REIMAGINAR JUNTOS NUESTROS FUTUROS: UN NUEVO CONTRATO SOCIAL PARA LA EDUCACIÓN

Tras dos años de trabajo y una participación de más de un millón de personas –niños, jóvenes y adultos-, la Comisión Internacional creada por la UNESCO en 2019 y liderada por la presidenta de Etiopía, Sahle-Work Zewde, saca a la luz el nuevo informe mundial sobre los futuros de la educación: Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación. Con él trata de catalizar un debate mundial que pide una transformación sustancial de la educación, a fin de reparar injusticias pasadas y colaborar en pro de un futuro pacífico, justo y sostenible.

Invitándonos a reflexionar en torno a las preguntas ¿qué debemos seguir haciendo? ¿Qué deberíamos dejar de hacer? Y ¿qué deberíamos reinventar? propone, a través de millones de actos individuales y colectivos, cambiar juntos de rumbo y transformar el ámbito educativo de cara al 2050 en adelante.

La educación ha desempeñado durante mucho tiempo un papel fundamental en la transformación de las sociedades humanas. En el contexto actual, en el que el mundo atraviesa un momento crítico de graves amenazas para el futuro de la humanidad y del planeta, urge reinventar la educación para que nos ayude a afrontar los retos comunes. En este sentido, cabe interpretar la educación en términos de un contrato social, un acuerdo implícito entre los miembros de la sociedad para colaborar en pro del bien común: el punto de partida es una visión compartida de los fines públicos de la educación.

Si durante el siglo XX las políticas educativas estuvieron más bien orientadas a apoyar el sentido de pertenencia a una nación y los esfuerzos de desarrollo, el nuevo contrato social para la educación debe unirnos en torno a un empeño colectivo de superar los desafíos concretos a los que nos enfrentamos: profundas desigualdades; retroceso democrático; cambio climático; rápidas transformaciones no siempre orientadas a la equidad, la inclusión o la participación democrática; creación de trabajo decente centrado en el ser humano; entre otros. En este sentido, según el informe, hemos de replantearnos las formas de aprendizaje y el concepto de escuela, desde la arquitectura, los espacios y el uso del tiempo, a los calendarios, metodologías o planes de estudio.

El nuevo contrato social para la educación ha de garantizar el derecho a una educación de calidad a lo largo de toda la vida, abarcando el derecho a la información, a la cultura y a la ciencia, el derecho a acceder y contribuir al patrimonio común de conocimientos colectivos de la humanidad. Es necesario afianzar la educación como esfuerzo público y bien común. Las tradiciones culturales pueden servir de cimiento y contamos, además, con una gran capacidad de acción colectiva, inteligencia y creatividad.

Ante las propuestas concretas de organizar la pedagogía en torno a los principios de cooperación, colaboración y solidaridad, no de la realización individual; fomentar un aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario y conectar los lugares naturales, físicos y virtuales de aprendizaje, aprovechando al máximo las mejores características de cada uno de ellos, el nuevo contrato social para la educación hace  un llamamiento a todos: a la investigación y la innovación, a las universidades e instituciones de educación superior, a la solidaridad mundial y la cooperación internacional. Es mucho lo que está en juego.

Mayca San Andrés

Resumen – Informe UNESCO de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2021/2

Los actores no estatales en la educación: ¿Quién elige? ¿Quién pierde?

Creado en 2002, el “Informe Resumen – Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo” es un informe con independencia editorial, albergado y publicado por la UNESCO. Este año el informe se focaliza en la Educación no-estatal y no da unos mensajes clave que permite una mejor comprensión del papel de los actores no estatales. Aquí te adjuntamos 10 ideas clave:

  • En todos los sectores y partes de la educación hay actores no gubernamentales implicados, y es difícil hacer una distinción nítida. Asimismo, el informe advierte que es imposible distinguir nítidamente el alcance de la “privatización”.
  • La mayoría de la ciudadanía apoya la educación pública. La naturaleza y el arraigo de las escuelas no gubernamentales es muy diverso de un país a otro. Normalmente, cuanta más desigualdad hay en un país, más apoyo hay a la escuela pública.
  • El apoyo a la educación pública se ha erosionado en países de renta baja y media. En parte debido a que el crecimiento de la educación privada ha sido una constante en los últimos diez años. El informe señala, igualmente, que el fenómeno de la privatización es un síntoma, no una causa, de la percepción de muchos padres sobre la mala calidad de ciertas escuelas públicas.
  • La educación pública no es gratuita. Esta falta de gratuidad puede deberse a cuotas suplementarias, a los costes de los libros, a una formación que a veces hay que completar con cursos adicionales. El informe advierte que los estados se deben de focalizar en que la educación sea gratuita de los 4 a los 18. Se explicita en este punto que la financiación pública para garantizar la gratuidad no debe implicar provisión estatal siempre y cuando la equidad sea garantizada, y señala Finlandia y Holanda como buenas prácticas.
  • La educación pública a menudo no es inclusiva. Esto se debe a la sectorización por barrios y por la inversión desigual a estas escuelas. Asimismo, en relación a los niños con desventajas de distintas naturalezas, el informe advierte que se deben invertir fondos extras.
  • La educación privada no sirve mejor a los pobres, y no garantiza una educación de mejor calidad. Según este informe, los principales argumentos a favor de la educación no gubernamental se sustentan en la necesidad de completar las lagunas del estado, o en la necesidad de que ciertos grupos tengan una educación adaptada a sus creencias y principios.
  • Los marcos regulatorios, de rendición de cuentas y control suelen ser escasos en los sitios donde más se requieren. En este sentido, advierte que la regulación no siempre permite solucionar los problemas, y que los actores más poderosos saben cómo saltarse estas normas.
  • Los actores no estatales son especialmente presentes en las actividades de guardería y en las formaciones de preparación a trabajos específicos (job-specific) y formaciones no relativas al mundo laboral. El informe se muestra especialmente preocupado por el alto crecimiento en el crecimiento en la formación fuera de la escuela con profesores y tutores privados. Este hecho puede provocar nuevas desigualdades educativas.
  • Los gobiernos deben concebir todas las instituciones educativas, estudiantes y profesores como parte de un mismo sistema. El informe señala que escuelas no gubernamentales, así como los padres, deben verse como aliados y no como enemigos. En este sentido, el estado debe establecer criterios de calidad iguales para los actores estatales y no estatales.

Ignasi Grau

Reimaginar Juntos Nuestros Futuros: Un nuevo contrato social para la educación

La UNESCO acaba de publicar titulado “Reimaginar Juntos Nuestros Futuros: Un nuevo contrato social para la educación”. Este informe se ha realizado por una Comisión liderada por la presidenta de Etiopía, Sahle-Work Zewde, que ha recogido más de un millón de contribuciones en su proceso de consulta global. En él, se aboga por una transformación mayoritaria del panorama educativo que ayude a reparar las injusticias históricas y mejore la colaboración por un futuro justo y sostenible. Con ello, la UNESCO espera iniciar una conversación global con el propósito de forjar un nuevo contrato social entre los miembros de las sociedades de todo el mundo. El informe de la ONU «Un nuevo contrato social para la educación» tiene como objetivo reconocer el progreso y los nuevos desafíos que conciernen a la educación en su proceso de dar forma a futuros pacíficos, justos y sostenibles.

La primera parte del documento muestra dónde estamos y de dónde venimos. En 1945, cuando al mundo lo poblaban 2400 millones de personas, el 45% de las mismas había asistido a la escuela. En 2020 la población mundial alcanzaba 8 mil millones, de las cuales el 90% pudo asistir a primaria, el 85% a secundaria básica y el 65% a formación secundaria superior. No obstante, y aunque los datos reflejan clara mejoría, el mundo parece estar en un punto de inflexión en el que la creciente desigualdad social y económica sumada al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el retroceso democrático, la automatización tecnológica disruptiva, la pobreza persistente, la violencia o el uso de los recursos naturales excediendo los límites planetarios señalan una actual coyuntura histórica negativa. Asimismo, la expansión de la educación es incompleta e inequitativa.

Exceder los límites planetarios en términos de producción, consumo y desperdicio de materiales son algunos de los problemas que contribuyen al cambio climático. Este provoca desplazamientos que dificultan el acceso a la educación. Asimismo, el cambio climático aumenta la desigualdad de género entre los más pobres. Por otro lado, las personas más educadas del mundo son las más contribuyentes a la degradación planetaria. Por ello, se necesita crear un enfoque renovado y efectivo que permite que los estudiantes desarrollen la capacidad de adaptación con el objetivo de mitigar el cambio climático. De igual modo, se debe trabajar por reducir la brecha digital, crucial en el acceso a la educación.

El retroceso democrático y la creciente polarización también deben abordarse. Las disrupciones del discurso cívico y las crecientes violaciones a la libertad de expresión tienen consecuencias importantes para la educación. Los factores incluyen desde el surgimiento de líderes populistas y el crecimiento del nacionalismo, hasta el poder de las redes sociales con su capacidad en tiempo real para difundir noticias intencionalmente engañosas, cuyos datos están manipulados, o son directamente falsas. El lado positivo es que hay una movilización ciudadana cada vez más activa que exige derechos democráticos y respeto por el estado de derecho, que debe ser reflejada en los futuros planes educativos.

Para abordar los problemas, el informe invita al mundo a convertir la educación en un contrato social basado en el bien común. Espera unificar en torno a problemas colectivos además de proporcionar el conocimiento y la innovación necesarios para brindar justicia social, económica y ambiental, ya que considera que las decisiones que se tomen hoy determinarán el futuro compartido. Entiende que la pedagogía debe basarse en la cooperación y la solidaridad, desarrollando las capacidades de estudiantes y profesores para trabajar en colaboración para transformar el mundo. Juntos, profesores y estudiantes deben formar una comunidad de buscadores y constructores de conocimiento. Una pedagogía basada en la solidaridad debe reconocer y corregir las exclusiones sistemáticas impuestas por el racismo, el sexismo, el colonialismo y los regímenes autoritarios en todo el mundo. Los principios básicos de interconexión e interdependencias; la cooperación y la colaboración se deben enseñar y practicar en todos los niveles y edades. La solidaridad, compasión, ética y empatía deben arraigarse en el proceso de aprendizaje. La evaluación debe ir en consonancia con estos principios de una manera significativa para el crecimiento y el aprendizaje de los estudiantes.

En este nuevo contrato social para la educación, los planes educativos deben surgir de la riqueza del conocimiento común y abarcar el aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario para que los estudiantes accedan y produzcan conocimiento mientras desarrollan su capacidad crítica. Los planes de estudio deben enseñar cómo estamos interconectados con un planeta vivo y dañado. Aprender a sentir empatía, cooperar, abordar los prejuicios y sortear los conflictos es valioso para todas las sociedades. El nuevo contrato social debería apuntar a ampliar la alfabetización y crear futuros plurilingües ya que la diversidad lingüística es una característica clave del conocimiento compartido de la humanidad. Además, se deben enriquecer las matemáticas, aprender de las humanidades, desarrollar la imaginación a través de la educación artística y cultivar la investigación y la comprensión científica mientras se aplican esas habilidades al mundo digital. Los planes de estudio deben fomentar la capacidad de discernimiento y la investigación de una verdad compleja. Por último, la educación debe fomentar los derechos humanos, la ciudadanía activa y la participación democrática. Los planes de estudio de este nuevo contrato social deberían, por lo tanto, mejorar las habilidades de los estudiantes para acceder a los conocimientos comunes y contribuir a ellos; reorientar el lugar de los seres humanos en el mundo hacia la solución de la crisis ecológica; contrarrestar la difusión de información errónea a través de alfabetizaciones científicas, digitales y humanísticas; y fomentar los derechos humanos y la participación democrática como pilares fundamentales del aprendizaje que transforma a las personas y al mundo.

Los docentes son un eje fundamental y su profesión debe revalorizarse y reinventarse a través de un esfuerzo colectivo para generar nuevos conocimientos y lograr una transformación educativa y social. La enseñanza exige compasión, competencia, conocimiento y determinación ética. Los talentos y habilidades individuales de los maestros deben reforzarse mediante la colaboración y el apoyo. No sería posible reinventar los planes de estudio sin la presencia de profesores en la toma de decisiones. Desgraciadamente, éstos siguen siendo poco reconocidos, subestimados, mal pagados e inadecuadamente apoyados. El desarrollo docente es un continuo rico y dinámico de aprendizaje y experiencias que duran toda la vida. El nuevo contrato social debe proveer la colaboración eficaz y el trabajo en equipo como características del trabajo de los docentes; la producción de conocimiento, reflexión e investigación como parte integral de la enseñanza; el apoyo a la autonomía y libertad de los docentes; y permitir la participación de los docentes en el debate público y el diálogo sobre el futuro de la educación.

Las escuelas deben considerarse lugares educativos protegidos debido a la inclusión, la equidad y el bienestar individual y colectivo que proporcionan, y deben reinventarse para promover mejor la transformación del mundo hacia un futuro justo, equitativo y sostenible. Las escuelas tienen un papel insustituible que implica ser componentes centrales de ecosistemas educativos más amplios. Fomentan las relaciones sociales, estimulan las interacciones humanas, los diálogos y el intercambio. Sin embargo, es necesario transformarlos para asegurar que no sirvan para afianzar las desigualdades o ampliar las disparidades, sino que sean plataformas para la cooperación, el cuidado y el desarrollo. Por estas razones, la UNESCO enfatiza la necesidad de proteger las escuelas como espacios donde los estudiantes encuentran desafíos y posibilidades que no están disponibles para ellos en otros lugares. Se debe rediseñar las escuelas basando sus valores en los derechos humanos y la capacidad colectiva de las sociedades para que sirvan como ejemplo de neutralidad de carbono y sostenibilidad.

El nuevo contrato social por la educación debe ampliar las oportunidades educativas que se desarrollan a lo largo de la vida y en los diferentes espacios culturales y sociales. Al hacerlo, los estados tienen la responsabilidad de garantizar que los sistemas educativos se financien de manera adecuada y equitativa. Las decisiones sobre tecnologías digitales deben tomarse en la esfera pública y guiarse por el bien común. La mejor estrategia para hacerlo es garantizar la democratización del espacio cibernético dentro de una sólida esfera pública. Además, la educación debe apoyar el derecho a participar en la vida cultural proporcionando acceso a los recursos culturales que dan forma a las identidades y amplían las cosmovisiones. Los objetivos por lograr incluyen oportunidades educativas de calidad en todo momento de la vida; ecosistemas educativos saludables que conecten sitios de aprendizaje naturales, construidos y virtuales; asegurar la capacidad del gobierno para el financiamiento público y la regulación de la educación; y ampliar el derecho a la educación para incluir aspectos como la información, la cultura y la ciencia.

Para catalizar un nuevo contrato social para la educación, la Comisión pide una agenda de investigación colaborativa a nivel mundial basada en el derecho a la educación a lo largo de la vida y que agradezca las contribuciones de asociaciones, educadores, instituciones y una diversidad de culturas. La investigación y la innovación deben fortalecer las capacidades de prospectiva futura y alfabetización. La Comisión pide una agenda de investigación colectiva mundial, sobre el futuro de la educación. El conocimiento, los datos y la evidencia que se produzca para el futuro de la educación deben incluir diversas fuentes y tipos de conocimiento. La innovación educativa debe reflejar una amplia gama de posibilidades en diversos contextos y lugares.

La UNESCO también pide un compromiso renovado con la colaboración global en apoyo de la educación como un bien común, que se base en una cooperación justa y equitativa entre actores estatales y no estatales en todos los niveles (local, nacional e internacional). Las instituciones mundiales deberían desempeñar un papel único en orientar nuestra atención hacia los desafíos a largo plazo. Los objetivos para el diálogo y la acción incluyen un llamado a todos los actores de la educación a trabajar juntos a nivel global y regional para generar propósitos compartidos y soluciones comunes a los desafíos educativos; Asegurar una cooperación internacional que opere bajo subvención, apoyando y desarrollando las capacidades locales, nacionales y regionales para abordar los desafíos. Además, se necesita un enfoque en la financiación del desarrollo internacional para los países de ingresos bajos y medianos bajos, así como inversiones comunes en ensayos, datos y conocimientos como eje transversal de una cooperación internacional eficaz.

La Comisión confía en cambiar de rumbo a través de millones de actos individuales y colectivos de valentía, liderazgo, resistencia, creatividad y protección. Además, serán de especial importancia los roles de docentes, universidades e instituciones de educación superior, gobiernos, organizaciones internacionales y de la sociedad civil, juventud, niños, investigadores, padres y líderes culturales y religiosos.

Sara Castillo

Enlace al informe en castellano: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379381_spa

UNESCO’S REPORT: Reimagining our future together:  A new social contract for education

UNESCO recently published a report, which accounted for over a million submissions in its global consultation process. In it, they call for a major transformation of the educational landscape that repairs past injustices and enhances the capacity to act together for a just and sustainable future. It hopes to start a global conversation to forge a new contract between all members of societies around the world. The UNESCO’s report “A new social contract for education” aims to recognize the progress and new challenges that the education landscape is concerned with in the process of shaping peaceful, just, and sustainable futures.

In 1945 with a population of 2.4 billion, 45% had attended school. In 2020 with a population of 8billion, 90% had attended primary, 85% lower secondary and 65% upper secondary. However, the world seems to be at a turning point in which there is widening social and economic inequality, climate change, biodiversity loss, resource use that exceeds planetary boundaries, democratic backsliding, disruptive technological automation, persistent poverty, rising inequality and violence are the hallmarks of our current historical juncture. Education expansion is incomplete and inequitable.

Other issues include exceeding planetary boundaries in terms of material production, consumption, and waste. Climate change can force displacements which can hinder access to education. Moreover, climate change is evidenced to increase gender inequality among the poorest. Additionally, the world’s most educated people are the most accelerating of climate change. For this reason, we need renewed and effective approaches to help students develop the capabilities to adapt and mitigate climate change. A focus on reducing the digital divide is also crucial in considering access to education.

Democratic backsliding and growing polarization are issues that need to be addressed. The breakdowns in civic discourse and growing infringements on the freedom of expression all have great consequences for education. Factors involved range from the rise of populist leaders and the growth of nativism manifesting as nationalism, to the power of social media with its capacity in real-time to disseminate intentionally misleading «fake news» and the manipulation of data. On a positive note, there is increasingly active citizenship mobilization that demands democratic rights and respect for the law which should filter through to future curricula.

To address the issues, the report invites the world to perceive education as a public and common good that needs based on a social contract that needs to be renewed. It hopes to unite around collective issues and provide the knowledge and innovation needed to provide social, economic, and environmental justice as it believes that the choices made today will determine the shared future. Pedagogy should be rooted in cooperation and solidarity, building the capacities of students and teachers to work together in trust to transform the world. Together, teachers and students need to form a community of knowledge-seekers and builders. Pedagogies of solidarity should recognize and redress the systematic exclusions and erasures imposed by racism, sexism, colonialism, and authoritarian regimes around the world. Basic principles are interconnectedness and interdependencies; cooperation and collaboration taught and practiced across levels and ages; solidarity, compassion, ethics, and empathy ingrained in the learning process; and assessment aligned with the aims in a meaningful way for students’ growth and learning

In the new social contract for education, curricula should grow out of the wealth of common knowledge and embrace ecological, intercultural, and interdisciplinary learning that helps students access and produce knowledge while building their capacity to critique and apply it. Curricula must enable re-learning how we are interconnected with a living, damaged planet. The capacity to live in harmony with what is needed for mutual existence can be learned through education. Learning how to empathize, cooperate, address prejudice and bias and navigate conflict are valuable in every society. The new social contract should aim at broadening literacies and creating plurilingual futures because linguistic diversity is a key feature of humanity’s shared knowledge. Moreover, we should enrich numeracy, learn from the humanities, build imagination through arts education, and cultivate scientific inquiry and understanding while applying those skills in the digital world. Curricula must foster capacities for discernment and the sincere investigation of truth that is complex and nuanced. Lastly, education should foster human rights, active citizenship, and democratic participation. The curricula of this new social contract should, therefore, enhance learner’s abilities to access and contribute to the knowledge commons; reorient the place of humans in the world towards solving the ecological crisis; counter the spread of misinformation through scientific, digital, and humanistic literacies; and foster human rights and democratic participation as key building blocks for learning that transform people and the world.

Teachers must be at the center and their profession revalued and reimagined as a collective endeavor to spark new knowledge to bring about educational and social transformation. Teaching demands compassion, competence, knowledge, and ethical resolve. The individual talents and abilities of teachers need to be bolstered by collaboration and support. There can be no reimagination of curricula without the presence of teachers. Teachers, however, remain under-recognized, underappreciated, underpaid, and inadequately supported. Teacher development is a rich and dynamic continuum of learning and experiences that are life-long. Principles should provide for effective collaboration and teamwork as characteristics of the work of teachers; production of knowledge, reflection, and research as integral to teaching; support for the autonomy and freedom of teachers; and enable the participation of teachers in public debate and dialogue on the futures of education

Schools should be protected educational sites because of the inclusion, equity, and individual and collective well-being they support – and reimagined to better promote the transformation of the world towards more just, equitable and sustainable futures. Schools have an irreplaceable role that involves being central components of larger educational ecosystems. They foster social relations, stimulate human interactions, dialogues, and exchange. However, some necessary transformations need to undergo so that they do not serve to entrench inequalities or widen disparities but are platforms for cooperation, care, and change.  For these reasons, the Commission emphasizes the need to protect schools as spaces where students encounter challenges and possibilities not available to them elsewhere; redesign schools guided by a building collective capacity, and model the future by ensuring human rights are accounted for and schools become exemplars of sustainability and carbon neutrality.

The new social contract for education should enjoy and expand enriching educational opportunities that take place throughout life and in different cultural and social spaces. In doing so, states have a key responsibility for ensuring that educational systems are adequately and equitably financed. Decisions about digital technologies should be made in the public sphere and guided by the common good. The best strategy to do so is to ensure democratization of the cyberspace within a robust public sphere. Additionally, education should support the right to participate in cultural life by providing access to cultural resources that shape identities and expand worldviews. The principles to keep in mind include meaningful and quality educational opportunities at all times of life; healthy educational ecosystems that connect natural, build and virtual sites of learning; ensuring government capacity for the public financing and regulation of education; and broadening the right to education to include aspects such as to the information, culture, and science.

To catalyze a new social contract for education, the Commission calls for a worldwide, collaborative research agenda grounded in the right to education throughout life, and welcoming contributions from grassroots associations, educators, institutions, sectors, and a diversity of cultures. Research and innovation must strengthen the capacities of foresight and future literacy.  The Commission calls for a generalized, worldwide, collective research agenda on the futures of education. The knowledge, data, and evidence that is produced for the future of education must be inclusive of diverse sources and types of knowledge. Educational innovation must reflect a wide range of possibilities across diverse contexts and places.

The Commission also calls for a renewed commitment to global collaboration in support of education as a common good, premised on more just and equitable cooperation among state and non-state actors at all levels (local, national and international). Global institutions should play a unique role in orienting our attention to longer-term challenges. Principles for dialogue and action include a call on all educational stakeholders to work together at global and regional levels to generate shared purposes and common solutions to educational challenges; ensure international cooperation that operates from a principle of subsidiarity, supporting and building capacity in local, national, and regional efforts to address challenges. Moreover, a focus on international development financing for low and lower-middle-income countries is needed, as well as common investments in evidence, data, and knowledge as an essential part of effective international cooperation.

The Commission believes that we will change course through millions of individual and collective acts of courage leadership, resistance, creativity, and care that gives special importance to the roles of teachers, universities and higher education institutions, governments, international and civil society organizations, youth, children, researchers, parents, cultural and religious leaders.

Sara Castillo

Link to the report: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379707

How the lack of school is affecting education. UNESCO response.

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The data is clear and worrying, more than 1.5 billion students are affected by school and university closures due to the COVID-19. That it’s the 91.4% of the world’s student population affected, 1.57 billion learners out of school, 192 countries affected by school closures. As UNESCO indicates, the COVID – 19 outbreak is not only a global health crisis but also an educational crisis.

The adverse impacts of school closures are many and varied, including: Interrupted learning; nutrition; protection; parents unprepared for distance and homeschooling; unequal access to digital learning portals; gaps in childcare; high economic cost; increase pressure on schools and schools systems that remain open; rise in dropout rates and social isolation. That is why UNESCO has decided to motivate a wide variety of tools, initiatives and projects to combat COVID-19. Apart from a large number of articles and publications of interest on the subject, UNESCO has decided to organize its work into two sections: A global response and the regional response:

Concerning the Global Response, we can find seven different but complementary measures among them:

  1. Global Education Coalition: This coalition is the biggest response to this educational and health crisis, under the #LearningNeverStops and formed by multilateral partners, private sector, civil society / non-profit organizations, media partners and networks and associations. The main objective of this coalition is to help countries to improve their good distance learning practices and to lessen the consequences for students. This initiatives are crucial bearing in mind that the closure of schools exacerbates inequalities in education and more aggressively affects the most disadvantaged children and young people and vulnerable (most acutely for girls) who depend on schools for a wide variety of social services.

«Specifically, the Coalition aims to:

  • Help countries in mobilizing resources and implementing innovative and context-appropriate solutions to provide education remotely, leveraging hi-tech, low-tech and no-tech approaches
  • Seek equitable solutions and universal access
  • Ensure coordinated responses and avoid overlapping efforts
  • Facilitate the return of students to school when they reopen to avoid an upsurge in dropout rates»
  1. Technical assistance: «to quickly prepare and deploy including distant learning solutions, utilizing hi-tech, low-tech and no-tech approaches«

III. Webinars: Essentially intended for officials from the ministries of education and other stakeholders in sharing joint efforts to mitigate the effects of COVID – 19.

  1. Distance learning solutions / Digital learning resources: Here a long list of platforms (mostly free) are made available to the public to help parents, teachers, schools and school administrations in the work of distance education. Among them are:
  • Resources to provide psychosocial support
  • Digital learning management systems
  • Systems built for use on basic mobile phones
  • Systems with strong offline functionality
  • Massive Open Online Course (MOOC) Platforms
  • Self-directed learning content
  • Mobile Reading applications
  • Collaboration platforms that support live-video communication
  • Tools for teachers to create of digital learning content
  • External repositories of distance learning solutions
  1. National learning platforms and tools: Where it is allowed to observe at the national level what are the measures that each country is taking to give an educational response to COVID-19.
  2. Minister – level virtual meetings: On March 10, UNESCO convened an emergency meeting with ministers of education to share responses and strategies to maintain the continuity of learning and assure inclusion and equity.

VII. Global monitoring of country-wide and localized school closures and the number of learners affected: This section is of utmost importance since it allows to know worldwide the data concerning schools closed due to COVID-19, the total number of affected students and the countries that have taken these measures. It is updated every three days.

In relation to the Regional Responses, UNESCO divides it into «Arab States, Asia Pacific and Latin America and the Caribbean» In this section I will highlight» specific «measures that are being taken in each region:

Arab States: «Alternative solutions to school closure to ensuring that learning Never Stops» and «Motivating and supporting children during remote learning: tips for teachers and parents»

Asia Pacific: «Mitigating the effects of the COVID-19 on food and nutrition of schoolchildren»

Latin America and The Caribbean: «Children without class due to the coronavirus: the internet helps but it is not the same.»

In each region, UNESCO is trying to analyze what are the most direct consequences, informing, and motivating leaders to find the most appropriate solutions.

Finally, we can conclude with a few words from Audrey Azoulay, UNESCO Director-General «Partnership is the only way forward. This Coalition is a call for coordinated and innovative action to unlock solutions that will not only support learners and teachers now, but through the recovery process, with a principle focus on inclusion and equity. «