De qué hablamos cuando hablamos de pluralismo:

 

El pluralismo es una de las columnas de la sociedad europea a menuda citada como solución a nuestros problemas y a menudo como causa de nuestros problemas pero ¿Sabemos que es realmente? ¿Nos lo estamos tomando en serio? Os dejamos un pequeño artículo con la idea de arrojar un poco de luz sobre la pluralidad

Parece que en Europa nos encontramos de nuevo ante una reflexión de nuestros pilares. Tras las tragedias parisinas, la marcha de algunos nuestros jóvenes a Siria y el creciente auge de fuerzas xenófobas nuestras autoridades se siguen preguntando ¿Qué estamos haciendo mal? Y ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?

Me gustaría centrarme en el pluralismo. El pluralismo tal y como cita el artículo 2 del Tratado de la Lisboa es una de las características de la Unión Europea. Igualmente, el pluralismo, como se vio por ejemplo en la declaración hecha por los ministros de educación tras el atentado de Charlie Hebdo, es vindicado en múltiples ocasiones como base para la solución de los problemas de la Unión[1]. Hay consenso de las autoridades sobre la importancia del pluralismo en el desarrollo de políticas de la Unión. No obstante, esta palabra alberga aún reservas en gran parte de la población y no termina de sopesarse en la implementación de políticas nacionales y locales. El pluralismo como diría Bauman es una característica de Modernidad Líquida, y la liquidez e indeterminación del término hace que su entendimiento y asimilación no sea suficientemente intuitivo

Actualmente vivimos en sociedades con múltiples identidades, culturas y religiones, con una mayor y creciente interconexión[2] y en un contexto de creciente violencia e intolerancia. [3]  La mera existencia de esta diversidad tanto a nivel nacional como internacional obliga a tenerlas en cuenta y considerarlas en la elaboración de políticas tanto a nivel nacional, como a nivel internacional. No contemplar esta alternativa significa asumir continuas tensiones y negar la convivencia.

Parece obvio. No obstante, la aceptación de la diversidad ha conducido a la confusión, relacionando la pluralidad como una versión políticamente correcta del relativismo. Con críticas recurrentes como “no podemos meter todas las culturas dentro del mismo saco”. Nada más lejos de la realidad.  Hay una diferencia sustantiva entre el relativismo y el pluralismo. En el relativismo los valores dependen de la voluntad del individuo, son creados por este; consecuentemente ni se puede establecer jerarquía de valores ni posibilidad de establecer mejores o peores juicios éticos.  El pluralismo por el contrario como afirma Isaiah Berlin, se basa en la existencia de ciertos valores objetivos que persiguen todos los hombres, como por ejemplo la libertad y la justicia. [4]

Isaiah Berlin una de las mentes más brillantes del siglo XX, judío nacido en Riga afincado en Inglaterra y con un pie en los Estados Unidos, afirmaba sobre la existencia de valores comunes en el pluralismo:

«Todos los seres humanos deben tener algunos valores comunes, porque de lo contrario dejarían de ser humanos, y también deben tener diferentes valores, porque de no ser así dejarían de ser diferentes como de hecho así lo son. Eso explica por qué el pluralismo y no el relativismo, los múltiples valores son objetivos, forma parte de la esencia de la humanidad antes que de las fantasías subjetivas de las creaciones arbitrarias de los hombres» [5]

De la interpretación de Isaiah Berlin extraemos dos ideas principales: el pluralismo parte de la existencia valores objetivos que la humanidad comparte y que hay múltiples formas de llegar a estos valores.

Hay una anécdota que puede ayudarnos a entender de qué hablamos cuando hablamos de pluralismo. En 1947 en la segunda Asamblea UNESCO se reunió un grupo de intelectuales de distintas ideologías, culturas y religiones para establecer los principios base para el borrador de la futura Declaración de Derechos Humanos. Entre los distintos participantes se encontraba des de Salvador de Madariaga, Aldous Huxley, Humayin, Kabiro Puntambekar o el mismo Maritain. Sobre dichas reuniones a Maritain le gustaba comentar que a menudo la gente le preguntaba cómo se lo hacían partiendo de distintas ideologías tan violentamente enfrentadas para establecer una lista de derechos humano. El respondía “estamos de acuerdo sobre los derechos, pero sobre las condiciones nadie pregunta por qué”.[6]

En este sentido, está claro que el pluralismo requiere del consenso para establecer ciertos valores en común.  Consenso que puede ser su principal fortaleza y debilidad. El establecimiento y la certeza de que partimos de unos ciertos valores en común nos permiten construir una sociedad. La posibilidad de romper el consenso, y la débil base en la que se sustenta el “estamos todos de acuerdo” hace tambalear constantemente este edificio. No obstante no parece que tengamos más opciones en sociedades con múltiples sensibilidades.

Otra dificultad a la que se enfrenta la pluralidad es su realidad como concepto relativamente nuevo con todas sus implicaciones. Por ejemplo su mera existencia pone entredicho elementos como la concepción tradicional del estado-nación propio del siglo XIX de un estado, una lengua, una religión. Eso podría explicar que aún no esté suficientemente ni asentada, ni comprendida. Si la idea de la soberanía popular necesitó siglos para asentarse en Europa, tampoco debe extrañarnos que la pluralidad no se asimile rápidamente.

pluralismoAsimismo, gran parte de las incomprensiones que atañen al pluralismo es su consideración aislada. La pluralidad es sólo una columna que debe armonizarse con los otros pilares de la Unión. A recordar el enunciado íntegro del primer artículo del Tratado de Lisboa íntegramente:

La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres

En dicha declaración vemos que el pluralismo está al mismo nivel que la no-discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad. Entender el pluralismo en plenitud requiere una visión amplia del resto de principios. Así pues, el pluralismo tiene que estar en harmonía con los otros principios, del mismo modo que la democracia está en harmonía con los derechos humanos. Cuando hablamos de harmonía queremos decir que la pluralidad no puede ser un argumento para la discriminación, del mismo modo que si la mitad más uno de los ciudadanos lo deciden no pueden vulnerar los derechos humanos.

La jurisprudencia ha detallado un poco ya como se compaginan las distintas características y valores. El TEDH ha sido claro al dictaminar que el pluralismo, la tolerancia y la apertura de espíritu son signos distintivos del modelo de sociedad democrática que se encuentra en la base del Convenio Europeo de Derechos Humanos (Handyside c. Reino Unido, par.49); señalando que estos son imprescindibles para garantizar la libertad de pensamiento, consciencia y religión.

Ahora, si nos queremos tomar en serio la pluralidad y queremos que empiece a ser un instrumento de construcción de Europa haya que empezar a proceder a tomársela en serio. Sin ánimo de ser exhaustivo, me gustaría finalizar con una reflexión.

¿Creemos que estamos haciendo accesible los derechos humanos para las distintas sensibilidades? No hay pluralidad sin una cierta educación en derechos humanos que parta de los valores en común de todos los seres humanos. Es imprescindible enseñar la universalidad de los valores en todas las religiones, mostrando por ejemplo que la inviolabilidad de la vida es común en todos los textos sagrados; Corán “Matar a una persona es igual a matar toda la humanidad” (Corán 5:32), y Biblia “No matarás” (Dt. 5.1-21). Si una sociedad aduciendo que sólo hay un método para llegar a los valores en común se emperra en no hacer partícipes a las minorías, que no nos extrañe si estas minorías terminan dando la espalda a la sociedad.

 

Continuaremos…

Ignasi Grau

[1] Informal meetIng of european unIon educatIon mInIsters. Declaration on Promoting citizenship and the common values of freedom, tolerance and non-discrimination through education, Paris, Martes 17 de Marzo 2015. Consultada en: http://ec.europa.eu/education/news/2015/documents/citizenship-education-declaration_en.pdf

[2] UNESCO, 2015. Rethinking Education: Towards a global common good?, p.23, Paris, France

[3] World Bank. 2011. World Development Report 2011 : Conflict, Security and Development. Washington, DC, The World Bank

[4] MARTINEZ ZORRILLA, David  “El pluralismo de Isaiah Berlín frente al relativismo y la inconmensurabilidad” Revista de Estudios Políticos (Nueva Época) (Núm.109) p.179-185.

[5] BERLIN ISAIAH « Mi andadura intelectual », en P. BADILLO O’FARRELL Y E.BOCRDO CRESPO (Eds) Isaiah Berlin…, op cit, pág 66.

[6] GLENDON, Mary Ann, 2001  A World made new. Eleanor Roosevelt and the Universal Declaration of Human Rights Random House (p.77)

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