed me so many things that I dare to say that it changed me for the best. If I could pick it again, I would do it without hesitation!

Saying that, I think that the most important think that I have learnt here is how to work in a team. The environment in OIDEL is just fantastic, everybody helps you with everything you need and they make you feel like part of their family.

I honestly can’t say anything negative about this experience, besides that it was too short.

Raquel Herrería