Historic step forward in the realization of freedom of education in the US Supreme Court:

The Supreme Court of the United States has just proclaimed the support of the important principle of freedom of education. In the state of Montana parents will now be able to use public funds to freely choose an education in accordance with their values and their religious views.

The  Montana State Legislature –formed by the Montana State and the Montana House of representatives- approved a tax-credit program in 2015, with the objective to enable parents to choose the education of their choice despite their income.

The program helped parents of modest means do what more affluent parents can do: send their children to a school of their choice”, including religious inspired schools.  (Justice Alito, p.13)

However, the Montana’s Department of Revenue banned this proposed program arguing that it would infringe Montana’s Constitution, which restricts governments use of taxpayer money to fund activities carried out by religious groups. According to this prohibition, called the Blain Amendment, the government cannot use tax-payers money “ to aid any church, school, academy, seminary, college, university or other literary or scientific institution, controlled in whole or in part by any church, sect or denomination”.

The Amendment discriminated them choosing a faith-based school and restricted their freedom of choice. Three mothers of children of the school Stillwater Christian School raised their voices against this discrimination and sued the Montana’s Department of Revenue in the State Court for not being able to use the scholarship funds to pay the tuition of their children.

Last Monday, 30 of June 2020, Supreme Court Justice Roberts proclaimed in his final decision on this case, that “the prohibition burdens not only religious schools but also the families whose children attend them “(p.19). He brought to our memories the “enduring American tradition” to support the rights of the parents to raise their children in a religious atmosphere. The US Constitution itself protects the freedom of choice of parents of sending their children to a faith-based schools.

In the precedent judicial instance, at the Montana’s Supreme Courts, the counterpart argued that shutting down the support for religious schools by saying that this reflects the “state interest in preserving funding for public schools” (Brieg for respondents 7). However, according to Justice Alito, the parents affected by this banner are among those who support through taxes the public schools system. So, it is more than just to give them an effective alternative to Public Schools.

The substance of the matter under discussion according to Dissenting Justice Sonia Sotomayor is not about the separation of church and state, but about the realisation of freedom of choice of education. The banning of this aid in Montana’s Constitution “imposed”, in words of Chief Justice Roberts, “a heavy burden on people on faith and their ability to educate their children in that faith”. Therefore, he declared the provision as unconstitutional, violating the First Amendment, in specific the Free Exercise Clause.

This judicial sentence of the Supreme Court is a landmark to guarantee the right of education. It fulfils the positive obligation the state has to promote plurality and freedom of choice for the full realization of the right to education.

María Teresa Gerns

Escuela y religión: La necesidad de un enfoque de derechos humanos

Son recurrentes en varios países, sobre todo del sur de Europa, los debates relativos al lugar que debe ocupar la religión en la enseñanza obligatoria. Estos debates afectan a distintas realidades de la educación: la existencia de símbolos, la existencia de la asignatura de religión y su evaluación, la existencia de escuelas con carácter confesional…

Es importante enmarcar este debate dentro de un enfoque de derechos, puesto que la educación es en primer lugar un derecho humano. En este sentido es importe recordar que la educación tiene como objeto principal “el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos” (art.26.2 DUDH). La misma declaración de derechos humanos advierte que “los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (art.26.3 DUDH).

En el Pacto Internacional de Derechos económicos, sociales y culturales repite el objeto de la educación. No obstante, en lo relativo al respeto a la libertad de los padres de escoger para sus hijos escuelas distintas de las creadas por las autoridades públicas se enmarca en un contexto de salvaguarda de “la educación religiosa o moral que esté de acuerdo” con las convicciones de los padres (13.4 PIDESC).

Hay que preguntarse cuál es el espacio del hecho religioso teniendo en cuenta el objeto principal de la educación: el pleno desarrollo de la personalidad humana. Igualmente, Kant ya advirtió que el objeto principal de la educación debe consistir en “aprender a ser”. En esta misma línea, el informe Faure y el informe Delors subrayaron la importancia de “Aprender a ser” como una competencia imprescindible.

El desarrollo de la personalidad y de saber quiénes somos exige unaconcepción del ser humano como seres abiertos. El ser humano no es una identidad aislada, sino que construye su identidad a través de la cultura. El ser humano es un ser relacional, “solidario y solitario” como diría Victor Hugo, un “adentro que necesita un afuera” que diría Mounier. Es por esto por lo que la educación debe permitir a todos los ciudadanos tener acceso a los contextos culturales, relaciones, interpersonales y tradiciones necesarios para desarrollar y fortalecer su identidad personal (J. Habermass, 2013).

La comunidad internacional ha asumido la educación como bien cultural en la Declaración Universal de la Diversidad Cultural “toda persona tiene derecho a una educación y una formación de calidad que respeten plenamente su identidad cultural (art.5)”. Asimismo, el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales ha señalado que la educación debe ser adaptable “La educación ha de tener la flexibilidad necesaria para adaptarse a las necesidades de sociedades y comunidades en transformación y responder a las necesidades de los alumnos en contextos culturales y sociales variados.(Observación General número 13)”.

Desde una perspectiva de derechos humanos no podemos afirmar que el fin último de la educación sea la futura empleabilidad de los estudiantes, ni el servicio fiel al estado. El fin último de la educación desde una perspectiva de derechos humanos es el libre desarrollo de la personalidad del ser humano. Y el ser humano no es uno, ni los contextos culturales en los que las personas se desarrollan son los mismos. El derecho a la educación concebida para seres humanos relacionales y con identidad exige reenmarcar el debate sobre la religión como elemento cultural en las aulas de un modo distinto. La pregunta no debería ser si debe o no tener espacio en las aulas, sino cómo debe tenerlo y, como espacio, si debe ser distinto dependiendo de los contextos culturales del alumno.

 

Ignasi Grau

Radicalización: testimonios y respuestas

Cerca de cien personas: miembros de Misiones diplomáticas y ONG participaron el  10 de julio en el Palacio de las Naciones (Ginebra) el Coloquio Internacional “Radicalización: testimonios y respuestas”, organizado por OIDEL, el Collège Universitaire Henry Dunant (CUHD), el Institute Supérieur des Religions et de la Laïcité (ISERL), y varias universidades.  El objetivo de este coloquio era contribuir a la reflexión sobre el fenómeno de la radicalización: concepto, causas y desafíos.

La primera mesa redonda fué introducida por Jean Paul Willaime, de la École Practique des Hautes Etudes en Paris. En su intervención, titulada Las religiones: una cuestión de las sociedades actuales señaló la evolución histórica del modo de ser religioso y  planteó la idea de una “laicidad positiva e inclusiva”, consistente en introducir a las religiones en la dinámica asociativa de la sociedad civil, reconociendo sus aportaciones a la vida colectiva. A continuación  intervinieron  Naouel Abdellatif Mami, vicerrectora de la Universidad de Sétif 2 (Argelia) que  insistió sobre la necesidad de diferenciar entre religión y cultura, sobre todo cuando a menudo la práctica cultural es más importante que la práctica religiosa. La laicidad inclusiva – añadió –  debe estar dirigida a todas las religiones y creencias y estar acompañada de una educación de democracia.

Jean Pierre Chantin, investigador del  ISERL, indicó  que, aunque a menudo se asocie el radicalismo al Islam, éste es un fenómeno que no necesariamente ha de ser religioso, sino que se ha  manifestado en otros ámbitos como  la política e insistió en el papel los media y las redas sociales. Un paso más allá fue el moderador, Philippe Martin, director del ISERL, habló de la“radicalización” como “la voluntad de vivir un absoluto en ruptura con la familia y el entorno, con la idea de que existe una diferencia fundamental entre uno mismo y el resto de la sociedad”; tras lo cual señalo la necesidad  de establecer lugares en las que la tensiones puedan resolverse mediante el diálogo.

Por último  Ana María Vega, directora de la Cátedra UNESCO de la Universidad de La Rioja, apeló a la responsabilidad de la clase política, medios de comunicación y autoridades religiosas. Además, destacó la necesidad “de hacer contemporáneas las religiones” y de lograr una apropiación cultural de valores universales, la cual se obtiene –señaló- de la “abdicación social de determinadas intolerancias que la sociedad no se puede permitir”.

Introdujo la segunda mesa redonda el profesor de la Universidad de Toulouse, Pascal Marchand, con una intervención  sobre “El lenguaje de la radicalización” :Explicó la importancia de los términos “individuo, interacción, identidad e ideología” en la génesis de la radicalización. En esta conferencia intervinieron a continuación Michele Brunelli, Profesor de la Universidad de Bérgamo; Emmanuel Kabengele, Profesor de la Universidad de Ginebra y  Alfred Fernández, Director de OIDEL. Este último señaló que la violencia surge siempre de la humillación y del hecho de que siempre hay grupos en la sociedad que se sienten humillados por el hecho de ser diferentes, por lo que apeló al “derecho a poder diferenciarse” en las sociedades democráticas.

Durante el coloquio se proyectó el documental “La Chambre Vide” 2016), que fue presentado por su directora, Jasna Krajinovic. Este documental trata sobre la radicalización islamista de jóvenes en Bélgica. La directora de la Fundación Pluralismo y Convivencia Rocío Lopez participó igualmente en el coloquio.

Iñigo Martinez Elósegui

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L’échec de la neutralité scolaire

Les récents événements survenus en France ont mis en relief de façon dramatique l’échec d’une philosophie de l’école « aveugle aux différences » comme dirait Taylor.

En effet, le système public d’éducation a voulu ignorer l’existence du pluralisme normatif à l’intérieur du corps social.  On a voulu ignorer les convictions et religions faisant appel à la notion de neutralité de l’enseignement. Mais la question de la neutralité scolaire pose problème, nous le voyons clairement aujourd’hui. Pour des raisons historiques liées à la construction de l’Etat-nation, les systèmes éducatifs -l’éducation formelle- ne se sont pas construits librement. C’est l’Etat ou les pouvoirs publics qui les gèrent. Conscients des dangers de cette éducation confiée à l’Etat dont l’exemple le plus clair est l’éducation dite nationale – on a inventé la neutralité de l’éducation.

On peut expliquer la neutralité France contre intégrismede deux manières. D’abord comme une manière de prévenir les conflits culturels/religieux. On a voulu donner le pouvoir d’éduquer à l’Etat pour lutter contre les diversités conflictuelles par la neutralité/laïcité. Cette prise en main devrait aboutir à une société dotée d’un haut degré de cohésion sociale. La neutralité visait en somme à asseoir le système éducatif sur des valeurs philosophiques consensuelles, de deux façons : parce qu’elles sont basées sur le consensus social et parce qu’elles sont fondées sur la raison philosophique et non sur les croyances.

On peut également donner une autre raison. On peut encore penser que les Etats ont restreint les initiatives de la société civile, pour s’approprier l’éducation comprise comme un élément structurant de l’Etat, donc comme un élément idéologique nécessaire pour la construction de l’Etat-nation et pour supprimer l’influence des institutions religieuses essentiellement catholiques qui représentaient la majorité des écoles à la fin du XIXème siècle.

En tout état de cause, la neutralité n’était à son origine qu’un outil pratique. Or étonnamment, d’outil pratique, de pis allé, la neutralité est devenue une norme pour l’éducation publique, une sorte d’idéal des sociétés démocratiques pour mettre en place des sociétés pacifiées et avec un haut degré de cohésion sociale.

Cependant, il est urgent dans le cadre des sociétés multiculturelles en crise identitaire de faire un bilan de la neutralité. Un siècle d’expérience de la neutralité représente globalement un siècle d’échec au regard de la cohésion sociale. Car la situation actuelle est caractérisée par le manque de cohésion et par l’incapacité de l’Etat de maîtriser le système. Les appels répétés à la formation à la citoyenneté démocratique et à la formation civique montrent que le modèle a failli.

D’autre part, contrairement à ce que l’on voulait, personne ne semble aujourd’hui maîtriser le système éducatif. Il semble que le système est maîtrisé/inspiré au niveau des valeurs par une mentalité de minimum commun dénominateur, un minimum que personne ne fixe réellement, qui se fait par tâtonnement.

Faut-il donc, dans ce contexte nouveau, sacraliser la neutralité ? Faut-il la dépasser ? Quel modèle alternatif peut-on présenter qui permette une plus grande cohésion, tout en sachant que la cohésion n’est pas la première finalité de l’éducation qui demeure avant tout un acte visant à permettre le développement de la personnalité de l’élève ? Il convient à ce propos de rappeler la teneur de l’article 26 de la Déclaration universelle des droits de l’homme lorsqu’elle s’occupe des finalités de l’éducation : « l’éducation doit viser au plein épanouissement de la personne humaine » (al. 2).

Alfred Fernandez