9 lecciones que debemos destacar del último informe de la Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la educación como derecho cultural

La semana pasada se hizo público el nuevo informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la educación de la ONU. La Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Koumbou Boly Barry, es la experta independiente de mayor rango en este tema. El mencionado es un informe que la Relatora Especial redacta anualmente para presentarlo ante el Consejo de Derechos Humanos, que este año tendrá lugar del 21 de junio al 9 de julio de 2021. Este informe tiene una enorme influencia en los debates de la ONU sobre la educación, y puede ser determinante en muchos aspectos. El informe es de enorme interés, ya que se centra en una de las características esenciales de la educación, el de la educación como un derecho que va más allá de las habilidades. Esta nueva perspectiva implica la concepción de la educación como un bien común, la necesidad de escuchar a todos los actores, y el establecimiento de un sistema educativo pluralista. Aquí constan las nueve lecciones principales del informe: 

  1. El derecho a la educación es un derecho cultural: Entendemos el derecho a la educación como el derecho a tener acceso a los recursos culturales necesarios para el desarrollo de la propia identidad, y, gracias a ello, ser capaz de mantener relaciones dignas de reconocimiento mutuo y hacer frente a los desafíos del mundo.
  2. En “cultura” están incluidas todas las disciplinas: Se entiende por cultura no solo lo que en los últimos años se ha entendido popularmente, limitándose a disciplinas artísticas o de folclore, sino que se incluye disciplinas como las ciencias sociales, el hecho religioso, los idiomas, los derechos humanos…Todas ellas contribuyen a asegurar la formación de la personalidad y el entendimiento de lo que nos rodea. 
  3. La labor de las instituciones internacionales es establecer los objetivos del derecho a la educación: Estas deben asegurar que las instituciones y programas educativos sean culturalmente adecuadas, que sean accesibles sin discriminaciones, que tanto los contenidos como la forma sean aceptables para los padres y alumnos, y que dichas instituciones sean capaces de adaptar la educación a los cambios y necesidades de la sociedad. 
  4. La responsabilidad de los estados es la de reconocer la educación como bien común: Al igual que con el resto de los bienes comunes, el estado debe garantizar la educación de manera que llegue a todos los miembros de la comunidad. El enfoque de la educación como bien común implica que el estado debe garantizar el derecho a la educación en colaboración con el resto de los actores, escuchando y considerando las necesidades y la voz de toda la comunidad educativa, incluyendo padres e instituciones. Cada uno de los actores (las instituciones internacionales, Estados, autoridades locales, profesores, padres y alumnos) tienen diferentes responsabilidades, y su contribución es necesaria para asegurar una realización holística de la sociedad.
  5. Las instituciones locales deben adaptar los objetivos del derecho a la educación a las necesidades locales: Estas instituciones, los centros educativos y gobiernos locales, están más cerca de las necesidades de cada comunidad, por lo que deben tener un grado de autonomía que les permita establecer proyectos educativos acorde a los valores culturales específicos del lugar. Deben también asegurar a los profesores la formación necesaria para proveer una educación inclusiva y sin discriminación. 
  6. Los profesores y estudiantes deben encargarse de crear un espacio de aprendizaje inclusivo: Las escuelas deben ser lugares donde se respete la cultura como parte de la riqueza de cada comunidad, y los profesores y alumnos son los que deben asegurar que esto ocurra. Las clases deben ser espacios en los que los alumnos puedan expresar las propias opiniones, donde discutan temas de interés y donde puedan interactuar entre ellos, aceptándose y aceptando a los demás, sin discriminación. Debe ser un lugar donde puedan acceder, practicar y contribuir a los recursos culturales necesarios para desarrollar su identidad. 
  7. El pluralismo educativo es un pilar de la diversidad cultural: Para garantizar la diversidad cultural se debe respetar la libertad de los padres para elegir los colegios según sus convicciones, y la libertad de las instituciones privadas para establecer instituciones educativas. 
  8. Las escuelas privadas permiten la diversidad en el panorama educativo: Entre los diferentes actores del ecosistema educativo, se encuentran las escuelas privadas, que reflejan la diversidad cultural de los alumnos, ya que responden a la demanda de estos. Por ello, la acción pública debe ser respetuosa con las libertades educativas y adoptar medidas como la financiación de las escuelas privadas. 
  9. La autonomía de los centros educativos y la descentralización del sistema educativos son esenciales para la realización del enfoque cultural: La realización de un enfoque cultural requiere de un cierto grado de descentralización, de manera que las autoridades locales puedan proteger los recursos culturales locales, y un cierto grado de autonomía para las instituciones educativas, de manera que puedan establecer un proyecto educativo acorde a las necesidades de las comunidades locales. 

Para saber más, aquí está el enlace del informe completo: https://undocs.org/en/A/HRC/47/32

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