What is the vision of the United Nations Secretary-General for the present and future of the right to education?

On the 22nd of September, during the United Nations Conference for the Transformation of Education, UN Secretary-General António Guterres shared his vision of the right to education. The UN’s most senior official began by stressing that education is a fundamental human right, the realisation of which has been a source of dignity and personal empowerment throughout history. He emphasised, in the same way, the importance of this right as a driving force for the advancement of social, economic, political, and cultural development.  

At the same time, we live in a critical moment in time for education due to pressing inequalities and fast and radical changes, as Guterres observed. The dissatisfaction of all stakeholders in education testifies to this challenge. Young people are not equipped with the knowledge, experience, skills, or values needed to thrive in a changing world. Teachers are poorly trained, undervalued, underpaid, and held back by certain methods and tools. Parents and families complain about the low return on their investment in their children’s education. Employers suffer from the skills mismatch when looking for employees, while many adults complain about the lack of access to affordable training and re-skilling opportunities.

In addition to the crises specific to education, other structural crises impact the future of this right also: climate change, poverty, growing inequality, cultural and political polarisation, lack of trust, and conflicts.  

Looking to the future, the Secretary-General underlined the relevance of the Sustainable Development Goals in order to transform the world towards 2030. In this regard, he mentioned the Future Summit in 2024 and encouraged the international community to contribute and collaborate for its success.

Referring to the pillars for rebuilding education to meet the challenges of the future, the Secretary-General suggested the report of the UNESCO International Commission on the Future of Education as a starting point. According to this report, a truly transformative education must be conceived as a common good: it must be built hand in hand with communities, families, parents, and children, respond to local, national, and global needs, cultures, and capacities, and promote the holistic lifelong development of all learners.

Guterres called to mind the four pillars of the Delors Report: learn to learn, learn to live together, learn to do and, consequently, learn to be. He pointed out that «learn to be» is the deepest purpose of education: to instil in learners the values and capacities to lead a meaningful life, to enjoy that life, and to live it fully and well.

The holistic consideration of “learn to be”, together with the conception of education as a common good, entails rethinking educational policies so that identity development for individual and community becomes an integral component of education in the 21st century.

The Secretary-General gave indications to the different actors of the international community on the Transformation of Education: ensure a learning environment that supports the development of all learners; enable teachers to become agents of change; harness the digital revolution for the benefit of education; and invest more, more equitably and more efficiently in education.   At the end of his presentation, recalled once more the relevance of all actors, including explicit parents and civil society.

Mayca San Andrés


Anuncio publicitario

¿Cuál es la visión del presente y futuro de la educación del Secretario General de Naciones Unidas?

El pasado 22 de septiembre, durante la Conferencia para la transformación de la Educación de Naciones Unidas, el Secretario General de la ONU, António Guterres, presentó su visión sobre este derecho. El funcionario de más rango de Naciones Unidas empezó subrayando que la educación es un derecho humano fundamental, cuya realización ha sido fuente de dignidad y empoderamiento personal a lo largo de la historia. Enfatizó, en la misma línea, la importancia de este derecho como fuerza motriz para el avance del desarrollo social, económico, político y cultural.

No obstante, Guterres señaló el momento crítico de la educación debido a las desigualdades y al altamente cambiante mundo en el que vivimos. Muestra de ello es el descontento de todos sus actores: de los jóvenes, al no verse dotados de conocimientos, experiencia, habilidades o valores necesarios para prosperar en un mundo cambiante; de los profesores, al verse mal formados, infravalorados, mal pagados y frenados por ciertos métodos y herramientas; de los padres y familias, por la falta de rendimiento de las inversiones que hacen en la educación de los hijos; de los empresarios, por el desajuste de competencias; y de muchos adultos ante la falta de acceso a oportunidades de formación y recualificación asequibles.

Asimismo, junto las crisis propias de la educación, el Secretario General señaló las otras crisis estructurales que impactan el devenir de este derecho: cambio climático, la pobreza, la creciente desigualdad, la polarización cultural y política, la falta de confianza y los conflictos.

Mirando al futuro, el Secretario General subrayó la vigencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para poder transformar este mundo de cara al 2030. En este sentido, señaló la celebración en 2024 de la Cumbre del Futuro y animó a la comunidad internacional a contribuir y colaborar para su éxito.

En cuanto a los pilares sobre los que reconstruir la educación para hacer frente a los desafíos del futuro, el Secretario General señaló como punto de partida el informe de la Comisión Internacional de la UNESCO sobre el Futuro de la Educación. Según este informe una educación verdaderamente transformadora, debe concebirse como bien común: debe construirse de la mano de las comunidades, las familias, los padres y los niños, responder a las necesidades, culturas y capacidades locales, nacionales y mundiales, y promover un desarrollo holístico de todos los alumnos a lo largo de su vida.

Guterres se refirió a los cuatro pilares del Informe Delors: aprender a aprender, aprender a convivir, aprender a hacer y, en consecuencia, aprender a ser. Señaló que “aprender a ser” es el propósito más profundo de la educación: inculcar a los alumnos los valores y las capacidades para llevar una vida con sentido, disfrutar de esa vida y vivirla plenamente y bien.

La consideración holística del aprender a ser, junto con la concepción de la educación como un bien común, implican repensar las políticas educativas, de modo que la construcción de la capacidad de desarrollar nuestras identidades individuales y sociales sea un componente integral de la educación del siglo XXI.

El Secretario General dio pistas a los distintos actores de la comunidad internacional de la transformación de la educación señalando cuatro áreas: garantizar un entorno de aprendizaje que permita un pleno desarrollo de todos los alumnos; permitir que los profesores se conviertan en agentes de cambio; aprovechar la revolución digital en beneficio de la educación e invertir más, de manera más equitativa y eficiente en educación.

Asimismo, recordó de nuevo la relevancia de todos los actores, incluyendo explícitamente los padres y la sociedad civil, pidiendo una actitud abierta al cambio y a la colaboración.

Mayca San Andrés


“CONVERSACIONES CON MI MAESTRA. Dudas y certezas sobre la educación” Catherine L’Ecuyer

In her recently published new book, “Conversaciones con mi maestra. Dudas y certezas sobre la educación” (“Conversations with my teacher. Doubts and certainties about education”), Catherine L’Ecuyer, a Canadian researcher based in Barcelona, dismantles current clichés about school and education.

As an expert on childhood and on the use of new technologies among children, the author warns of the trend that she calls «educational homeopathy», which are «ideas without scientific evidence» that seduce some teachers.

BACK COVER TEXT (own translation)

At a time of discontentedness with «traditional» education, and in the face of an increasingly wide range of innovative offers, too often, both parents and educators, feel lost. Classrooms have always been the battleground of political powers, and, for the last few decades, also of some economic powers, that use this space for the service of their changing interests. The absence of reflection on the aims of education has given free rein to the witticisms of educational gurus who have been allowed to play with schools.

WHAT IS HAPPENING IN TODAY’S CLASSROOMS? WHAT IS BEHIND CURRENT EDUCATIONAL PROPOSALS? “Conversations with my teacher “explains the main educational trends in today’s schools. Through a Socratic dialogue between a restless student teacher and a wise retired teacher, Catherine L’Ecuyer clarifies what the widespread methods are and where they come from: emotional education, neuroscience-based education, multiple intelligences, early stimulation, project work, cooperative learning, and others.

A work that breaks with the false dilemma between «new» or «traditional» education, and that provides clarity and tools for parents and educators to understand what is happening in schools today. A calm reading that deals with the importance of attention, and the role of imagination, and opens the horizon to culture, beauty, the pleasure of learning, and the desire to know.

Mayca San Andrés

“CONVERSACIONES CON MI MAESTRA. Dudas y certezas sobre la educación” Catherine L’Ecuyer

En su nuevo libro recientemente publicado, “Conversaciones con mi maestra. Dudas y certezas sobre la educación” (Espasa), Catherine L’Ecuyer, investigadora canadiense afincada en Barcelona, desmonta muchos tópicos actuales sobre la escuela y la educación.

Experta en infancia y en el uso de las nuevas tecnologías entre menores, la autora alerta contra la moda de lo que ella llama «homeopatía educativa», que vienen a ser «ocurrencias sin evidencia científica» que seducen a una parte de los maestros.


En un momento de desencanto respecto a la educación «tradicional», y ante el cada vez más amplio abanico de ofertas innovadoras, demasiadas veces condicionadas por el marketing o las modas, tanto padres como educadores tienen suficientes motivos para sentirse perdidos. Desde siempre las aulas han sido el campo de batalla de los poderes políticos, y desde hace unas décadas también de algunos poderes económicos, como una herramienta de control al servicio de sus cambiantes intereses. La ausencia de reflexión acerca de los fines de la educación ha dado vía libre a las ocurrencias de gurús educativos a los que se les permite jugar con una realidad tan trascendente como es la escuela.


Conversaciones con mi maestra te explica las principales corrientes educativas que encontramos actualmente en los colegios. A través del diálogo socrático entre un inquieto alumno de magisterio y una sabia maestra jubilada, Catherine L’Ecuyer esclarece en qué consisten y de dónde vienen los métodos más difundidos en nuestras escuelas: la educación emocional, la basada en la neurociencia, las inteligencias múltiples, la estimulación temprana, el trabajo por proyectos o el aprendizaje cooperativo, entre otros.

Una obra que rompe con el falso dilema entre educación «nueva» o «tradicional», y aporta claridad y herramientas para padres y educadores con el propósito de entender lo que está sucediendo hoy en los colegios. Una lectura sosegada que trata de la importancia de la atención, del rol de la imaginación, y que abre el horizonte a la cultura, a la belleza, al placer de aprender y al deseo de conocer.

Mayca San Andrés


Tras dos años de trabajo y una participación de más de un millón de personas –niños, jóvenes y adultos-, la Comisión Internacional creada por la UNESCO en 2019 y liderada por la presidenta de Etiopía, Sahle-Work Zewde, saca a la luz el nuevo informe mundial sobre los futuros de la educación: Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación. Con él trata de catalizar un debate mundial que pide una transformación sustancial de la educación, a fin de reparar injusticias pasadas y colaborar en pro de un futuro pacífico, justo y sostenible.

Invitándonos a reflexionar en torno a las preguntas ¿qué debemos seguir haciendo? ¿Qué deberíamos dejar de hacer? Y ¿qué deberíamos reinventar? propone, a través de millones de actos individuales y colectivos, cambiar juntos de rumbo y transformar el ámbito educativo de cara al 2050 en adelante.

La educación ha desempeñado durante mucho tiempo un papel fundamental en la transformación de las sociedades humanas. En el contexto actual, en el que el mundo atraviesa un momento crítico de graves amenazas para el futuro de la humanidad y del planeta, urge reinventar la educación para que nos ayude a afrontar los retos comunes. En este sentido, cabe interpretar la educación en términos de un contrato social, un acuerdo implícito entre los miembros de la sociedad para colaborar en pro del bien común: el punto de partida es una visión compartida de los fines públicos de la educación.

Si durante el siglo XX las políticas educativas estuvieron más bien orientadas a apoyar el sentido de pertenencia a una nación y los esfuerzos de desarrollo, el nuevo contrato social para la educación debe unirnos en torno a un empeño colectivo de superar los desafíos concretos a los que nos enfrentamos: profundas desigualdades; retroceso democrático; cambio climático; rápidas transformaciones no siempre orientadas a la equidad, la inclusión o la participación democrática; creación de trabajo decente centrado en el ser humano; entre otros. En este sentido, según el informe, hemos de replantearnos las formas de aprendizaje y el concepto de escuela, desde la arquitectura, los espacios y el uso del tiempo, a los calendarios, metodologías o planes de estudio.

El nuevo contrato social para la educación ha de garantizar el derecho a una educación de calidad a lo largo de toda la vida, abarcando el derecho a la información, a la cultura y a la ciencia, el derecho a acceder y contribuir al patrimonio común de conocimientos colectivos de la humanidad. Es necesario afianzar la educación como esfuerzo público y bien común. Las tradiciones culturales pueden servir de cimiento y contamos, además, con una gran capacidad de acción colectiva, inteligencia y creatividad.

Ante las propuestas concretas de organizar la pedagogía en torno a los principios de cooperación, colaboración y solidaridad, no de la realización individual; fomentar un aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario y conectar los lugares naturales, físicos y virtuales de aprendizaje, aprovechando al máximo las mejores características de cada uno de ellos, el nuevo contrato social para la educación hace  un llamamiento a todos: a la investigación y la innovación, a las universidades e instituciones de educación superior, a la solidaridad mundial y la cooperación internacional. Es mucho lo que está en juego.

Mayca San Andrés

¿Cómo pueden los gobiernos y los maestros trabajar juntos para hacer que la educación sea más equitativa, resiliente y centrada en los estudiantes?10 recomendaciones

En el marco de la Conferencia anual sobre el cambio climático de las Naciones Unidas del pasado noviembre de 2021, la OCDE celebró un webinar titulado «¿Cómo pueden los gobiernos y los maestros trabajar juntos para hacer que la educación sea más equitativa, resiliente y centrada en los estudiantes?».

En este evento, Andreas Schleicher, Director de Educación y Habilidades de la OCDE, y Ottavia Brussino, Analista de la Dirección de Educación y Habilidades de la OCDE, compartieron su punto de vista y los resultados de las recientes investigaciones de la OCDE en este campo. En este artículo os compartimos un resumen de las recomendaciones que OIDEL ha considerado más relevantes para la consecución de dichos objetivos:  

  1. Promover la inclusión ofreciendo educación de calidad y modificando el sistema para adecuarlo al alumno y no al revés; todo ello respetando la diversidad. La educación debería trabajar para adaptarse a las diferencias de los estudiantes.
  2. Desarrollar habilidades sociales y emocionales para el mejoramiento del entorno escolar, que también va de la mano con la satisfacción de los estudiantes y la calidad de la educación.
  3. Motivar la elaboración de mecanismos que habiliten un sistema que fomente creatividad y resiliencia: superación de habilidades cognitivas de los estudiantes.
  4. Permitir / fomentar la colaboración entre docentes, gobiernos y sociedad civil para que el sistema educativo sea más eficaz e inclusivo.
  5. Invertir en las políticas educativas para el mejoramiento del sistema, hacia una educación más equitativa, residente y centrada en los estudiantes. Pueden inhibir la transformación necesaria a largo plazo.
  6. Promover el aprendizaje inclusivo en el plan de estudios para el bienestar de todos los estudiantes y de los profesores.
  7. Adaptar el plan de estudios para que sea inclusivo y se adapte a la diversidad de perspectivas existentes en la sociedad
  8. Apoyar la pedagogía inclusiva para todos, incluidos los estudiantes con necesidades especiales.
  9. Participar en un diálogo activo con todos los estudiantes.
  10. Desarrollar procesos de admisión más inclusiva.

Fernanda Barrio

En este link podrás ver el seminario completo: https://www.facebook.com/watch/live/?ref=external&v=270328595101714