Farida Shaheed nombrada Relatora Especial sobre el derecho a la educación de la ONU

Al término de su 50ª sesión, el pasado viernes 8 de julio de 2022, el Consejo de Derechos Humanos nombró una nueva Relatora Especial sobre el derecho a la educación, la Sra. Farida Shaheed, sucediendo así a la Sra. Koumbou Boly Barry, en el cargo desde 2016. Como nueva titular del mandato (por una duración máxima de 6 años), Farida Shaheed deberá formular recomendaciones a los gobiernos y otras partes interesadas, con el objetivo de ayudar a una plena realización del derecho de todas las personas, sin discriminación, a acceder a una educación de calidad.

A modo de recordatorio: los relatores especiales del Consejo de Derechos Humanos no son empleados de las Naciones Unidas ni están, por tanto, remunerados.

Fue nombrada tras un proceso de selección que incluye varios pasos. En primer lugar, presentó una solicitud por escrito, examinada por un Grupo Consultivo de 5 representantes de alto nivel, nombrados por cada uno de los 5 grupos regionales, que actúan también a título personal. Este Grupo Consultivo la recomendó al Presidente del Consejo de Derechos
Humanos (actualmente, Federico Villegas) como posible candidata al mandato. Posteriormente, el Presidente del Consejo de Derechos Humanos la ratificó como candidata idónea y, finalmente, el Consejo de Derechos Humanos aprobó su nombramiento.

Nacida en 1953 en Pakistán, Farida Shaheed es licenciada y tiene un máster en sociología por las Universidades de Ginebra (1974) y de Leeds (1975) respectivamente. Desde 1985 trabaja como Directora Ejecutiva del Centro de Recursos para la Mujer Shirkat Gah, una de las organizaciones de derechos de la mujer más destacadas de Pakistán.


Altamente comprometida con la consecución de la igualdad de género, piensa seguir haciendo de ello una prioridad como nueva Relatora Especial sobre el derecho a la educación.

No es esta la primera participación de Farida Shaheed en el sistema de derechos humanos de la ONU. De hecho, ya fue nombrada Relatora Especial en el ámbito de los derechos culturales en 2009, permaneciendo en el cargo hasta 2015. Durante su mandato publicó un informe sobre la escritura y la enseñanza de la historia (2013), demostrando un especial interés y nivel de experiencia en el derecho de los niños a la educación.

Posteriormente participó en la publicación de Freedom Security Privacy – The Future of Childhood on the Digital World (2020), mostrando una relevante preocupación por cómo el
mundo digital está afectando a la vida de los niños. Está decidida a promover los derechos de los grupos marginados, como las minorías religiosas y étnicas, en relación con la educación, para lograr sociedades más democráticas e inclusivas.

OIDEL está deseando participar en su trabajo como nueva Relatora Especial sobre el derecho a la educación.

Farida Shaheed nommée Rapporteuse spéciale sur le droit à l’éducation auprès du Conseil des Droits de l’Homme

À l’issue de sa 50ème session ce vendredi 8 juillet 2022, le Conseil des droits de l’Homme a nommé une nouvelle Rapporteuse spéciale sur le droit à l’éducation : Madame Farida Shaheed. Elle succède à Madame Koumbou Boly Barry, en fonction depuis 2016. Madame Farida Shaheed est chargée d’émettre des recommandations aux gouvernements et autres parties prenantes, afin de garantir l’accès à une éducation de qualité pour tous sans discrimination.

Pour rappel, les Rapporteurs spéciaux auprès du Conseil des droits de l’Homme ne sont pas employés par les Nations Unies et sont de fait non-rémunérés. Madame Farida Shaheed travaillera donc en tant qu’experte indépendante bénévole. Elle a été nommée à l’issue d’un processus de sélection impliquant plusieurs étapes. Elle a d’abord soumis un formulaire en ligne, examiné par un groupe consultatif composé de 5 représentants des 5 groupes régionaux.  Le groupe consultatif l’a ensuite recommandée comme candidate potentielle pour le mandat auprès du Président du Conseil des droits de l’Homme Monsieur Federico Villegas. Enfin, Monsieur Federico Villegas a convenu que Madame Farida Shaheed était à même d’assurer ce mandat et le Conseil des droits de l’Homme a finalement approuvé sa désignation.

Née en 1953 à Karachi (Pakistan), Madame Farida Shaheed est titulaire d’un Master en sociologie de l’Université de Leeds. Depuis 1985, elle est directrice exécutive du Centre de ressources pour femmes Shirkat Gah, la plus importante organisation pakistanaise œuvrant pour les droits des femmes. Ainsi, elle est engagée depuis de nombreuses années en faveur de la réalisation de l’égalité hommes/femmes et elle entend poursuivre cet objectif dans le contexte éducatif, en sa qualité de Rapporteuse spéciale sur le droit à l’éducation.

Madame Farida Shaheed a déjà été impliquée dans le système des droits de l’Homme des Nations Unies. En effet, le Conseil des droits de l’Homme l’a mandatée Rapporteuse spéciale dans le domaine des droits culturels en 2009, et elle est restée en fonction jusqu’à 2015. Au cours de cette période, elle a publié un rapport sur l’écriture et l’enseignement de l’histoire (2013), démontrant un intérêt particulier ainsi qu’un certain niveau d’expertise dans le droit à l’éducation des enfants.

Plus tard, Mademe Farida Shaheed a participé à la publication de l’ouvrage “Freedom Security Privacy – The Future of Childhool on the Digital World” (2020), se préoccupant spécialement de l’impact du monde digital sur la vie des enfants. D’autre part, elle est déterminée à promouvoir les droits des groupes marginalisés tels que les minorités ethniques et religieuses en relation avec l’éducation pour contribuer à des sociétés démocratiques plus inclusives. L’OIDEL se réjouit de collaborer avec la nouvelle Rapporteuse spéciale sur le droit à l’éducation.

Chloé Vermenouze

Farida Shaheed: New Special Rapporteur on the right to education appointed

Upon closing its 50th session this Friday (July 8th, 2022), the Human Rights Council appointed a new Special Rapporteur on the right to education: Farida Shaheed. She will be replacing Koumbou Boly Barry, former Special Rapporteur on the right to education, who had been in office since 2016. As the new mandate holder (for a maximum duration of 6 years), Farida Shaheed will have to provide recommendations to governments and other stakeholders, with the aim of guaranteeing the right of all persons to access quality education without discrimination.

As a reminder, Special Rapporteurs to the Human Rights Council are not United Nations staff members and do not receive a salary. Hence, Farida Shaheed will be serving in her personal capacity only. She was appointed through a selection process involving multiple stages. First, she submitted an online written application which was considered by a Consultative Group (composed of 5 high-level representatives serving also in their personal capacity and nominated by each of the 5 regional groups). This Consultative Group then recommended her as a potential candidate for this mandate to the President of the Human Rights Council (currently, Federico Villegas). Ultimately, the President of the Human Rights Council identified Farida Shaheed as a suitable candidate, and the Human Rights Council subsequently approved this appointment.

Farida Shaheed is a Pakistani sociologist born in 1953. She has a bachelor’s degree as well as a master’s degree in sociology, respectively from the University of Geneva (1974) and Leeds University (1975). She has been working since 1985 as Executive Director of Shirkat Gah Women’s Resource Centre, one of Pakistan’s most prominent women’s rights organizations. Therefore, she has long been engaged in achieving gender equality and plans on continuing to make that a priority, as the New Special Rapporteur on the right to education.

This is not Farida Shaheed’s first involvement with the UN human rights system. In fact, she was already appointed Special Rapporteur in the field of cultural rights in 2009, remaining in office until 2015. During that time, she published a report on history writing and teaching (2013), thus demonstrating a particular interest and level of expertise in children’s right to education.

Farida Shaheed later participated in the publication of Freedom Security Privacy – The Future of Childhood on the Digital World (2020), showing relevant concern with how the digital world is impacting children’s lives. Finally, she is determined to promote the rights of marginalized groups such as religious and ethnic minorities in relation to education to achieve more democratic inclusive societies. OIDEL is looking forward to engaging with her work as the new Special Rapporteur on the right to education.

Chloé Vermenouze

REIMAGINAR JUNTOS NUESTROS FUTUROS: UN NUEVO CONTRATO SOCIAL PARA LA EDUCACIÓN

Tras dos años de trabajo y una participación de más de un millón de personas –niños, jóvenes y adultos-, la Comisión Internacional creada por la UNESCO en 2019 y liderada por la presidenta de Etiopía, Sahle-Work Zewde, saca a la luz el nuevo informe mundial sobre los futuros de la educación: Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación. Con él trata de catalizar un debate mundial que pide una transformación sustancial de la educación, a fin de reparar injusticias pasadas y colaborar en pro de un futuro pacífico, justo y sostenible.

Invitándonos a reflexionar en torno a las preguntas ¿qué debemos seguir haciendo? ¿Qué deberíamos dejar de hacer? Y ¿qué deberíamos reinventar? propone, a través de millones de actos individuales y colectivos, cambiar juntos de rumbo y transformar el ámbito educativo de cara al 2050 en adelante.

La educación ha desempeñado durante mucho tiempo un papel fundamental en la transformación de las sociedades humanas. En el contexto actual, en el que el mundo atraviesa un momento crítico de graves amenazas para el futuro de la humanidad y del planeta, urge reinventar la educación para que nos ayude a afrontar los retos comunes. En este sentido, cabe interpretar la educación en términos de un contrato social, un acuerdo implícito entre los miembros de la sociedad para colaborar en pro del bien común: el punto de partida es una visión compartida de los fines públicos de la educación.

Si durante el siglo XX las políticas educativas estuvieron más bien orientadas a apoyar el sentido de pertenencia a una nación y los esfuerzos de desarrollo, el nuevo contrato social para la educación debe unirnos en torno a un empeño colectivo de superar los desafíos concretos a los que nos enfrentamos: profundas desigualdades; retroceso democrático; cambio climático; rápidas transformaciones no siempre orientadas a la equidad, la inclusión o la participación democrática; creación de trabajo decente centrado en el ser humano; entre otros. En este sentido, según el informe, hemos de replantearnos las formas de aprendizaje y el concepto de escuela, desde la arquitectura, los espacios y el uso del tiempo, a los calendarios, metodologías o planes de estudio.

El nuevo contrato social para la educación ha de garantizar el derecho a una educación de calidad a lo largo de toda la vida, abarcando el derecho a la información, a la cultura y a la ciencia, el derecho a acceder y contribuir al patrimonio común de conocimientos colectivos de la humanidad. Es necesario afianzar la educación como esfuerzo público y bien común. Las tradiciones culturales pueden servir de cimiento y contamos, además, con una gran capacidad de acción colectiva, inteligencia y creatividad.

Ante las propuestas concretas de organizar la pedagogía en torno a los principios de cooperación, colaboración y solidaridad, no de la realización individual; fomentar un aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario y conectar los lugares naturales, físicos y virtuales de aprendizaje, aprovechando al máximo las mejores características de cada uno de ellos, el nuevo contrato social para la educación hace  un llamamiento a todos: a la investigación y la innovación, a las universidades e instituciones de educación superior, a la solidaridad mundial y la cooperación internacional. Es mucho lo que está en juego.

Mayca San Andrés

Reimaginar Juntos Nuestros Futuros: Un nuevo contrato social para la educación

La UNESCO acaba de publicar titulado “Reimaginar Juntos Nuestros Futuros: Un nuevo contrato social para la educación”. Este informe se ha realizado por una Comisión liderada por la presidenta de Etiopía, Sahle-Work Zewde, que ha recogido más de un millón de contribuciones en su proceso de consulta global. En él, se aboga por una transformación mayoritaria del panorama educativo que ayude a reparar las injusticias históricas y mejore la colaboración por un futuro justo y sostenible. Con ello, la UNESCO espera iniciar una conversación global con el propósito de forjar un nuevo contrato social entre los miembros de las sociedades de todo el mundo. El informe de la ONU «Un nuevo contrato social para la educación» tiene como objetivo reconocer el progreso y los nuevos desafíos que conciernen a la educación en su proceso de dar forma a futuros pacíficos, justos y sostenibles.

La primera parte del documento muestra dónde estamos y de dónde venimos. En 1945, cuando al mundo lo poblaban 2400 millones de personas, el 45% de las mismas había asistido a la escuela. En 2020 la población mundial alcanzaba 8 mil millones, de las cuales el 90% pudo asistir a primaria, el 85% a secundaria básica y el 65% a formación secundaria superior. No obstante, y aunque los datos reflejan clara mejoría, el mundo parece estar en un punto de inflexión en el que la creciente desigualdad social y económica sumada al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el retroceso democrático, la automatización tecnológica disruptiva, la pobreza persistente, la violencia o el uso de los recursos naturales excediendo los límites planetarios señalan una actual coyuntura histórica negativa. Asimismo, la expansión de la educación es incompleta e inequitativa.

Exceder los límites planetarios en términos de producción, consumo y desperdicio de materiales son algunos de los problemas que contribuyen al cambio climático. Este provoca desplazamientos que dificultan el acceso a la educación. Asimismo, el cambio climático aumenta la desigualdad de género entre los más pobres. Por otro lado, las personas más educadas del mundo son las más contribuyentes a la degradación planetaria. Por ello, se necesita crear un enfoque renovado y efectivo que permite que los estudiantes desarrollen la capacidad de adaptación con el objetivo de mitigar el cambio climático. De igual modo, se debe trabajar por reducir la brecha digital, crucial en el acceso a la educación.

El retroceso democrático y la creciente polarización también deben abordarse. Las disrupciones del discurso cívico y las crecientes violaciones a la libertad de expresión tienen consecuencias importantes para la educación. Los factores incluyen desde el surgimiento de líderes populistas y el crecimiento del nacionalismo, hasta el poder de las redes sociales con su capacidad en tiempo real para difundir noticias intencionalmente engañosas, cuyos datos están manipulados, o son directamente falsas. El lado positivo es que hay una movilización ciudadana cada vez más activa que exige derechos democráticos y respeto por el estado de derecho, que debe ser reflejada en los futuros planes educativos.

Para abordar los problemas, el informe invita al mundo a convertir la educación en un contrato social basado en el bien común. Espera unificar en torno a problemas colectivos además de proporcionar el conocimiento y la innovación necesarios para brindar justicia social, económica y ambiental, ya que considera que las decisiones que se tomen hoy determinarán el futuro compartido. Entiende que la pedagogía debe basarse en la cooperación y la solidaridad, desarrollando las capacidades de estudiantes y profesores para trabajar en colaboración para transformar el mundo. Juntos, profesores y estudiantes deben formar una comunidad de buscadores y constructores de conocimiento. Una pedagogía basada en la solidaridad debe reconocer y corregir las exclusiones sistemáticas impuestas por el racismo, el sexismo, el colonialismo y los regímenes autoritarios en todo el mundo. Los principios básicos de interconexión e interdependencias; la cooperación y la colaboración se deben enseñar y practicar en todos los niveles y edades. La solidaridad, compasión, ética y empatía deben arraigarse en el proceso de aprendizaje. La evaluación debe ir en consonancia con estos principios de una manera significativa para el crecimiento y el aprendizaje de los estudiantes.

En este nuevo contrato social para la educación, los planes educativos deben surgir de la riqueza del conocimiento común y abarcar el aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario para que los estudiantes accedan y produzcan conocimiento mientras desarrollan su capacidad crítica. Los planes de estudio deben enseñar cómo estamos interconectados con un planeta vivo y dañado. Aprender a sentir empatía, cooperar, abordar los prejuicios y sortear los conflictos es valioso para todas las sociedades. El nuevo contrato social debería apuntar a ampliar la alfabetización y crear futuros plurilingües ya que la diversidad lingüística es una característica clave del conocimiento compartido de la humanidad. Además, se deben enriquecer las matemáticas, aprender de las humanidades, desarrollar la imaginación a través de la educación artística y cultivar la investigación y la comprensión científica mientras se aplican esas habilidades al mundo digital. Los planes de estudio deben fomentar la capacidad de discernimiento y la investigación de una verdad compleja. Por último, la educación debe fomentar los derechos humanos, la ciudadanía activa y la participación democrática. Los planes de estudio de este nuevo contrato social deberían, por lo tanto, mejorar las habilidades de los estudiantes para acceder a los conocimientos comunes y contribuir a ellos; reorientar el lugar de los seres humanos en el mundo hacia la solución de la crisis ecológica; contrarrestar la difusión de información errónea a través de alfabetizaciones científicas, digitales y humanísticas; y fomentar los derechos humanos y la participación democrática como pilares fundamentales del aprendizaje que transforma a las personas y al mundo.

Los docentes son un eje fundamental y su profesión debe revalorizarse y reinventarse a través de un esfuerzo colectivo para generar nuevos conocimientos y lograr una transformación educativa y social. La enseñanza exige compasión, competencia, conocimiento y determinación ética. Los talentos y habilidades individuales de los maestros deben reforzarse mediante la colaboración y el apoyo. No sería posible reinventar los planes de estudio sin la presencia de profesores en la toma de decisiones. Desgraciadamente, éstos siguen siendo poco reconocidos, subestimados, mal pagados e inadecuadamente apoyados. El desarrollo docente es un continuo rico y dinámico de aprendizaje y experiencias que duran toda la vida. El nuevo contrato social debe proveer la colaboración eficaz y el trabajo en equipo como características del trabajo de los docentes; la producción de conocimiento, reflexión e investigación como parte integral de la enseñanza; el apoyo a la autonomía y libertad de los docentes; y permitir la participación de los docentes en el debate público y el diálogo sobre el futuro de la educación.

Las escuelas deben considerarse lugares educativos protegidos debido a la inclusión, la equidad y el bienestar individual y colectivo que proporcionan, y deben reinventarse para promover mejor la transformación del mundo hacia un futuro justo, equitativo y sostenible. Las escuelas tienen un papel insustituible que implica ser componentes centrales de ecosistemas educativos más amplios. Fomentan las relaciones sociales, estimulan las interacciones humanas, los diálogos y el intercambio. Sin embargo, es necesario transformarlos para asegurar que no sirvan para afianzar las desigualdades o ampliar las disparidades, sino que sean plataformas para la cooperación, el cuidado y el desarrollo. Por estas razones, la UNESCO enfatiza la necesidad de proteger las escuelas como espacios donde los estudiantes encuentran desafíos y posibilidades que no están disponibles para ellos en otros lugares. Se debe rediseñar las escuelas basando sus valores en los derechos humanos y la capacidad colectiva de las sociedades para que sirvan como ejemplo de neutralidad de carbono y sostenibilidad.

El nuevo contrato social por la educación debe ampliar las oportunidades educativas que se desarrollan a lo largo de la vida y en los diferentes espacios culturales y sociales. Al hacerlo, los estados tienen la responsabilidad de garantizar que los sistemas educativos se financien de manera adecuada y equitativa. Las decisiones sobre tecnologías digitales deben tomarse en la esfera pública y guiarse por el bien común. La mejor estrategia para hacerlo es garantizar la democratización del espacio cibernético dentro de una sólida esfera pública. Además, la educación debe apoyar el derecho a participar en la vida cultural proporcionando acceso a los recursos culturales que dan forma a las identidades y amplían las cosmovisiones. Los objetivos por lograr incluyen oportunidades educativas de calidad en todo momento de la vida; ecosistemas educativos saludables que conecten sitios de aprendizaje naturales, construidos y virtuales; asegurar la capacidad del gobierno para el financiamiento público y la regulación de la educación; y ampliar el derecho a la educación para incluir aspectos como la información, la cultura y la ciencia.

Para catalizar un nuevo contrato social para la educación, la Comisión pide una agenda de investigación colaborativa a nivel mundial basada en el derecho a la educación a lo largo de la vida y que agradezca las contribuciones de asociaciones, educadores, instituciones y una diversidad de culturas. La investigación y la innovación deben fortalecer las capacidades de prospectiva futura y alfabetización. La Comisión pide una agenda de investigación colectiva mundial, sobre el futuro de la educación. El conocimiento, los datos y la evidencia que se produzca para el futuro de la educación deben incluir diversas fuentes y tipos de conocimiento. La innovación educativa debe reflejar una amplia gama de posibilidades en diversos contextos y lugares.

La UNESCO también pide un compromiso renovado con la colaboración global en apoyo de la educación como un bien común, que se base en una cooperación justa y equitativa entre actores estatales y no estatales en todos los niveles (local, nacional e internacional). Las instituciones mundiales deberían desempeñar un papel único en orientar nuestra atención hacia los desafíos a largo plazo. Los objetivos para el diálogo y la acción incluyen un llamado a todos los actores de la educación a trabajar juntos a nivel global y regional para generar propósitos compartidos y soluciones comunes a los desafíos educativos; Asegurar una cooperación internacional que opere bajo subvención, apoyando y desarrollando las capacidades locales, nacionales y regionales para abordar los desafíos. Además, se necesita un enfoque en la financiación del desarrollo internacional para los países de ingresos bajos y medianos bajos, así como inversiones comunes en ensayos, datos y conocimientos como eje transversal de una cooperación internacional eficaz.

La Comisión confía en cambiar de rumbo a través de millones de actos individuales y colectivos de valentía, liderazgo, resistencia, creatividad y protección. Además, serán de especial importancia los roles de docentes, universidades e instituciones de educación superior, gobiernos, organizaciones internacionales y de la sociedad civil, juventud, niños, investigadores, padres y líderes culturales y religiosos.

Sara Castillo

Enlace al informe en castellano: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379381_spa

“9 lessons we should retain of the last report of the UN Special Rapporteur on the Right to education on education as a cultural right”

Last week the new report of the Special Rapporteur on the Right to Education of the United Nations became public. The Special Rapporteur on the Right to education, Koumbou Boly Barry, is the highest ranked independent expert on this topic. This is an annual report that the Special Rapporteur drafts to present in the meeting in the council, which will take place from the 21st of June to 9th of July 2021. This report has an enormous influence in the debates of the United Nations about education and is determinant to some extent. This report is crucial as it focuses again on education in one essential feature of education, as a right that goes beyond the skills. This new approach implies considering education as a common good, hearing all the actors, and enabling a pluralistic educational system. Here you have the nine main lessons of this report: 

  1. The right to education is a cultural right: We understand the right to education as the right to have access to the cultural resources needed to develop one’s own identity, and, thanks to this, to be able to have relationships worthy of mutual recognition and face the challenges of our world. 
  2. “Culture” includes all disciplines: Culture goes beyond what we have popularly heard last years: folklore and arts. Culture also includes languages, religion, social sciences, human rights… All these disciplines contribute to ensure the development of the personality and the understanding of our surroundings. 
  3. International institutions’ duty is to set the objectives of the right to education: These must ensure that educational institutions and programs are culturally available, that they are accessible without any discrimination, that educational contents and forms are acceptable for students and parents, and that the education is adaptable to the different changes and needs of society. 
  4. State’s responsibility is to recognise education as a common good: As other common goods, States must manage education so that it reaches everyone in the community. This approach to education as a common good implies that states should guarantee the right to education, but not as the only actors, but in collaboration with the rest of the actors, listening and considering what education communities have to say and which are their needs, including parents and institutions. Each actor (international institutions, States, local authorities, teachers, parents and students) has different responsibilities, and their contribution is necessary for a holistic realization of the society.
  5. Local institutions must adapt the objectives of the right to education to local needs: These institutions are more likely to know better the needs of each community, therefore, they must have a degree of autonomy to be able to set educational projects that meet the specific cultural values. They also must ensure teachers receive the necessary training so that they can provide an inclusive and non-discriminatory education.
  6. Teachers and students should ensure an inclusive space for learning: Schools must be a place where every piece of culture is respected as part of the wealth of the community, and teachers and students must make sure this is possible. The classes should be a space where opinions can be expressed, where issues are discussed and where students interact with each other, accepting themselves and others, without discrimination, and can access, use, and contribute to the cultural resources needed to develop their identity.
  7. Educational pluralism is a cornerstone for cultural diversity: By respecting the freedom of parents to choose schools according to their convictions and the freedom of private institutions to establish educational institutions, we are granting cultural diversity. 
  8. Private schools allow diversity in educational life: Private schools are also part of the education ecosystem, and these are the reflection of students’ diversity, as they respond to their demand. For this reason, public action should respect educational freedoms and adopt measures such as financing private schools.
  9. The autonomy for educational institutions and the decentralization of the educational system is crucial for the achievement of the new cultural perspective: the achievement of the new cultural perspective requires of a degree of decentralization, so local authorities can protect local cultural resources and a degree of autonomy for educational institutions, so they can set up educational projects according to the needs of local communities.


To know more about this, here you have the link to of the whole report: https://undocs.org/en/A/HRC/47/32 

9 lecciones que debemos destacar del último informe de la Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la educación como derecho cultural

La semana pasada se hizo público el nuevo informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la educación de la ONU. La Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Koumbou Boly Barry, es la experta independiente de mayor rango en este tema. El mencionado es un informe que la Relatora Especial redacta anualmente para presentarlo ante el Consejo de Derechos Humanos, que este año tendrá lugar del 21 de junio al 9 de julio de 2021. Este informe tiene una enorme influencia en los debates de la ONU sobre la educación, y puede ser determinante en muchos aspectos. El informe es de enorme interés, ya que se centra en una de las características esenciales de la educación, el de la educación como un derecho que va más allá de las habilidades. Esta nueva perspectiva implica la concepción de la educación como un bien común, la necesidad de escuchar a todos los actores, y el establecimiento de un sistema educativo pluralista. Aquí constan las nueve lecciones principales del informe: 

  1. El derecho a la educación es un derecho cultural: Entendemos el derecho a la educación como el derecho a tener acceso a los recursos culturales necesarios para el desarrollo de la propia identidad, y, gracias a ello, ser capaz de mantener relaciones dignas de reconocimiento mutuo y hacer frente a los desafíos del mundo.
  2. En “cultura” están incluidas todas las disciplinas: Se entiende por cultura no solo lo que en los últimos años se ha entendido popularmente, limitándose a disciplinas artísticas o de folclore, sino que se incluye disciplinas como las ciencias sociales, el hecho religioso, los idiomas, los derechos humanos…Todas ellas contribuyen a asegurar la formación de la personalidad y el entendimiento de lo que nos rodea. 
  3. La labor de las instituciones internacionales es establecer los objetivos del derecho a la educación: Estas deben asegurar que las instituciones y programas educativos sean culturalmente adecuadas, que sean accesibles sin discriminaciones, que tanto los contenidos como la forma sean aceptables para los padres y alumnos, y que dichas instituciones sean capaces de adaptar la educación a los cambios y necesidades de la sociedad. 
  4. La responsabilidad de los estados es la de reconocer la educación como bien común: Al igual que con el resto de los bienes comunes, el estado debe garantizar la educación de manera que llegue a todos los miembros de la comunidad. El enfoque de la educación como bien común implica que el estado debe garantizar el derecho a la educación en colaboración con el resto de los actores, escuchando y considerando las necesidades y la voz de toda la comunidad educativa, incluyendo padres e instituciones. Cada uno de los actores (las instituciones internacionales, Estados, autoridades locales, profesores, padres y alumnos) tienen diferentes responsabilidades, y su contribución es necesaria para asegurar una realización holística de la sociedad.
  5. Las instituciones locales deben adaptar los objetivos del derecho a la educación a las necesidades locales: Estas instituciones, los centros educativos y gobiernos locales, están más cerca de las necesidades de cada comunidad, por lo que deben tener un grado de autonomía que les permita establecer proyectos educativos acorde a los valores culturales específicos del lugar. Deben también asegurar a los profesores la formación necesaria para proveer una educación inclusiva y sin discriminación. 
  6. Los profesores y estudiantes deben encargarse de crear un espacio de aprendizaje inclusivo: Las escuelas deben ser lugares donde se respete la cultura como parte de la riqueza de cada comunidad, y los profesores y alumnos son los que deben asegurar que esto ocurra. Las clases deben ser espacios en los que los alumnos puedan expresar las propias opiniones, donde discutan temas de interés y donde puedan interactuar entre ellos, aceptándose y aceptando a los demás, sin discriminación. Debe ser un lugar donde puedan acceder, practicar y contribuir a los recursos culturales necesarios para desarrollar su identidad. 
  7. El pluralismo educativo es un pilar de la diversidad cultural: Para garantizar la diversidad cultural se debe respetar la libertad de los padres para elegir los colegios según sus convicciones, y la libertad de las instituciones privadas para establecer instituciones educativas. 
  8. Las escuelas privadas permiten la diversidad en el panorama educativo: Entre los diferentes actores del ecosistema educativo, se encuentran las escuelas privadas, que reflejan la diversidad cultural de los alumnos, ya que responden a la demanda de estos. Por ello, la acción pública debe ser respetuosa con las libertades educativas y adoptar medidas como la financiación de las escuelas privadas. 
  9. La autonomía de los centros educativos y la descentralización del sistema educativos son esenciales para la realización del enfoque cultural: La realización de un enfoque cultural requiere de un cierto grado de descentralización, de manera que las autoridades locales puedan proteger los recursos culturales locales, y un cierto grado de autonomía para las instituciones educativas, de manera que puedan establecer un proyecto educativo acorde a las necesidades de las comunidades locales. 

Para saber más, aquí está el enlace del informe completo: https://undocs.org/en/A/HRC/47/32

La educación participativa como pilar de la lucha contra el COVID-19

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Previsible o no, la explosión del COVID nos ha dejado a todos a contrapié. A pesar de los esfuerzos iniciales para dar imagen de normalidad, la realidad es que la brutalidad de este virus ha afectado al conjunto de sectores y de rutinas del mundo entero. El campo de la educación ha sido uno de los más afectados por esta crisis, millones de niños imposibilitados de asistir a las aulas y la inmediatez con lo que se ha desarrollado la educación de masas online son buena prueba de ello. La misma Audrey Azoulay – Directora General de la UNESCO -reconocía en una entrevista en France 24 que ningún sistema educativo estaba preparado para semejante crisis.

En 2015 Naciones Unidas lanzó los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo 4 dicta “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. En el contexto actual, este objetivo mantiene toda su vigencia. El mismo 2015, la UNESCO lanzó el documento Educación 2030 con directrices e indicaciones para implementar este objetivo. Es importante recordar qué nos dice este documento y como nos puede ayudar a garantizar la realización del derecho a la educación ante el desafío actual.

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En este contexto son varias las tentaciones, tanto a nivel teórico (Zizek por ejemplo), como a nivel legislativo, que exigen una colectivización y centralización de competencias con el fin de garantizar el bienestar general. El campo de la educación no es una excepción. El documento Educación 2030 nos recuerda que el papel del estado no puede ser de proveedor único, sino de garante. El documento subraya “La educación es una causa común de la sociedad, que conlleva un proceso participativo de formulación y aplicación de políticas públicas”.

El documento Educación 2030  otorga un papel muy importante a la sociedad civil. La sociedad civil en la nomenclatura onusiana incluye las escuelas no gubernamentales. Educación 2030 considera la sociedad civil esencial para garantizar que la educación sea un proceso participativo en sus distintas fases, especificando además algunas de sus funciones en este proceso. Una función reconocida, y de especial interés en el contexto actual, se refiere a “crear enfoques innovadores y complementarios que contribuyan a avanzar en el logro del derecho a la educación, particularmente para los grupos más excluidos” (p.80).

Durante esta crisis estamos observando buenas sinergias entre el sector gubernamental y el sector no gubernamental en cuanto hace referencia  al campo educativo, en la realización de la educación como causa común. Muchos proyectos que pudieron probarse con éxito gracias a un sistema de educación participativa en que la sociedad civil pudo fundar escuelas alternativas a las del estado, ahora pueden ser de provecho para el conjunto del sistema educativo. Por ejemplo, las escuelas Waldorf Steiner francesas están colaborando con el gobierno compartiendo metodologías que puedan ser útiles por el conjunto de la población escolar en este contexto particular. La confianza por parte de los gobiernos en su sociedad civil se ha mostrado como un aliado importante en el momento de hacer frente a este tipo de crisis. En este sentido, podemos pensar tanto en sistemas de apoyo a los padres para apoyar el aprendizaje de los hijos, material de soporte para realizar la educación online o metodologías nuevas de evaluación. Andreas Schleicher, encargado de la dirección de educación de la OCDE, decía en una reciente entrevista que este no es el momento de impulsar nuevas ideas, sino de detectar las que están funcionando y expandir su implementación. En este particular contexto, no sé de ninguna entidad no-gubernamental que se haya negado a colaborar y apoyar a ninguna administración pública que se haya dirigido en búsqueda de apoyo desde una perspectiva abierta y constructiva.

La visión de la educación como bien común y el enfoque participativo fijado en el documento Educación 2030 suponen un importante paradigma que permiten una mejor preparación para situaciones como las actuales. Ni es el momento de abrir debates inútiles que vayan más allá de la salida de esta crisis, ni es el momento de hacer experimentos peligrosos. Necesitamos de miradas generosas, que vean la crisis actual desde una perspectiva de derechos humanos de todos, y no como un escenario nuevo en una lucha de opuestos.

Ignasi Grau

Our Oral statement on the interactive Dialogue with the Special Rapporteur on minority issues

On Wednesday March 12, in the afternoon session of the Human Rights Council, the interactive Dialogue was held with the Special Rapporteur on minority issues, Fernand de Varennes.

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Fernand de Varennes, Special Rapporteur on minority issues.

The Special Rapporteur began his intervention by presenting his report on the visit that he made to Spain from January 14 to 25, and subsequently presented his thematic report on «education, language and the human rights of minorities» in which he stressed the importance of the linguistic dimension for a correct integration of minorities as well as recommended that a series of practical guidelines be drafted to provide concrete guidance on the content and implementation of minority human rights and the use of their languages ​​in the field of education. He further recommended that the guidance document be made available in the six official languages of the United Nations.

Following the report presented by the Special Rapporteur, OIDEL wanted to highlight in its oral statement the importance of language in education as a mechanism for inclusion, and the importance that public authorities have positive obligations in relation to non-governmental schools, to ensure that all children enjoy a quality education on equal terms.

 

“Thank you Mr. President,

First of all, we would like to thank the Special Rapporteur for his exhaustive work, as well as the numerous country visits, communications, conferences and awareness in order to raise awareness of the human rights of minorities and increase their visibility.

Secondly, we agree that language is a pillar of the identity of many minorities. Moreover, language issues are sometimes among the main reasons for grievances, exclusion and discrimination in education that can lead to tensions between minorities and central authorities. In this regard, it is important to highlight that the use of minority languages by these groups is essential to ensure inclusion and trust, particularly for vulnerable segments of society, such as indigenous peoples and women.

Finally, we would like to mention the reference of the report of public and private education, highlighting that, as the report points, minorities have the right to establish and operate private schools and educational institutions that use their language to teach. Human beings have a right to education, and States must comply with this right by ensuring a quality and public education and guaranteeing to the different communities the establishment of alternative schools to those managed by the State. The main obligations of the states regarding the right to education are not about the preservation of a unique educational model, but rather of assuring the 4 A’s: Ensure that education is Available, Accessible, Acceptable and Adaptable. Public Authorities should have positive obligations in relation to non-governmental schools, to ensure that the equal respect of the enjoyment of the right to education for all children, regardless of whether they are part of a majority or a minority, and irrespective of income levels

In conclusion as the Special Rapporteur points, it is essential ensuring a pluralistic,inclusive and quality education for all, as indicated by the Sustainable Development Goal 4.

Thank you.”

Los distintos Secretarios Generales de las Naciones Unidas

A raíz de la noticia que sacudió el panorama internacional el pasado 4 de marzo, desde OIDEL hemos querido rendir homenaje a los nueve Secretarios Generales que han sucedido a los largo de la historia de las Naciones Unidas, con especial dedicación a Javier Pérez de Cuéllar, Secretario General que falleció la semana pasada.

Trygve Lie

1. El primer Secretario General fue Trygve Lie, de 1946 hasta 1952. Nació en Noruega en 1896. Estudió derecho en la Universidad de Oslo. Fue nombrado Secretario Ejecutivo Nacional del partido Laborista Noruego en 1926. Fue primer Ministro de Justicia de 1935 a 1939. En enero de 1946, fue presidente de la Delegación noruega en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Londres y en febrero de 1946 le nombraron Secretario General de las Naciones Unidas. En 1950 se renovó su mandato por 3 años más, pero dimitió en 1952, falleciendo en 1968.

Dag Hjalmar

2. Dag Hjalmar, segundo Secretario General, de 1953 a 1961. Nació en Suecia en 1905. Hijo del Primer Ministro de Suecia durante la Primera Guerra Mundial. Fue licenciado en Derecho en 1930 y en 1950 recibió el titulo de Doctor en economía. En 1949 le nombraron Secretario General de la Oficina de Asuntos Exteriores. En 1950 se convirtió en Presidente de la Delegación de Suecia en la UNISCAN, que fue creada para promover la cooperación económica entre el Reino Unido y los países escandinavos. En 1953, fue nombrado Secretario General y le reeligieron para un segundo mandato. Falleció en 1961 en un accidente aéreo, durante una misión de paz en Congo, antes de finalizar su segundo mandato.

U Thant

3. U Thant, tercer Secretario General de Naciones Unidas entre 1961 y 1971. Nació en Myanmar en 1909. En 1931 fue director del colegio donde estudió, la National High School de Pantanaw. Fue miembro del Comité Educativo de Myanmar y periodista. En 1947, le nombraron Director de Prensa del Gobierno de Myanmar. Cuando fue nombrado para ser Secretario General, era representante permanente de Myanmar ante las Naciones Unidas. Su mandato fue renovado. En su honor, la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio instauró conferencias bianuales llamadas “Serie de Conferencias Distinguidas U Thant”. Murió en 1974.

Kurt Waldhrim

4. Kurt Waldhrim, nació en 1918 en Viena, fue el cuarto Secretario General de 1972 a 1981. Se licenció en la Universidad de Viena como Doctor en Derecho de Jurisprudencia en 1944. De 1948 a 1951 trabajó de Primer Secretario de la Delegación en París y dirigió la Misión de Austria en 1955. Se convirtió en Director General de Asuntos Políticos. Fue en varias ocasiones Representante Permanente de Austria ante las Naciones Unidas. Durante sus mandatos, realizó varios viajes para el mantenimiento de la Paz y dirigió la primera fase del Proceso de Paz de Ginebra sobre Oriente Medio. En 1982, fue presidente de su país hasta 1986. Falleció en 2007.

Javier_Perez_de_Cuellar

5. Javier Pérez de Cuéllar nació en Perú en 1920. Fue el quinto Secretario General y el primer Secretario General latinoamericano de 1982 a 1991. Era abogado. Trabajó en el Ministerio Peruano de Asuntos Exteriores en 1940, así como en diferentes Embajadas del Perú en varios países de Europa y de América del Sur. En 1961 le nombraron Embajador. En 1966 fue nombrado Secretario General de Asuntos Exteriores. En 1971, fue Representante Permanente de Perú ante las Naciones Unidas. En 1973 y 1974, fue el representante de su país en el Consejo de Seguridad. Más tarde, en 1979, le designaron al puesto de Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Políticos concretos. Además, viajo a Pakistán y Afganistán para continuar las negociaciones iniciadas por el subsecretario General, puesto que le eligieron para ser el Representante Personal del Subsecretario en los asuntos que afectaban Afganistán. Durante sus dos mandatos como Secretario General, recibió entre otros, el Premio Príncipe de Asturias por promover la cooperación Iberoamericana. Javier Pérez de Cuéllar desempeñó un papel muy relevante en la independencia de Namibia, en el fin de la guerra Iraq-Irán, en los acuerdo de Paz en Camboya así como en el acuerdo de paz histórico en El Salvador. Javier Pérez de Cuéllar murió hace unos días, el 4 de marzo de 2020 en Perú a los 100 años.

Boutros

6. El sexto Secretario General de las Naciones Unidas fue Boutros Boutros-Ghali. Ocupó el puesto de 1992 a 1996. Nació en Egipto en 1922 y fue graduado en derecho por la Universidad del Cairo, obtuvo un doctorado de derecho internacional de la Universidad de Paris. Fue miembro del Parlamento egipcio en 1987 y formó parte de la secretaría del Partido Nacional Democrático. También fue miembro de la Comisión de Derecho Internacional de 1979 a 1991 y de la delegación de Egipto en varias sesiones de la Asamblea General. Autor de más de 100 publicaciones y numerosos artículos sobre asuntos de derecho, diplomacia, ciencias políticas y regionales. Murió en 2016.

Kofi Annan

7. Kofi Annan, séptimo Secretario General de 1997 a 2006. Fue nombrado para dos mandatos. Nació en Ghana en 1938. Estudió economía y obtuvo un Master en Administración. En 1962 trabajó en la Organización Mundial de Salud como oficial administrativo y de presupuesto. Dirigió el primer equipo de las Naciones Unidas que negoció con Iraq la venta de petróleo para financiar la compra de ayuda humanitaria. También fue Subsecretario General de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de 1992 a 1993. Kofi Annan se concentró en un plan de reforma de las Naciones Unidas, para reforzar el desarrollo y el mantenimiento de la paz así como el fomento y la promoción de los derechos humanos. En 2001, Kofi Annan y las Naciones Unidas ganaron el Premio Nobel de la Paz. Falleció en 2018.

bankimoon

8. El octavo Secretario General, de 2007 a 2016, es Ban Ki-Moon. Nació en 1944. Obtuvo el título de bachiller en Relaciones Internacionales en la Universidad de Seúl y una maestría en administración en la universidad de Harvard. Antes de ser elegido Secretario General, era Ministro de Relaciones Exteriores y Comercio de la República de Corea. Obtuvo los cargos de Primer Secretario de la Misión Permanente de la República de Corea en la Naciones Unidas en Nueva York y también fue Embajador en Viena. Se desempeñó como vicepresidente de la Comisión Conjunta Sur-Norte para el control de las armas nucleares.

antonioguterres

9. António Guterres es el noveno y actual Secretario General desde 2017. Nació en Lisboa en 1949. Se licenció en Ingeniería en el Instituto Superior Técnico. De 1981 a 1983, fue miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa donde estuvo presidiendo la Comisión de Migraciones, Refugiados y Población. También fue miembro diputado del Parlamento de Portugal durante 17 años. De 1995 a 2002, fue Primer Ministro de Portugal. De 2005 a 2015, fue Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.