Diálogo político: la urgencia educativa

USAEs una noción relativamente reciente. La formulación es sorprendente y hasta audaz. Diálogo político, no diálogo de expertos. Y lo más interesante es que la formulación ha sido propuesta por los gobiernos mismos hace unos años. Han comprendido que no hay reforma posible en el campo educativo sin diálogo y negociación política, porque no es posible gobernar una sociedad sin que los actores se sientan auténticamente actores y responsables del proyecto social. Las preocupaciones actuales en Europa sobre la buena gobernanza van en este sentido. La buena gobernanza exige un esfuerzo de entendimiento y de concertación permanente – dice la Unión Europea – entre poderes públicos, sociedad civil y sector privado. Esta nueva “cultura” de gobierno no se instala sin dificultad en las costumbres políticas. Lo prueban las recientes reformas educativas en Francia, España e Italia por no citar mas que estos ejemplos.

Que la educación sea un asunto de todos significa igualmente que la educación debe ser “aceptable” por los educandos y sus representantes. Esta noción de “aceptabilidad”, introducida por las instituciones internacionales para verificar la pertinencia de un sistema, es clave. No se “decreta”, no se construye un sistema educativo, se responde a una demanda de educación. La oferta educativa se hace en función de la demanda de formación, no al revés, como se ha hecho tradicionalmente en la “escuela del Estado” y en la “escuela de los expertos”.

Esta demanda, en una sociedad democrática es plural, y la oferta no puede no serlo. Por ello, el debate entre público y privado es asunto absolutamente inpertinente, es de otra época. Cuando hablamos de buena gobernanza y de participación es ridículo oponer público y privado. Ridículo y contradictorio con las finalidades del sistema social que queremos: una democracia participativa de ciudadanos responsables.

Deben existir escuelas diferentes, cuanto más mejor, para que sean aceptables y adaptables a la pluralidad del sistema social. Si tememos la diversidad es que tenemos la libertad y, en el fondo, que no somos dignos de un sistema democrático. Esta actitud recuerda la de aquel obrero aleman de la época nazi que cita Cassirer en su libro “El mito del Estado”. El personaje decía a Cassirer preferir vivir sin libertad política para evitar elegir y poder consagrarse enteramente a su trabajo.

Si el fundamento del sistema democrático sistema es el pluralismo de opiniones y de convicciones, es tarea urgente fortalecer la diversidad desde el inicio, es decir desde la escuela.

La educación como “instrumento” del Estado

Vuelvo al informe sobre el desarrollo humano de 2004. Los sistemas educativos, nacidos la mayoría en el contexto de la construcción del Estado-nación, han sido frecuentemente utilizados como un instrumento, incluso como el instrumento privilegiado del sistema político. Muchas de las constituciones nacionales tratan claramente o entre lineas de este tipo de preocupaciones.

El Informe Mundial sobre el Desarollo Humano de 2004 bosquejó en pocos rasgos – para denunciarlos – las estrategias de construción del Estado-nación, estrategias integracionistas que tratan de instaurar identidades nacionales focalizando las actividades culturales sobre este objetivo identitario :

•« adopción de leyes relativas al idioma oficial, definiendo el idioma del grupo dominante como el ùnico idioma nacional que debe ser utilizado por la administración, los tribunales, los servicios publicos, el ejército, la educación superior y las instituciones oficiales.
•Construcción de un sistema nacionalizado de educación obligatoria promoviendo un programa estandarizado y enseñando el idioma, la literatura y la historia del grupo dominante, definidos como el idioma, la literatura y la historial « nacional ».
•Difusión del idioma y de la cultura del gupo dominante por medio de las insituciones culturales nacionales, como los medios de comunicación controlados por el Estado, o los museo públicos. » (PNUD, 2004, p.48)

En el ámbito de los derechos humanos, la división tradicional entre derechos y libertades ha relegado las libertades educativas a un papel secundario. Sin embargo, sabemos que es imposible disociar las libertades de los otros componentes del derecho a la educación. Derecho social, el derecho a la educación es tambien – y de manera indivisible – cultural. Volveremos sobre este hecho que implica se puede exigir del Estado, el respeto, la protección y la puesta en práctica del derecho a la educación en todas sus dimensiones, incluyendo la libertad.

 

1914 – 2014: Origen y futuro de las Organizaciones Internacionales

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Ya dijimos en nuestro premier post que en 2014 se cumple el centenario de la Primera Guerra Mundial, un acontecimiento trágico que transformó el mundo enteramente: desaparición de grandes imperios, emergencia de nuevas potencias, aparición de nuevas armas con una capacidad de destrucción hasta entonces desconocida, pero también – y esto se olvida al menudo – la Primera Guerra y sus 10 millones de muertos trajo una herencia positiva: la creación de las Organizaciones Internacionales que han paliado cuando no impedido el estallido de nuevos conflictos. En 1919 se crean así la Sociedad de Naciones antecedente de la ONU y la Organización Internacional del Trabajo y se refuerza el impacto de la acción de la Cruz Roja que juega en ese conflicto un papel decisivo humanitario.

En junio de este año en colaboración con la Cátedra UNESCO de la Universidad de La Rioja organizamos un curso de verano para volver sobre estos hechos en la ciudad que ha tenido un papel decisivo en la creación de los Organizaciones Internacionales: Ginebra. Volver sobre estos hechos para preguntarse si la Organizaciones internacionales que han perdido gran parte de su prestigio pueden jugar un papel decisivo en la era de la globalización para la construcción de un mundo más justo y solidario en el que impere la paz.

El curso que incluye visitas a las Organizaciones internacionales tendrá lugar del 14 al 18 de julio de 2014.

Podrá encontrarse más información en la página web de la cátedra a finales de mes

http://catedraunesco.unirioja.es/fr

 

Calidad: pautas del Programa Mundial de Educación en Derechos Humanos

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La semana próxima en el Consejo de Derechos Humanos nos ocupamos del Programa Mundial de educación en derechos humanos. Estamos finalizando la segunda fase y programando la tercera. El Programa Mundial ofrece pautas para la calidad  del sistema educativo que merece la pena poner en evidencia.

La Calidad dice el Programa mundial exige coherencia en las políticas en primer lugar. Consenso y participación de las partes implicadas. Implica además control de resultados, transparencia, todas, características de una gobernanza democrática.

El Programa Mundial sobre educación en derechos humanos señala algunos principios:

1.         El Estado debe compartir la responsabilidad de la educación con las partes implicadas, en este caso la sociedad civil y el sector privado

2.         La buena gobernanza es una gobernanza democrática implica una transparencia de las autoridades públicas que posibilita la participación de las partes implicadas. Las autoridades públicas rinden cuentas regularmente de su acción ante la sociedad civil y favorecen la evaluación participativa de las políticas.

3.         Diálogo político versus técnico o pedagógico. Se hace cada día más necesario que las políticas públicas vayan precedidas de un diálogo. Se estima más importante el consenso entre los diferentes actores que la perfección técnica de la propuesta.

La calidad exige ante todo reconocimiento de derechos y la educación impone obligaciones a los Estados que deben respetar. No es aceptable excusarse en la falta de medios. Todos sabemos que los medios son siempre escasos, lo que es preciso es utilizarlos bien.

Europa: la descomposición del alma

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Sede de la Stasi, Berlín

Algunos me han dicho que mi anterior texto era demasiado trágico. Si lo que he conseguido es catártico me parece excelente. Pero voy a abundar, se habla mucho de los fundamentales en educación: lectura, escritura y cálculo. Pues bien de nuevo estamos en el surrealismo. Lo importante de verdad es devenir lo somos como decía Píndaro. Para ellos tenemos las familias, las religiones, la educación. No tienen otro sentido. Concentrémonos en la escuela que es lo nuestro. No se puede decir que sea eficaz cuando vemos el nivel de insolidaridad, de violencia, de egoísmo de la sociedad actual. Cuando vemos la preocupación actual de la Unión Europea por la ciudadanía activa. ¿Qué  está pasando en esta sociedad de bienestar, un bienestar jamás conocido en Occidente?.

No podemos quedarnos tranquilos cuando la segunda causa de mortalidad de los jóvenes es el suicidio. Cuando en la sociedad más opulenta de Europa el aumento de jóvenes de entre 18 y 25 que viven del seguro de invalidez es espectacular. Las estructuras de sentido, la escuela en primer lugar, están fallando de modo estrepitoso. La mentalidad dominante es una máquina de “descomposición del alma”*. Tenemos que vivir en la realidad ahora que tanto se habla de políticas basadas en evidencia. Necesitamos estructuras que den coherencia a la educación y esta es la función esencial de los proyectos pedagógicos. Pero de esto hablaré la próxima vez.
*Evocador título de un programa excelente de la cadena ARTE sobre la Stasi.

El derecho al sentido (de la vida)

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Las reflexiones sobre la calidad de la educación me parecen en gran medida surrealistas. Porque tenemos que bajar a la tierra, a nuestra tierra, a lo que verdaderamente nos importa. Y lo que nos importa es simplemente saber el sentido que tiene nuestra existencia. El día en que no haya pobres en el planeta, en el que haya justicia social, democracia y respeto de los derechos humanos, la cuestión esencial seguirá siendo la misma: qué sentido tiene mi vida o como decía Kant: que debemos esperar.

Camus era más brutal, la cuestión esencial es el suicidio. Si la vida merece ser vivida o no. La escuela está ahí para dar respuesta a estos interrogantes, y si no lo hace su función es insignificante. Es dinero gastado inútilmente. La calidad de la educación se mide por la capacidad de dar esta respuesta al sentido de la vida.

Cuando J. Delors presentó su informe sobre la educación en el siglo XXI solía repetir que lo importante es un cabeza “bien faite”, que podríamos traducir por bien ordenada. Porque hay que ordenar la masa de informaciones que recibimos desde la primera infancia. Ordenarlas y encontrar criterios para discernir lo  que construye un sentido a nuestra existencia. Esta es la función principal de la educación porque todos tenemos derecho a vivir una vida con sentido. Si las instituciones que deberían ocuparse se encogen de hombros, estamos cometiendo un crimen: privar a la gente de su humanidad.

Educación: la diversidad constitutiva de la sociedad

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Me acuerdo de un texto del que celebramos el décimo aniversario. Se trata del Informe 2004 sobre el desarrollo humano del PNUD consagrado a las libertades culturales. Este texto  inaugura un nuevo modo de ver los derechos humanos concebidos como instrumentos para permitirnos una “mayor libertad”. Esta es la expresión que servía de título al documento de K. Annan que lanzó la reforma del sistema de protección de derechos humanos.

El informe 2004 sobre el desarrollo humano es un texto  de gran interés y sin embargo poco divulgado. No ha perdido actualidad. Parte de la idea que la diversidad es garantía de los derechos humanos y arremete contra los mitos que justifican las miradas sospechosas con que la mayoría de los Estados observan a la diversidad. El PNUD considera imprescindible la revalorización del pluralismo y de la diversidad. La diversidad, afirma el informe, es riqueza y fuente de posibilidades para los individuos y las sociedades.

Y es verdad que tímidamente, la mirada hacia la diversidad cambia actualmente. De amenaza se vuelve riqueza cuando se reflexiona sobre el hecho que la diversidad es constitutiva de toda sociedad y de la naturaleza en general.

Los sistemas educativos actuales están muy lejos de estas ideas. Es verdad. Y es igualmente posible que la ceguera hacia la identidad cultural en la educación haya producido enormes desafueros. Esta ausencia es debida a la concepción misma de la educación a la escala del Estado-nación: la educación está intimamente ligada al proceso de constitución del Estado moderno y refleja sus crisis y desvaríos. Así afirma Della Fratre que »se puede legitimamente pensar que la ineficacia de los esfuerzos producidos hasta ahora y la radical insuficiencia de los resultados obtenidos en orden a la educación del hombre a sus resposabilidades (ahora « mundiales ») y a su presencia en lo social deban atribuirse a una concepción errónea de la sociedad o mejor del eje persona-sociedad-Estado ».

2014: no a la rutina

EUROPA 2020

Comienza un nuevo año: 2014, aniversario de la Primera Guerra mundial. Se ha dicho que esta guerra fue provocada por la dificultad para mantener la cohesión social en el Imperio austro-húngaro. En 2014, cien años despues, todos seguimos preocupados por la cohesión social que parece, es endeble en nuestras sociedades. Y la tentación primera es culpar a la diversidad cultural: las migraciones y la globalización, las religiones y las minorías, según se sea de derechas o de izquierdas. Pero en realidad las ideas simples son siempre falsas, porque ocultan una parte de la realidad. El pluralismo y la diversidad son como la respiración que permite a nuestras sociedades expulsar el CO2 de la rutina, del conformismo y del etnocentrismo.

La diversidad y el pluralismo son tambien indispensables en educación. Contrariamente a lo politicamente correcto la pluralidad y la autonomía de los centros de enseñanza no tienen porqué engendrar divisiones sociales, ni llevar al desmantelamiento social que temen los defensores del monopolio de Estado. Es menester afirmarlo con fuerza: la cohesión social no surge por magia de la mezcla y la nivelación sino que halla su fuente en el reconocimiento de las diferencias y sus complementariedades. Para convencerse de ello, basta comprobar que la exclusión social resulta, casi siempre, de un déficit de formación o del fracaso escolar. Promover una pedagogía del éxito, un éxito entendido como desarrollo de los talentos de cada uno, constituye el arma más eficaz para luchar contra la pérdida de la cohesión social.
En realidad sólo la diversidad garantiza eficazmente los derechos de la persona: « el respeto y el desarrollo de la diversidad de las personas, de los actores y de los valores son el fundamento clásico de las libertades en todos los campos de la sociedad. Por la función específica del campo cultural que puede definirse como una circulación de saberes. La diversidad cultural es el primer componente de todo desarrollo humano. Garantiza y agranda las posibilidades de elección, las capacidades de las que cada uno dispone, individualmente o en común con otros » (P. Meyer-Bisch).