Promover una nueva educación: Pasar de la perspectiva del Estado a la perspectiva de los ciudadanos

Promover una nueva educación: Pasar de la perspectiva del Estado a la perspectiva de los ciudadanos es el tema de un documento presentado por OIDEL en colaboración con el diputado italiano Remo Sernagiotto en el marco de la Universidad de Otoño del Grupo Conservador y Reformista del Parlamento Europeo.

Remo Sernagiotto  moderó el debate y subrayó dos ideas imprescindibles para la elaboración de las políticas educativas. Primeramente recordó que la gobernanza de los sistemas educativos debe incluir a la sociedad civil y la familia. Igualmente recordó que Europa ha sido siempre un  gran espacio de libertad y de participación de la sociedad civil. “La función principal del Estado debe ser la de establecer las reglas, no de gestionar” concluyó el Sr. Sernagiotto.

El diputado Andrew Lewer (Reino Unido) recordó que la escuela juego un papel primordial en la formación del ser humano. Como padre señaló que la educación no puede tener una función de simple instrucción, sino de formación integral de la persona. En este sentido los debates educativos no pueden circunscribirse a las cuestiones cognitivas, sino que deben tener un componente cultural y abrir espacios a la sociedad y  las familias. La única forma de hacerlo es mediante la libertad de enseñanza. Lewer recordó que la libertad de enseñanza exige flexibilidad en los currículos y financiación pública, señalando como buenos ejemplos Bélgica y Holanda.

A continuación Alfred Fernandez, Director General de OIDEL presentó las grandes líneas del documento Promover una nueva educación: Pasar de la perspectiva del Estado a la perspectiva de los ciudadanos. Este documento, que se presenta con el objetivo de generar un debate de fondo sur los sistemas educativos europeos, comienza señalando las deficiencias de la estrategia europea educativa Educación y formación 2020. “En EF 2020 nunca aparece la educación como un derecho fundamental” dijo Fernández. En Europa es necesario dar mayor contenido a la educación que es el “aprendizaje de la humanidad”: la identidad personal está en juego. Por ello, los proyectos educativos deben ser plurales y recuperar el “sentido” y los valores. De ahí la necesidad de una mayor participación de la sociedad civil en la implementación de los sistemas educativos. Sólo la participación de todos puede permitir que la cohesión social pase de la simple mezcla al reconocimiento de la diferencia y las complementariedades. Por último el documento se refiera a la financiación de la escuela que debe orientarse de manera decisiva hacia el sujeto: familia y alumno. Las ideas propuestas en el informe Delors a la UNESCO de 1996 señalan las pautas para esta cambio fundamental.

Finalmente Giancarlo Frare (Italia) Vicepresidente de la Associazione genitori scuole cattoliche (AgESC) señaló que en los sistemas educativos la persona debe recuperar el protagonismo principal. Esto significa que se debe superar la finalidad puramente instrumental de la educación y para que esto ocurra es imprescindible recordar que la educación es primeramente un derecho y un bien público. La consideración de esta perspectiva obliga a invertir la subsidiariedad actual, el Estado debe intervenir cuando la sociedad civil no pude hacerlo y no al revés.

Ignasi Grau

Du rôle de la société civile en education

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La rentrée des classes 2016 est marquée au niveau mondial par le programme Education 2030, le nouveau cadre d’action pour l’éducation. Ce cadre accorde à la société civile un rôle essentiel : »Les organisations de la société civile … doivent être engagées et impliquées à tous les stades, depuis la planification jusqu’au suivi et à l’évaluation, et leur participation doit être institutionnalisée et garantie »

Nous sommes en face d’un changement complet d’attitude des pouvoirs publics vis-à-vis de la société civile et cela concerne également les pays européens. Or curieusement rien de cela ne figure dans l’agenda de nos ministres de l’éducation.

Selon Education 2030, la première fonction de la société civile est la mobilisation et la sensibilisation des citoyens pour encourager leur participation. La prestation de service figure ensuite parmi les tâches dévolues à la société civile notamment en ce qui concerne des approches innovantes et complémentaires. Enfin, la fonction de surveillance qui comprend: passer au crible les dépenses, veiller à la transparence des politiques et réaliser des évaluations. Toutes ces actions nécessitent une concertation structurée entre les pouvoirs publics et la société civile.

Mais pour que la société civile puisse  jouer ce rôle – exigeant et demandant de solides compétences – certaines conditions sont nécessaires. En premier lieu il faut des mécanismes de renforcement des capacités de la société civile souvent pas assez formée pour remplir la fonction qu’on lui confie.

En deuxième lieu, il faut un cadre juridique clair protégeant la liberté d’association et la liberté d’expression, indispensables pour exercer la fonction critique de passer au crible les dépenses et de veiller à ce que la gouvernance et la budgétisation dans le domaine de l’éducation soient transparentes.

Une condition préalable à ces deux premières est l’établissement d’une relation de confiance entre les pouvoirs publics et les citoyens. Cette confiance manque de façon générale en Europe, car le système éducatif a été conçu souvent pour construire l’Etat-nation, indépendamment des citoyens. Le PNUD l’a montré clairement dans son rapport sur les libertés culturelles de 2004. Cette confiance requiert une vraie subsidiarité des pouvoirs publics. Avant d’entreprendre une initiative politique, le Livre blanc sur la gouvernance européenne demandait de vérifier systématiquement: a) qu’une intervention des pouvoirs publics est réellement nécessaire; b) que l’action des pouvoirs publics est la plus adéquate

En Europe le débat sur l’école tel qu’on le perçoit dans l’opinion publique se focalise sur la radicalisation et la laïcité avec des accents plutôt répressifs, ce qui est exactement le contraire de la confiance, de la concertation et de la transparence.

(article paru dans la Tribune de Genève, le 31 août 2016)

Alfred Fernandez

La utilidad de las lenguas clásicas

La vuelta al cole es un periodo de rutinas. Los lloros en frente del parvulario, los especiales en los telediarios donde nos muestran un niño muy triste y otro muy feliz “porque hace mucho que no ve a sus amigos” y el momento en que la opinión pública se abre a los debates educativos. La verdad es que en tales fechas el abanico de debates educativos ocupa desde temas de gran profundidad que atañen a la pedagogía y la gobernanza educativa hasta algunos que bordan lo pintoresco, como el debate mochila con o sin ruedas.

Un debate que me ha llamado la atención es el debate sobre la enseñanza del latín y el griego en Francia. Resumiendo, el debate en Francia se centra en que el latín y el griego son a partir de este curso enseñanzas complementarias, incluso por alumnos de humanidades, en pro de una mayor autonomía de los centros. Este hecho ha provocado una alarma por parte de los profesores de lenguas clásicas señalando el peligro que esto representa para esta disciplina. [1]

Tristemente, el debate sobre la pertinencia de las lenguas clásicas, como tantos debates educativos, pivota alrededor de la idea de utilidad. Asumo y puedo entender hasta cierto punto que la principal preocupación de los padres relativa la educación formal de sus hijos se focalice en el futuro laboral y salarial de sus hijos. Esta realidad se puede resumir en dos mantras repetidos hasta la saciedad “¿Esto de qué sirve?“ y el “aprender cosas útiles”. No obstante, ¿debe la educación responder exclusivamente a esta preocupación? Creo que es pertinente para este debate observar el art. 26.2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.” Está claro, y aunque no lo dijera la DUDH (que lo dice en el 26.1), que la educación tiene vocación de empoderamiento, pero su objetivo no se limita a esto. Esta realidad que la DUDH materializa bajo la fórmula “pleno desarrollo a la personalidad” y el informe Faure y Delors bajo la fórmula “aprender a ser” es parte esencial del derecho a la educación. Esto significa que una buena educación no se limita a crear personas “útiles”, sino también nos enseña de dónde venimos, a disfrutar de la música y de la literatura, que nos permite hacernos preguntas esenciales a la vida y criterios morales para responder de forma seria a los desafíos de la vida. Sólo desde esta perspectiva podremos afrontar seriamente el debate de las lenguas clásicas.

…Y sí, más allá del puro placer del saber las lenguas clásicas sirven. Y sirven incluso más allá de conocer el significado etimológico de las palabras, que no es poco. Sirven para conocer mejor nuestra propia lengua, para conocer mejor nuestra propia literatura, para aprender otras lenguas europeas y para comprender mejor las raíces de nuestra civilización.

Quiero terminar este artículo explicando dos anécdotas que nos pueden arrojar un poco de luz en este debate sobre la pertinencia de las lenguas clásicas en el siglo XXI.

La primera anécdota empieza una tarde de invierno en que ayudaba a digitalizar un manuscrito al profesor Philibert Secretan. Todo iba bien hasta que de repente me advirtió que necesitaría utilizar el alfabeto griego para escribir unas palabras y continuó dictando con una lengua que jamás había oído como si continuáramos hablando francés.  Ante este hecho le tuve que  explicar que ni conocía el alfabeto griego, ni había comprendido nada de lo que me había dicho al final. El profesor Secretan me respondió con una pregunta: ¿Has estudiado a Platón? Yo respondí afirmativamente con bastante seguridad. Él con la misma calma me respondió con otra pregunta ¿Y cómo has estudiado Platón sin saber griego? La pregunta sonó como si me preguntaran ¿Cómo estudiarías matemáticas sin saber contar? Tras mi incómodo silencio me explicó sorprendido que era curioso que no se enseñara griego antes de estudiar filosofía. Y me advirtió de la dificultad  de enseñar la filosofía platónica ante una audiencia incapaz de entender los matices griegos del los términos platónicos irremplazables al español o francés. Yo no supe que responder pero me fui a casa con aquella sensación de ignorante que de vez en cuanto es tan sana.

La otra anécdota transcurre en las instancias vaticanas el 11 de febrero de 2013. El papa Benedicto XVI en Consistorio iba a informar sobre unas fechas para ciertas canonizaciones. En la sala había cinco periodistas entre ellos Giovanna Chirri de la agencia ANSA. Tras el anuncio de las fechas, el Sumo Pontífice empezó a leer una hoja en latín. De los 5 periodistas solo Giovanna Chirri sabía latín, y no se podía creer lo que estaba oyendo, el Papa estaba presentando su dimisión. Chirri salió de la sala tan rápido como pudo y llamó al portavoz de la Santa Sede para confirmar la noticia, no tuvo respuesta. Pensó que era igual, que no necesitaba confirmación, lo había oído. Llamó a su agencia de noticias y convenció, no sin dificultades, al redactor jefe para que difundieran la noticia en primicia. Durante horas las agencias de noticias de todo el mundo estuvieron difundieron la noticia basándose en la noticia de la agencia ANSA. Giovanna Chirri tuvo la primicia de uno de los grandes sucesos de nuestro tiempo gracias a su conocimiento del latín. Luigi Contu el periodista encargado de difundir la noticia en antena dijo más tarde que este hecho era “una revancha de la cultura en la preparación de los futuros periodistas”.

Dudo que nos encontremos sorpresas como la de Giovanna Chirri, pero privar a nuestros estudiantes del conocimiento de las lenguas clásicas priva a las nuevas generaciones de otras sorpresas como gozar con más profundidad de su lengua, entender con más sutileza de la filosofía de Platón o entender con más profundidad nuestra civilización. Sólo desde esta perspectiva de la educación como derecho cultural podremos afrontar bien este debate de forma plena.

Ignasi Grau

[1] BATTAGLIA, Mattea. (29.08.2016). Rentrée scolaire: la polémique autor du latin et du grec couve toujours. Le Monde. Noticia disponible en: http://www.lemonde.fr/education/article/2016/08/29/rentree-scolaire-la-polemique-autour-du-latin-et-du-grec-couve-toujours_4989277_1473685.html