El presidente de la CIJ en la Comisión de Derecho Internacional

Ronny Abraham, actual Presidente francés de la Corte Internacional de Justicia se centró principalmente en dos temas: las medidas cautelares y las decisiones emitidas por la Corte.

Comenzó su intervención haciendo mención al trabajo llevado a cabo por la Corte Internacional de Justicia en el último año: en seis nuevos casos y l siete decisiones . En relación a dichas decisiones consideró conveniente señalar que no versan sobre el fondo de cualquier tipo de controversia si no sobre incompatibilidades y ordenanzas de admisibilidad viéndose limitada la jurisprudencia sustancial durante este último período.

A continuación, enumeró las ordenanzas para las medidas cautelares referidas a los procesos más recientes y profundizó en dicha materia. Cabe señalar que ha habido tres ordenanzas recientes (Guinea Ecuatorial vs. Francia, Ucrania vs. Rusia e India vs. Pakistán) y que el Presidente considera esta cifra relativamente importante puesto que confirma una tendencia que destaca sobre periodos anteriores.  Asimismo, estableció que las  decisiones de la Corte con respecto a las medidas cautelares permiten confirmar la orientación establecida del Tribunal sobre los criterios para concederlas o rechazarlas.

Por último, señaló que ha habido siete nuevos casos este añoy que hay acutalemente  19 casos pendientes en la Corte Internacional de Justicia y, en palabras de D. Ronny Abraham, “es una cifra que nunca antes se había alcanzado ni si quiera a lo largo de las últimas décadas y eso exige unos esfuerzos concretos por parte del Tribunal de adoptar decisiones en un plazo necesario. Mientras más aumentan los casos más necesario es aumentar el tiempo o no perder el tiempo en el desarrollo de los procedimientos jurídicos”.

 

Teresa de la Iglesia Rodríguez y Salve Martínez Gil-Rivera

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Radicalización: testimonios y respuestas

Cerca de cien personas: miembros de Misiones diplomáticas y ONG participaron el  10 de julio en el Palacio de las Naciones (Ginebra) el Coloquio Internacional “Radicalización: testimonios y respuestas”, organizado por OIDEL, el Collège Universitaire Henry Dunant (CUHD), el Institute Supérieur des Religions et de la Laïcité (ISERL), y varias universidades.  El objetivo de este coloquio era contribuir a la reflexión sobre el fenómeno de la radicalización: concepto, causas y desafíos.

La primera mesa redonda fué introducida por Jean Paul Willaime, de la École Practique des Hautes Etudes en Paris. En su intervención, titulada Las religiones: una cuestión de las sociedades actuales señaló la evolución histórica del modo de ser religioso y  planteó la idea de una “laicidad positiva e inclusiva”, consistente en introducir a las religiones en la dinámica asociativa de la sociedad civil, reconociendo sus aportaciones a la vida colectiva. A continuación  intervinieron  Naouel Abdellatif Mami, vicerrectora de la Universidad de Sétif 2 (Argelia) que  insistió sobre la necesidad de diferenciar entre religión y cultura, sobre todo cuando a menudo la práctica cultural es más importante que la práctica religiosa. La laicidad inclusiva – añadió –  debe estar dirigida a todas las religiones y creencias y estar acompañada de una educación de democracia.

Jean Pierre Chantin, investigador del  ISERL, indicó  que, aunque a menudo se asocie el radicalismo al Islam, éste es un fenómeno que no necesariamente ha de ser religioso, sino que se ha  manifestado en otros ámbitos como  la política e insistió en el papel los media y las redas sociales. Un paso más allá fue el moderador, Philippe Martin, director del ISERL, habló de la“radicalización” como “la voluntad de vivir un absoluto en ruptura con la familia y el entorno, con la idea de que existe una diferencia fundamental entre uno mismo y el resto de la sociedad”; tras lo cual señalo la necesidad  de establecer lugares en las que la tensiones puedan resolverse mediante el diálogo.

Por último  Ana María Vega, directora de la Cátedra UNESCO de la Universidad de La Rioja, apeló a la responsabilidad de la clase política, medios de comunicación y autoridades religiosas. Además, destacó la necesidad “de hacer contemporáneas las religiones” y de lograr una apropiación cultural de valores universales, la cual se obtiene –señaló- de la “abdicación social de determinadas intolerancias que la sociedad no se puede permitir”.

Introdujo la segunda mesa redonda el profesor de la Universidad de Toulouse, Pascal Marchand, con una intervención  sobre “El lenguaje de la radicalización” :Explicó la importancia de los términos “individuo, interacción, identidad e ideología” en la génesis de la radicalización. En esta conferencia intervinieron a continuación Michele Brunelli, Profesor de la Universidad de Bérgamo; Emmanuel Kabengele, Profesor de la Universidad de Ginebra y  Alfred Fernández, Director de OIDEL. Este último señaló que la violencia surge siempre de la humillación y del hecho de que siempre hay grupos en la sociedad que se sienten humillados por el hecho de ser diferentes, por lo que apeló al “derecho a poder diferenciarse” en las sociedades democráticas.

Durante el coloquio se proyectó el documental “La Chambre Vide” 2016), que fue presentado por su directora, Jasna Krajinovic. Este documental trata sobre la radicalización islamista de jóvenes en Bélgica. La directora de la Fundación Pluralismo y Convivencia Rocío Lopez participó igualmente en el coloquio.

Iñigo Martinez Elósegui

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Transhumanismo y tecnociencia. Un enfoque basado en los derechos humanos

[ppt side event] transhumanismo y tecnociencias -GINEBRA 15.6.2017

Este texto pretende ser un resumen de la presentación que Juan García realizó en el side event “Transhumanisme et ciberculture. Les relations entre la science et les droits de l’homme.”

La resolución del Parlamento Europeo de 16 de febrero de 2017 se centra en tres ámbitos importantes. En primer lugar, la implicación ética y deontológica para la dignidad humana de las máquinas capaces de adquirir autonomía y sustituir a los humanos a la hora de prestar cuidados y hacer compañía. En segundo lugar, se fija en las consecuencias que pudieran derivarse para las políticas sociales europeas, véase en empleo. Y en tercer lugar fija la necesidad de establecer un marco jurídico que facilite la industria e investigación de forma que refleje los valores intrínsecamente europeos y humanistas que caracterizan la contribución de Europa a la sociedad.

En general, cuando pensamos en tecnología pensamos en las Técnicas de Comunicación e Información. Sin embargo, nos hallamos en medio de una tecnorrevolución donde existen nuevos tipos de tecnología que además son convergentes. En este amplio grupo de tecnologías podríamos distinguir otros dos: aquellas tecnologías que se centran en lo orgánico del ser humano para modificarlo (genética, nanotecnología) y aquellas que lo hacen para recrearlo (robótica) Estas tecnologías están en condiciones de reescribir el futuro y de transformar nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.

Es en este contexto donde surge el transhumanismo como marco ideológico alternativo que da sentido a las tecnologías convergentes. Si las tecnociencias tienen como referencia los derechos humanos, el transhumanismo se deshace de ellos, siendo su única finalidad el perfeccionamiento tecnológico.

Según el transhumanismo hay una responsabilidad moral de mejorar tecnológicamente al ser humano, no solo de manera individual, sino también en su conjunto. Sería el transhumanismo un momento evolutivo hasta llegar al post-humano, momento en que la inteligencia artificial se podría fusionar con la inteligencia humana a todos los niveles.

El Instituto sobre el futuro de la humanidad, de la Universidad de Oxford, en la Declaración del Transhumanista, afirma que éste es un movimiento cultural e intelectual cuyo deber moral es mejorar las capacidades físicas y cognitivas eliminando los aspectos no deseados y no necesarios como el envejecimiento, el padecimiento o la misma muerte. Podemos decir que los tres pilares del transhumanismo son la búsqueda de la superinteligencia, la superlongevidad y el superbienestar.

El problema es que dibujar la mejora humana de manera puramente artificial y colectivista no está exento de problemas éticos. El enfoque transhumanista enmascara la defensa de una naturaleza humana puramente natural y orgánica basada únicamente en la tecnología. Es preciso favorecer el desarrollo de posiciones tecnocientíficas que permitan el desarrollo humano integral. La postura que choca con el transhumanismo por su defensa de la vida y dignidad de los seres humanos se llama bioconservadora. El propio Parlamento Europeo, a través del STOA, se ha distanciado de las posturas transhumanistas al considerar éste solamente la función corporal y corgnitiva.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos habla en este sentido del derecho de la persona a gozar y participar del progreso científico. El derecho a la cultura y el derecho a la ciencia están muy relacionados.

Hay múltiples ejemplos del uso del progreso científico y tecnológico en interés de la paz y en beneficio de la humanidad. La Declración de la UNESCO de 1975 proponía que “los Estados adopten medidas para evitar que los logros científicos se utilicen en detrimento dfe los Derechos Humanos, las libertades fundamentales y la dignidad de la persona.

Termina Juan García su intervención con la pregunta del periodista francés Guillebaud en “El principio de la humanidad”: ¿Cómo podemos promover los derechos del hombre si la ciencia pone en duda la definición de hombre? ¿Cómo conjurar los crímenes contra la humanidad si la definición misma de humanidad resulta problemática?